ArtículosIniciosemana del 13 de MAYO al 19 de MAYOWalter Reynaga

ANTE EL RETROCESO DEL CONTROL SOCIAL Y EL INCREMENTO DE LA CORRUPCIÓN

A mayor intervención del estado en la economía, más empresas del estado y mayores recursos en el Presupuesto General del Estado mejores condiciones para la práctica de la corrupción.

Sin duda que en Bolivia, la riqueza, incrementada como nunca antes por un escenario económico mundial extraordinariamente favorable, está siendo mal utilizada. En la vieja costumbre boliviana, en la que el gobernante piensa que tiene derecho a enriquecerse en el uso del poder, a beneficiar a sus socios, conmilitantes, amigos, parientes… así como a comprar conciencias. Esa es la tradición, que viene desde el tiempo de la colonia feudal española, y, que el MAS está perfeccionando hoy a título de cambio, socialismo y suma qamaña.

Sin duda también, que hace falta control social. Porque en las actuales condiciones, con el poder concentrado en el Ejecutivo y el Presidente, sometidos los poderes legislativo y judicial así como la Cotraloría, el MAS está haciendo lo que le viene en gana, sin asomo alguno de control y menos aún de freno a la corrupción. Es más, se diría incluso que este mal prospera ante la indolencia sino complicidad de las autoridades encargadas de luchar contra él. La experiencia indica que las autoridades encargadas del control y la fiscalización suelen terminar haciéndose beneficiarias de la corrupción. Afán para el que es útil tener el poder concentrado, anulados o asimilados al poder judicial como al legislativo, así como tener hegemonía estatal en el escenario de los medios de comunicación masiva, en papel de desinformación.

Se ha estado hablando de renovar y mejorar el control social, y se tienen proyectos de ley en los que se estaría perfilando el darle la potestad del control a las organizaciones populares (sindicatos obreros, campesinos, juntas de vecinos, cocaleros…). Norma que de ser aprobada llegaría a ser un remedio peor que la enfermedad.
¿Quién controlará a los dirigentes de estos movimientos sociales en el ejercicio de sus potestades de control social? ¿Cómo se evitará que el gobierno los utilice, como hace con el poder judicial y las fiscalías, para reprimir a las autoridades opositoras (gobernadores, alcaldes…), mientras socapa a las autoridades masistas?

El sistema de control social por medio de representantes, sean autoridades de gobierno o dirigentes de organizaciones, ha fracasado. La mediación de la política en función del control social entre el pueblo y el estado está en el origen de este fracaso. Porque se ha hecho hábito, que de espaldas a sus mandantes, las autoridades y dirigentes se den llanamente a obtener provechos encubriendo la corrupción. Hace poco salió una nota dando cuenta de cómo las organizaciones sociales del El Alto tienen cupos en el plantel administrativo del Municipio. Espacios de poder, de los que sin duda sacan provecho personal contratando empleados, que paga comisión (si no son parientes) así como procurando contratos y compras que les dejan igualmente dividendos. De donde, como es fácil ver, resulta que el alto es la ciudad más abandonada y carente de servicios básicos del país. Un mundo semisepultado en la basura, las aguas servidas, la polvareda de calles y avenidas sin asomo de asfalto o siquiera empedrado. Una ciudad de más de un millón de habitantes que carece de alcantarillado y sanidad ambiental. Víctima de criminales que operan en sus calles a la luz del día, etc. Deficiencias que contrastan con la formidable pujanza de la población alteña en su actividad productiva. Es que claro está, la actividad económica privada de los alteños no arrastra el lastre de la corrupción que pervierte la administración pública municipal.

De ahí que, si se quiere un sistema de control social efectivo será necesario olvidarse de los representantes encargados de la tarea y darle lugar y potestad al ciudadano, para que sin condición alguna de ser representante, autoridad o dirigente, de manera directa, pueda ejercer (constitucionalmente) control sobre el gobierno y la administración pública en cualquiera de sus instancias y niveles. Esto es, un sistema de Control Social Directo abierto a la mirada de la ciudadanía, como el que planteo en mis libros: «La revolución hacia el desarrollo y la libertad» (1986) y «La sociedad postcapitalista Social Libertaria» (2013).

Se dirá: ¿por qué llegar a este extremo? Pues, por la magnitud del mal y el fracaso evidente del control social mediante representantes, sean gubernamentales o sociales. Y, en consideración de ¿qué cosa tendría que ser más pública que la administración pública y el gobierno? ¿Qué tendría que estar más abierto a la vista y el control popular que el gobierno manejando el patrimonio de todos? Si hay algo que no puede ser asunto reservado, es el estado, el gobierno de un país, y por principio. Pero, esta ocurriendo que en la línea de la tradición, el estado en manos de Evo Morales se está convirtiendo cada vez más en espacio privado y secreto, asunto reservado sólo a la elite gobernante, al partido y su jefe. Y esto, ni es democrático ni es correcto, salvo que estemos de acuerdo con el fascismo o el comunismo.
(12052013)

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