ArtículosIniciosemana del 23 de ENERO al 29 de ENEROSusana Seleme Antelo

Nada que festejar

Quienes más festejaron el segundo año del Estado Plurinacional, el 22 de enero pasado, son los representantes de la intelectualidad neopopulista, declarados enemigos de los ‘otros políticos’ y de quienes ejercitan el pensamiento crítico como forma de libre expresión democrática.

Estado plagado de pluridesaciertos y pluribochornos mucho más que plurinacional. Esa cualidad ‘pluri’ esta expresada en 36 naciones indígenas inscritas en la Constitución como letra muerta de la Ley –en la boleta censal son 56- pues a la hora de la verdad resulta otra impostura: no se les reconoce esa propiedad a ninguna de ellas, salvo a la aymara.

Lo cierto es que lo indígena-originario-campesino-obrero-nacional-popular (no se sí olvido alguna categoría) forma parte del discurso neoizquierdista con pies de barro, sin anclaje ni en clases ni en etnias con estructura y organicidad social propias, sino en masas manipulables rehenes del poder político.

Aunque utilicen la democracia método -el voto- para reproducirse en el poder, los ‘plurinacionales’ son neodictadores que mataron la República de Bolivia, la independencia de poderes y el Estado de Derecho. Es decir, dañaron de muerte a la democracia como sistema de protección a la ciudadanía frente a los abusos y las humillaciones del poder que sufre, sobre todo, la oposición política.

El presidente Evo Morales, también presidente de las poderosas 6 Federaciones de cocaleros del trópico de Cochabamba –cuya producción de coca se destina en 96% a la fabricación de cocaína- es un duro sindicalista demagogo-populista con experiencia en el uso de la violencia sindical. Sin ser intelectual, de ellos ha aprendido que desde el poder político se manejan las apariencias y las emociones para silenciar, minimizar o reprimir conflictos externos al aparato del poder y las disensiones internas.

Siendo Morales el único líder que permitirá la reproducción política del poder, los hombres y mujeres del MAS buscan su reelección violando la propia Constitución –que les vale madre, lo mismo que las tres vidas que costó- si lo que hay que lograr es ‘quedarse 50 años’ como anunció el propio Morales. Así deja que el culto a su personalidad alimente la idea de que “El proceso de cambio es Evo Morales y Evo Morales es el proceso de cambio”, según manifestó Álvaro García Linera, el ‘Vice, ’en su discurso de segundo aniversario ‘Pluri’. Dijo que “el cambio se condensa, se concentra en la vida, el pensamiento, liderazgo del presidente Evo Morales”. El endiosamiento despótico: solo falta que diga que es “el sol que ilumina” o “el gran timonel”. A buen entendedor, con eso basta.

El Vice, ideólogo de las ‘estrategias envolventes’, de las ‘guillotinas judiciales’ y la politización de la justicia contra los opositores, intenta convencer de que Morales es la personificación del Estado-Nación. De ahí a concederle autoridad absoluta sobre la política, la economía y la sociedad hay apenas un paso. Para llegar al dominio absoluto, se requiere, “modificar el alma de los bolivianos. La descolonización no es tema de discurso, ni leyes sino de transformación de la sociedad” sentenció García Linera.

En otras palabras, el MAS intenta ‘descolonizarnos el alma’, pero hoy se sabe, según las últimas investigaciones de la neurociencia, que lo que llamamos alma radica en el cerebro y su complicada bioquímica como único procesador del aprendizaje, los conocimientos, el pensamiento, los sentimientos, los afectos y las emociones. Pues nada, que nos quieren cambiar el cerebro, para ‘descolonizarnos’ de toda historia pasada y, ya limpios de paja y polvo, colonizarnos mejor en el engendro del socialismo comunitario indígena-campesino del siglo XXI.

Cero Cambio

Si el Vice ha sido tan contundente ¿qué cambio podía haberse producido en el nuevo gabinete, posesionado un día después del segundo aniversario Pluri? Las/os noveles funcionarios del Poder Ejecutivo son adictos al autoritarismo político, fundamentalistas del masismo, del trotskismo y otros ‘ismos de la izquierda anclada en la tradicional visión maniquea y sectaria de los ‘60. Cero Cambio. Que les hayan dado la presidencia de las dos cámaras legislativas a dos mujeres –diputada y senadora respectivamente- no es garantía de oportunidades en la lucha por la igualdad de género, sino una maniobra mediática para uso interno y externo, pues ninguna tienen independencia ideológica ni intelectual.

Es más, con el retorno del ‘duro’ ex capitán Juan Ramón Quintana, tendremos una vuelta de tuerca más al autoritarismo, una mejor maquillada violación de los Derechos Humanos, Civiles y de los pueblos indígenas –a los que maltrató groseramente de palabra durante y después de la marcha por el TIPNIS- .

En suma, habrá mayor intolerancia y sectarismo políticos frente a ‘los otros’ que piensan diferente. Ya hubo muestras con el apresamiento por ‘desacato’ a una diputada de Pando, Carmen Eva Gonzáles, por haber denunciado como corrupto al gobernador de ese departamento, que parece serlo pues hasta la ministra anticorrupción lo sindica.

¿Cómo olvidar al Quintana ‘Mariscal de Pando’ artífice del enfrentamiento entre campesinos en Porvenir, pretexto para mandar al exprefecto Leopoldo Fernández a “convivir con los gusanos bajo tierra” según vaticinó antes, para debilitar el flanco autonomista de la entonces llamada ‘Media Luna’ del Oriente boliviano? Becario de la Escuela de las Américas donde se instruía a militares latinoamericanos en tareas de contrainsurgencia para aniquilar a los movimientos de liberación y las guerrillas de los años ’60/’80, Quintana tiene conocimientos de cómo ‘sentarle la mano’ y reprimir a opositores.

Morales, García Linera, Quintana y los demás masistas saben muy bien quién es ‘el enemigo principal’ al que hay que ‘aplastar’ –el Vice dixit- para consolidar el proyecto de dominación total a largo plazo: la oposición política, que aun dispersa y débil, estorba.

Nada ha cambiado el gobierno del cambio: es capitalista y neoliberal como los otros, a pesar del duro discurso ‘anti’ todo, pero aventajado si nos atenemos al crecimiento de las plantaciones de coca, de la economía política de la cocaína y del narcotráfico, la más rentable actividad del globalizado capitalismo ilegal y delictivo. Produce extraordinarias ganancias y en Bolivia ‘chorrea’ a partir del primer eslabón: los campesinos propietarios de su tierra donde cultivan el arbusto de la hojita millonaria. Tanto, que un empresario y político de la oposición dice que “Bolivia sufre una sobredosis de cocaína”.

No se equivoca si nos atenemos a las últimas cifras de organismos y expertos vinculados a la interdicción de drogas, que hablan de hasta 35.000 hectáreas de cultivos de coca, cuando lo permitido son 12.000. A iniciativa del propio presidente Morales, se pretende ampliar la frontera legal a 20.000 has. Parece que el presidente no leyó o no le informaron sobre una reciente encuesta *, en la que 82 % de la población cree que el Gobierno es débil con el narcotráfico y considera imprescindible el respaldo internacional en la lucha contra las drogas, sobre todo de Estado Unidos de Norteamérica.

¿Festejos? Nada que festejar, más bien sombrío y poco amable panorama futuro.

* Estudio de opinión pública elaborado por la empresa Ipsos para Página Siete, La Paz, 24 de enero 2012.

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