ArtículosDaniel A. Pasquier RiveroIniciosemana del 7 de ENERO al 13 de ENERO

PREÁMBULOS MÁS CERCANOS AL 22 DE ENERO

Tiempo de reflexión: cómo hacer buena gestión, cómo utilizar mejor los recursos del Estado. Autocrítica sincera. Salir de la lógica de otros países sin los problemas básicos nuestros. Se mantienen altas tasas de desempleo, dominio de la economía informal, se vive del gas y los minerales, de las remesas de los expulsados del país por falta de oportunidades y del aporte del narcotráfico, que no es poco. El sector agropecuario empieza a resucitar; ojalá se lo permita el Estado. La plata fluye a pesar de los errores del gobierno. La violencia política no amaina. Para eso está diseñado el aparato parajudicial, conformado por gente de confianza, sin duda, y responsable. Evo, en persona, los recomienda. Las explicaciones, un circo. La credibilidad del Estado está en juego.

Educación, el desafío. Atrasada, desactualizada, anacrónica en muchos casos, pero siempre cuestionada. La palanca para salir del subdesarrollo. Nos jugamos todo. La Reforma Educativa se planteó con seriedad en gestiones pasadas y se avanzó. Mejoraron, sin duda, los índices de integración, respeto a las culturas autóctonas, políticas de género, disminuyó la deserción escolar, etc. Y siguen mejorando, aunque el rechazo discursivo, cargado de resentimientos ideológicos, ha frenado gran parte a las reformas encaradas. Cómo mejorar la calidad educativa, algo muy distinto a cambiar “el modelo colonialista a otro comunitarista antiimperialista”. De qué sirve dotar de computadoras a maestros sin acceso a energía eléctrica; la relación institucional es pésima, envuelta en la pugna entre oficialistas y opositores. El bien mayor, la educación y capacitación de la Bolivia del futuro, a la deriva. Falta coordinar esfuerzos.

Salud, otro gran tema pendiente. Los desencuentros entre los sectores involucrados, y la presencia de un ministro sin capacidad profesional, entorpecen. Abandono y evasión de responsabilidades de todo orden. Años que la ciudadanía clama por un servicio elemental, con calidad y calidez. Pocos saben, hasta que se enferman, que muy pocos tienen alguna cobertura. ¿Le importa al gobierno cuántos mueren por negligencia del Estado? Si hay dinero, como lo hay, ¿por qué no se encara inversión masiva en centros hospitalarios bien equipados, con suficiente personal capacitado y se cumple con proyectos inconclusos declarados “prioridad nacional” hace de 30 años? El centralismo no se debe lavar las manos con pretextos de competencias. La gente se muere.

Política de Estado respecto a las inversiones. Terminar de diseñar el marco regulatorio. Para promover inversiones en serio, públicas y privadas. Las que se requieren para sacar al país de la pobreza. Con convicción patriótica, apostar por realidades, no por ficciones. Nadie va a invertir fondos legales, con responsabilidad técnica, en soluciones a largo plazo, si no hay garantías jurídicas, constitucionales, para que mañana, en un arranque de ira, como amante despechado, no se tire todo por la ventana para empezar de nuevo con decretos y militares saltando bardas a tomar oficinas. La inversión desaparece de la mano a las expropiaciones y nacionalizaciones arbitrarias y sin compensaciones justas. Pleitos, que se pagarán tarde o temprano. Somos parte de la aldea global.

Hay que dar oxigeno, dejar respirar al sector privado: el mejor motor del crecimiento económico, desde antes y después de Karl Marx. El crecimiento del sector público, para alegría de sus propulsores y responsables, ha alcanzado el 38% de la economía. Si F. Castro lo dijo “esto no sirve ni para Cuba”, adicto al modelo por 50 años. Imposible descartar el papel que juegan la libertad y el interés personal en el éxito o el fracaso de cualquier sistema económico. Hay que evitar la intromisión política en decisiones técnicas y el manejo de los recursos de las empresas. YPFB carga con todo tipo de iniciativas propagandísticas, inflando costos, sin rendir cuenta hasta ahora porqué no arranca un proyecto importante en su área. Cuando se acaben las vacas gordas se aferrarán a los beneficios conseguidos, hasta que revienten. No aprendemos.

Sería saludable prestar oído a la crítica, no siempre de opositores. Conocer otras voces. Qué pasa con el proyecto de industrialización del litio que marcha, según JCarlos Zuleta y otros, como caso de engaño o de confusión técnica. Igual, ¿ha visto el presidente in situ la Planta Separadora en el Chaco? ¿No le llama la atención que siempre le preparan canchas de futbol para inaugurar? ¿Le explicaron condiciones de mercado respecto a la ubicación de la Planta de Urea y Amoníaco? Son 840 millones de dólares enterrados en Bulo Bulo. De nuevo, ¿frustración y tiempo perdido?

Lamentable miopía gubernamental. Existiendo problemas básicos, Evo se reúne con sus bases a tratar si Rebeca sí o Rebeca no. Al país no le importa y nada le resuelve si elijen falda, pollera o pantalones. Importante sería cerrar la puerta, de entrada, a funcionarios o políticos delincuentes, algunos con sentencia, asesinos, violadores, ladrones, corruptos, extorsionadores, etc., además de los que andan al filo del delito por cínicos y mentirosos.

Atacar las causas de la pobreza y dejar de tratar solo síntomas. Nada mejor que volver a cierta racionalidad. Por apuntarse goles ajenos el gobierno esconde la bonanza externa en los precios. Algo decisivo. Ese empeño político feroz impide que entre en su mollera algo elemental: es época de vacas gordas, no siempre será así. Por tanto: debe dejar de negar la realidad y de diseñar paliativos con el afán de seguir políticas anacrónicas y equivocadas; parecen gobernar realidades esquizofrénicas. Pasado el examen de las necesidades básicas, éste gobierno, cualquier gobierno, podrá enfrascarse a discutir si el huevo o la gallina. ¿Será posible?

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