ArtículosIniciosemana del 11 de JUNIO al 17 de JUNIOSusana Seleme Antelo

La masa crítica

Es un concepto de física nuclear que se aplica para indicar que alguna sustancia se encuentra en cantidad suficiente para funcionar adecuadamente y generar resultados esperados.

En estudios aplicados a la ciencia política y la sociológica, la masa crítica puede ser un despertar de conciencia de un grupo de ciudadanos que, desde la sociedad civil, toma partido frente al ‘no me importismo’, la mediocridad complaciente y, en el caso boliviano, a la vergonzosa desinstitucionalización actual. Los silencios cómplices nos están convirtiendo en salvajes urbanos sin Dios ni ley, sometidos a una administración de justicia subordinada al mezquino poder político nacional y al local municipal, en detrimento del desarrollo de una ciudadanía democrática, ética, plural, tolerante frente al otro que piensa diferente, inclusiva y equitativa.

A partir del pensamiento crítico siempre necesario, pero hoy más que nunca dados los embates que sufre la democracia, debe desarrollarse una masa crítica y libre, capaz de rebelarse contra la obediencia del rebaño al que algunos gobernantes pretenden someter a sus gobernados.

En la medida que pensamientos y masa críticos se expanden y dejan de ser desafíos solitarios, adquieren visos colectivos que aglutina a elites y a amplias bases sociales, como sucedió en la llamada primavera árabe y sus subsiguientes procesos democráticos, revolucionarios y hasta violentos.

La masa crítica también actúa frente a datos, cifras y encuestas de toda procedencia. Lo importante es que esa masa crítica genera nuevas visiones y lecturas de la realidad. Como parte de una masa crítica, debo referirme a la información que registran las últimas encuestas de intención de voto sobre políticos y algunos candidatos en Bolivia.

Es cierto que todo depende del cristal con que se mira o se lee la realidad. Pero hasta hoy, el único declarado candidato y que está en campaña desde su primera elección en 2005, – a pesar de que constitucionalmente no le corresponde pues ya fue reelecto en 2009- es el presidente del actual Estado pluri-desatinos, Evo Morales. El también es presidente de las poderosas 6 Federaciones de Cocaleros del Trópico, cuya producción de coca, es la materia prima de la cocaína.

Pero cuando se lee titulares como “Morales Imbatible” porque saca, a dos años de las elecciones del 2014, un 34% de intención de votos, percibo un golpe bajo a la conciencia crítica.

Y me explico. En primer lugar, es un sopapo a la legalidad y al pensamiento crítico, pues Morales ya no puede ser candidato. Se trataría de una tercera elección: la primera en 2005, la segunda en 2009, y la que intenta en 2014, vía “táctica envolvente” -el ‘Vice’ dixit- como una re-reelección no contemplada en la Constitución Política del Estado.

En segundo lugar, lo más importante de ese resultado no es que Morales sea ¡imbatible! sino que ha bajado 30 puntos desde su última reelección en 2009. ¿Imbatible sólo porque ninguno de los otros 4 supuestos candidatos tomados en cuenta no llegan al nivel de votación de Morales en todo el país? Dudo, luego existo.

Los eventuales rivales que se quedan atrás de Morales, sin estar en campaña electoral, son Juan del Granado, del Movimiento sin Miedo; Samuel Doria Medina, de Unidad Nacional; Carlos Mesa, sin partido, pero expresidente, y Rubén Costa Aguilera, gobernador de Santa Cruz, con su Agrupación Ciudadana Verdes.

Desde el cristal con que se leyó aquella encuesta, lo más importante es que aquellos supuestos adversarios no alcanzan a Morales, a pesar de que su preferencia electoral haya decrecido casi en 50%. Y sobre todo que ese decrecimiento no se atribuya a la ausencia de gestión pública, a una cero generación de empleos productivos, y hoy exista, más bien, crecimiento de la informalidad, el contrabando y la ilegalidad.

Es una ausencia de pensamiento crítico, que la baja de Morales en intención de votos no se vincule a sus errores políticos en torno al respeto a los derechos humanos y la administración de justicia, cuando hay más de 600 exiliados, perseguidos, encarcelados y el último refugiado en la embajada de Brasil, el senador Roger Pinto. El vecino país ya le concedió asilo y a la espera del salvoconducto para que Pinto viaje, el gobierno boliviano desafía a la cancillería brasileña y apunta a que “fue un error otorgarle asilo”. La ignorancia es atrevida, ya lo sabemos.

Ausencia de pensamiento crítico es no señalar que haber decaído casi 50% en preferencia ciudadana, se debe al cínico intento de aplicar una post consulta para construir un carretera en el territorio del Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS), por cuya defensa marchan, una vez más, los pueblos indígenas del Oriente, acompañados de otros de Occidente. La actitud del gobierno en este tema desnuda la grosera instrumentalización que se hizo sobre los pueblos indígenas, de los cuales Morales fue declarado su ‘guía espiritual’, y de la defensa de la ‘Pachamama’. Impostura tras impostura.

En esa drástica disminución en intención de votos, interviene, además, la creciente imagen de un gobierno que favorece el cultivo de la hoja coca, y de suyo a la circulación de capitales ilegales de la economía política de la cocaína, a las mafias del narcotráfico y al crimen organizado.

Ausencia de masa crítica es apuntar que el gobernador cruceño –Rubén Costa- no traspasa el nivel regional, como si alguna vez hubiera manifestado intención de ir a una elección nacional. Y lo peor, sin haber sido consultado sobre el tema, y sin rescatar que su popularidad departamental se mantiene estable, sin ruidos ni aspavientos.

La lectura de esas encuestas y sus diversos titulares, confirman la necesidad de una masa crítica desde la sociedad civil, ajena a cualquier interés. Como apunta Fernando Mires (polisfmires.blogspot.com/), las empresas encuestadoras, salvando excepciones, no se diferencian de otras empresas, que siguen siempre la orientación de sus mandantes.

Aunque sea un hecho verificable que el sistema político boliviano ha defraudo a la ciudadanía ¿a qué apuntan estas encuestas que colocan a Morales seguro ganador? Desde luego, no a la construcción de una masa crítica con capacidad de rebelarse a encuestas o ‘tácticas envolventes’. En los hechos, una y otra son represión simbólica pues manipulan y coartan el razonamiento libre.

Es interesante el criterio de Mires respecto a las encuestas. “¿Por qué no creo en las encuestas electorales, vengan de donde vengan?” se pregunta. Y responde “Por la misma razón por la cual no creo en horóscopos. Pero quizás miento. La verdad es que creo más en horóscopos que en encuestas. Al menos no están sometidos a presiones e intereses que inevitablemente influyen a las empresas encuestadoras… Eso quiere decir simplemente que si en un orden político democrático las encuestas no son confiables, bajo una autocracia son absolutamente desconfiables”.

Para eso es necesaria un masa crítica, que desde la sociedad civil obligue a la sociedad política, a la construcción de la necesaria objetividad para analizar la correlación de fuerzas políticas y construir unidad política. Y no solo para derrotar el proyecto totalitario del autócrata Morales, sino para devolverle a Bolivia la confianza en los valores de una democracia plural, representativa y participativa, siempre perfectible. (Hoy me despido por un tiempo)

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