ArtículosEducaciónInicioJimmy Ortiz Saucedosemana del 29 de OCTUBRE al 4 de NOVIEMBRE

IMPUNIDAD HISTÓRICA EN CONTRA DE SANTA CRUZ

La justicia en Bolivia no goza de la credibilidad que necesita un Estado de derecho. A pesar de que existen algunos buenos jueces, éstos son golondrinas que no hacen verano. La justicia estuvo casi siempre apoyando al poder político de turno. En el presente, el problema se ha agravado con la toma del Poder Judicial por parte del Gobierno en su afán totalitario. La justicia se ha transformado en un mero instrumento de represión política.

La impunidad histórica de los ataques armados del centralismo contra Santa Cruz es una de las injusticias bolivianas, que se resumen de manera didáctica en esta nota:
El primer ataque fue en 1877
Perpetrado contra nuestro prócer Andrés Ibáñez y su reivindicación federalista. El presidente Hilarión Daza envió al Ejército contra Santa Cruz e Ibáñez y, finalmente, terminó fusilándolo. Este hecho quedó impune, enmascarado como un acto de sedición.
El segundo ataque fue en 1891
Fue contra otro movimiento federalista, la Revolución de los Domingos. El movimiento fue reprimido por el presidente centralista de la época, Aniceto Arce, que envió al Ejército contra el pueblo cruceño. Sus principales líderes fueron al exilio y a prisión. La impunidad fue idéntica al caso de A. Ibáñez.

El tercer ataque fue en 1892
Esta vez contra los chiriguanos, por reivindicar sus tierras ancestrales. La batalla de Kuruyuki terminó con la muerte de alrededor de 1.000 nativos a manos del Ejército y la posterior ejecución de su líder Apiguaiki Tumpa. El presidente fue nuevamente Aniceto Arce. Y la impunidad histórica, la de siempre… el silencio de la justicia.
El cuarto ataque fue en 1924
Los partidos Orientalista y Regionalista llevaron adelante el levantamiento conocido como Ferrocarril o Nada. El presidente centralista de la época, Bautista Saavedra, envió contra Santa Cruz al Ejército, comandado por el alemán Hans Kundt. Los revolucionarios fueron expatriados, declarados separatistas y traidores. Y la impunidad histórica, la de siempre.

El quinto ataque armado fue en 1958
Contra el pueblo cruceño y el Comité pro Santa Cruz, porque exigían  el pago de las regalías petroleras. El presidente Hernán Siles Zuazo mandó hordas de milicianos ucureños; con el apoyo del Ejército mataron y vejaron a nuestra gente. Los dirigentes cívicos fueron exiliados, entre ellos nuestro patricio Dr. Melchor Pinto. Y la impunidad histórica, la de siempre… el silencio de la justicia.

El sexto ataque armado fue en 1959
Con el pretexto de la muerte de un policía, Siles Zuazo envía nuevamente otra horda punitiva contra Santa Cruz, “movilizando diez mil efectivos militares y cinco mil milicianos, entre mineros y campesinos de Ucureña, que proclamaban la misión de eliminar a los separatistas cruceños”. Y la impunidad histórica, la de siempre. Nótese que en todos estos ataques armados participó ‘nuestro’ Ejército Nacional, que ganó todas las guerras contra su propio pueblo y perdió todas las contiendas internacionales.  

El séptimo ataque armado fue el 2008

El ‘cerco a Santa Cruz’, evento de carácter medieval protagonizado por los sectores sociales (SS) del presidente Morales. La turba armada llegó hasta Montero. No llegó a la capital del departamento por la presión internacional, en especial la del diplomático chileno Gabriel Valdez. Y la impunidad histórica, la de siempre… el silencio de la justicia.
Todos estos sucesos tienen una característica en común: la impunidad histórica que gozan los gobernantes del centralismo, que ha hecho de Bolivia la cenicienta del continente.
Existe documentación histórica que demuestra a descendientes de estos bribones en las  mismas prácticas hoy;  los mismos apellidos que se repiten a lo largo de la historia boliviana, que han convertido su apellido en una «profesión».

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