ArtículosHumberto VacaflorIniciosemana del 25 de FEBRERO al 3 de MARZO

La economía clandestina

Es una hipocresía, por lo menos, sino una injusticia, ignorar la economía ilegal cuando se revisa el estado de la economía en el país.

Mientras el gobierno registra triunfos ajenos como propios, y dice que todo lo que ocurre en la economía legal ha sido de su creación, la economía ilegal tiene su propia realidad. Aunque no tiene quién se atribuya su paternidad.

Para ser equitativos, habría que dedicarle también algún tiempo a la economía ilícita, un tiempo proporcional al que ella tiene en la economía nacional. Y en la política.

Por cada noticia del sector económico que publiquen los diarios y difundan los medios audiovisuales habría que incluir una del sector ilegal, por lo menos. Su peso en la generación de empleos y en la fijación de los precios es muy grande, sin contar con la influencia que tiene en los momentos en que el gobierno tiene que definir dónde deben ser ubicadas algunas fábricas y plantas industriales de interés nacional.

En octubre pasado se informó que el precio de la coca había caído a la mitad, pero fue una noticia poco apreciada por los expertos que se ocupan de los temas serios.

La semana pasada se supo que los precios de los bienes inmuebles en Cochabamba cayeron entre 30% y 40%.

Estos datos no son aislados. Tienen su explicación.

Se producen cuando Brasil y Chile están aumentando el control de sus fronteras para por lo menos frenar el ingreso de la cocaína boliviana.

Desde mediados del año pasado Brasil ha movilizado a 7.500 soldados, ha patrullado los ríos fronterizos, ha entrenado a pilotos para derribar aviones del narcotráfico que lleguen desde Bolivia y ahora están movilizando aviones no tripulados, con ese mismo propósito. Lo último que ocurrió en ese frente es que la señora Dilma Rouseff firmó un contrato para la compra de baterías antiaéreas rusas “para defender nuestra fronteras”.

En el frente chileno, como se sabe, los carabineros no dejan pasar ni droga ni soldados de Bolivia hacia su territorio. Las capturas de droga son mucho más numerosas que las capturas de soldados, aunque menos publicitadas.

Estas dos barreras, del lado Este y Oeste de la frontera, están provocando un ahogo en la industria más desembozada del país. Los proveedores de materia prima lo están sintiendo. Y el circulante que solía producir está disminuyendo, como se observa en el sector inmobiliario cochabambino.

¿O vamos a seguir fingiendo que esa economía no existe y que todos somos muy recatados y decentes?

(02032013)

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