ArtículosInicioPercy Añez Castedosemana del 4 de MARZO al 10 de MARZO

La crisis desde Weber

Hace tiempo deseaba leer La ética protestante y el espíritu del capitalismo, de Max Weber. Cuando me di el gusto entendí por qué es considerado un grande de la disciplina sociológica. Como muchos de su época, Weber sentía pesimismo por el futuro, y no es para menos, a principios del siglo XX –cuando publica la obra– estaba a punto de explotar uno de los episodios más negros de nuestra civilización, que puso en evidencia la falsa idea, de que la técnica pura y dura, aislada de otros conocimientos, es lo único que conduce al progreso.

Para Weber, el ascetismo cristiano, en concreto el calvinista, da origen a la civilización moderna y al espíritu moderno del capitalismo. Esta etapa se caracteriza por la racionalización de la vida en base a la idea de profesión. Se empieza a tener un estilo de vida metódico acompañado de virtudes provenientes de la ilustración escocesa (austeridad, sobriedad, rigor, diligencia) y de virtudes morales, tales como el autocontrol, el sometimiento del yo a límites. Este obrar está guiado por un carácter ascético de acción y renuncia, condición del acto valioso, pues se difiere en el tiempo la gratificación para generar mejores beneficios.

Weber identifica que con el tiempo se pierde el afán de lucro asociado a su sentido ético-religioso original, se elimina el sentido trascendental de la labor profesional, por tanto, esta se vacía y pierde el norte. La preocupación por la riqueza que no debía pesar más que como un ‘manto sutil’ del cual es fácil despojarse, se convirtió en una ‘jaula de hierro’, vacía de espíritu. La acción y renuncia se volvió más acción y menos renuncia; menos autocontrol, menos interiorización de la norma, dando paso a una cultura utilitarista y de consumo desmedido. La satisfacción inmediata de los placeres se impuso a la acción que difiere en el tiempo el beneficio.

Esta obra –pienso que de actualidad– sirve para dar un diagnóstico de la crisis, que equivocadamente se señala como económica, cuando en realidad es un problema ético-moral, causado por el vaciamiento de las esferas de la vida de su necesario sentido trascendental (sea cual sea la creencia). Empecemos a buscar más porqués a nuestras acciones, a darles sentido

Estudiante universitario

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