ArtículosIniciosemana del 23 de ENERO al 29 de ENEROWinston Estremadoiro

Noticias reales para una columna de Alasita

La fiesta de Alasita, con su mofa de las noticias y sus personajes, se presta para zafarnos de los censores. Esos que cepillan al periodista con peine tupido, tratando de inventar transgresiones que en el futuro serán enjuiciadas retrospectivamente con la nueva ley de imprenta, si es que el régimen se sale con la suya. La llamarían Ley Torquemada, porque llevaría a la hoguera judicial a muchos sindicados de ser brujos, que dudan del evangelio según Evo y las cartas de san Linera a los pachacutienses, verbo divino según el Concilio de la Cumbre Campestre.

Dicen que los capos gubernamentales están gestionando nanotecnología china, para miniaturizar lo que de entrada ya es minúsculo: el cerebro de mandamases seleccionados menos por sus luces y más por adulones. ¡Qué se puede esperar de un Presidente que supone que da un sopapo a la élite judicial, con elecciones que eligen por minorías ínfimas a analfabetos jurisprudenciales!

Esta es una selección de noticias a desplegar en esta columna de Alasita.

A nivel internacional, yo quería leer que Bolivia haría campaña por la forma artera en que Chile arrebató el Litoral en 1879; 25 años después logró el Tratado de 1904, con el revólver en la sien boliviana y de por medio la alevosía prepotente de un teutón para el que la victoria daba derechos; 25 años más tarde, en 1929, se completó el encierro donde Chile puso el candado y Perú se guardó la llave.

Pero no, la noticia de Alasita era que el Canciller, experto no en relaciones internacionales sino en la cultura aymara de la nueva colonización interna del país, anunciaba una “campaña internacional por el acullico, incluyendo material didáctico”. A este paso, si hoy los paceños son tildados de “pico verde”, en el futuro seremos los bolivianos mofados por tan verdoso calificativo. Creo que me quedo con el de “bolitas”.

Noticia de Alasita sería que la Presidente Rousseff, con el brazo izquierdo cansado de expulsar ministros corruptos, emprendió con el brazo derecho a purgar sospechosos de contratos de obras en su país. La potencia emergente signada como sub-imperialista en nuestra parte del mundo, tomó nota de la diferencia entre “bandeirante” y “parceiro” en las empresas brasileñas que ejecutan contratos en Bolivia con fondos de su país, que clama un indomable José María Bakovic.

Daría luz verde a revisar trapitos sucios del desempeño de la “bandeirante” OAS en Bolivia. ¿Por qué rescinden el contrato con la Queiróz Galvão en la carretera Potosí-Tarija, liberándola de obligaciones contractuales y premiándola con US$ 23 millones, y poco después duplican los costos cuando la OAS se hace cargo? ¿Por qué se adjudica ilegalmente la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, al doble de un costo razonable, violando normas y leyes nacionales al carecer de estudio de factibilidad, diseño básico, licencia ambiental y consulta con los pueblos originarios del TIPNIS?

En lo nacional, otras noticias de Alasita, que en aymara quiere decir “cómprame” –ni aunque fueran gratis se comprarían–, rebasan los límites de la sensatez.

Primera plana de Alasita sería anunciar la amnistía general e irrestricta en el país, reconociendo muertos de uno que prometió renunciar si un solo difunto manchaba su gestión. También destacada sería la determinación del gobierno de eliminar el desigual rasero de la justicia amedrentada o copada por perros de presa oficialistas, que tiene a tantos correteados por el acoso judicial, cuando no en chirona sin presunción de inocencia ni sentencia.

El golpe de timón que haría un estadista del Presidente, tendría a la economía como eje central. Qué cornucopia –que poco tiene que ver con cornamenta– de alabanzas lograría la valentía del reputado –que nada tiene que ver con diputado reelecto– primer Presidente indígena de Bolivia, si se lanzara la convocatoria a un concurso internacional de ensayo, con premio de US$ 100.000, con tema de comparar el nacionalismo revolucionario de 1952 y el socialismo indigenista de 50 años más tarde, ¡y prometiendo atenerse a sus conclusiones para no volver a meter la pata!

Fijaría como objetivo la reducción del dispendio actual de gasto corriente del Estado. No es poca cosa. Sin tener la muñeca quebrada, recuerdo a Iván Arias Duran cuando escucho el bolero “Contigo en la distancia”, después de leer su “El estado de las empresas del Estado”. En la segunda gestión de Evo Morales, el gasto público aumentó 165 por ciento. Crear empleo parece centrarse en supernumerarios: se agrandó un 86 por ciento. Que este es un gobierno de viajes, inquilinos, consultorías y propaganda lo prueba el aumento de más de siete veces del presupuesto de bienes y servicios entre 2006 y 2009. Será lo de menos transparentar a través de la Contraloría el manejo de dineros de la cooperación venezolana…

De las empresas fundadas en el desmemoriado estatismo, solo una, creada antes de Evo Morales, funciona y es rentable. Noticia de Alasita sería cerrarlas todas o darles logros específicos. Por ejemplo, que la Agencia Boliviana Espacial le haga sombra a la NASA, mandando al espacio a la mona Cotapati y al perro Marcelo. Papelbol dejará de soñar en grande cuando no hay ni materia prima arbórea en Villa Tunari, y reciclará papel para compensar millones desperdiciados en cambiar membretes de República de Bolivia, todavía vigente según la Constitución de La Calancha, por el pomposo –y mentiroso– Estado Plurinacional.
(20110126)

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