ArtículosDaniel A. Pasquier RiveroIniciosemana del 13 de MAYO al 19 de MAYO

Y le metió nomás

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Qué país nos queda, ¿sin Constitución? Después de despotricar contra la Colonia y la República, nada menos, contra 500 años de historia, ahora el MAS se carga (no es error, he escrito bien, por si acaso) al Estado Plurinacional. Algunos ilusos creyeron encontrar hace siete años un proyecto por el cual votar. Algo nuevo, renovador, interesante y hasta atractivo en sus planteamientos. Se refería a problemas de fondo irresueltos en siglos, aunque con aproximaciones varias, especificamente durante la vigencia de la Revolución Nacional del 52.

Lo mejor de este tiempo de revolución democrática y cultural ha sido la maquinita propagandista; gran equipo de ilusionistas, fondo de financiamiento nunca soñado, sin límites, ha mantenido al país sin resuello, con la soga al coto, sacando sin descanso las maravillas del proyecto convertido en proceso de cambio. Se las ingenió para cubrir con fondos públicos la disminución en ayuda externa y, aparentemente, tuvo el tiempo suficiente para encontrar otra fuente igual de ubérrima y sostenida, de orígenes, a semejanza de las otras, poco transparentes y sin control conocido –después de tanto hablar de control social-.

Pero entonces, ¿nada cambió? Mucho. El gobierno ha gastado una gestión, con muertos de por medio, en pasar al limpio ese proceso, dando a luz la nueva Constitución el 7 de febrero de 2009. La misma que fue aprobada en Referéndum y promulgada con solemnidad “para que se tenga y cumpla como Ley fundamental del nuevo Estado”. Lo lógico hubiera sido volcarse a cumplir lo proyectado en la CPE, que exigía reformas estructurales, muchas, una fisonomía distinta a todo lo anterior; la tarea inmediata eran cientos de leyes adoptando el concepto plurinacional, comunitario y autonómico a la administración del nuevo Estado. Pero eso quedó en el papel.

Lo importante, la actitud. El gobierno, contra todo lo esperado, se olvidó del proceso de cambio. La primera etapa enfrentó al país el pretexto de la redacción del pacto social que suponía la nueva CPE; el mismo gobierno se empecina en dar muestras de su renuncia a las principales reformas y se aboca desenfrenadamente a ejercer el poder en su peor dimensión. Contra el derecho, demuestra prepotencia, desprecio por la ley, por los tribunales de justicia, y con un invento tras otro corre a la toma por asalto al Poder Judicial. Se han cometido auténticas tropelías contra los derechos individuales, contra las instituciones públicas y privadas, disminuyendo cuando no quitando de un plumazo las garantías a la propiedad pública y privada. Se maneja al Estado como una chacra particular.

Las llamadas garantías constitucionales quedan de facto en suspenso. El panorama sombrío se extiende como manto oscuro sobre toda actividad lícita y sus protagonistas, dejando en suspenso solo el momento del asalto, para ser fagocitados en función de la ambición de poder de la élite gubernamental. Acciones incomprensibles para el sentido común y contra todo derecho, se dieron y se dan, hasta dejar en estado de indefensión a la ciudadanía. De poco ha servido la denuncia a instancias o tribunales internacionales de los excesos cometidos pues, la lentitud de los mismos, y con la soberbia que les sobra, todavía se creen inmunes. Se ha apuntado, y con mucha razón, las señales de un estado fallido en el proyecto del Estado Plurinacional.

Roto el pacto social, ¿cómo enfrentar el atropello de los administradores del nuevo Estado? Es como un juego de niños, ¡recurre a la ley!, pero la ley la dictan ellos. ¿Hasta cuándo ésta situación? El país ha demostrado, y sigue demostrando una paciencia casi sin límite; a pesar de los excesos de radicales hacia ambos extremos, una tolerancia política increíble. A pesar del peso específico del 47% del electorado contrario al actual gobierno, se había decidido jugar con reglas democráticas hasta el próximo llamado a justa electoral, el 2014, porque así está en la Constitución, períodos de “cinco años”. Pero ahora, se habla con más frecuencia, del proyecto hacia el 2025. ¿Incluirá eso la candidatura de los mismos otra vez, convertidos en candidatos vitalicios?

La situación ha cambiado, drásticamente. Se ha hecho realidad el “le meto nomás”, para eso están los abogados, para eso han estudiado, que lo arreglen. Nunca mejor expresado. Con argumentos, sin argumento, “donde dice digo dije Diego”. Nadie va a poder convencer al pueblo no oficialista, ni a algunas honrosas excepciones también del oficialismo, del atropello total a la Constitución con el último fallo del Tribunal Constitucional a la innecesaria Consulta del Órgano Legislativo sobre la re reelección del presidente y vicepresidente. Con ese antecedente era tonto esperar lo contrario de la misma Asamblea, donde ha llegado todo cocinado y masticado. Sin embargo, para lamentar de veras, ver sumarse a los indígenas en apoyo a la aprobación de la Normativa 008/2013 dando luz verde a la re reelección de sus represores y posibles genocidas en el TIPNIS.

La decisión estaba tomada y saldría adelante aun con mayoría simple, ya la tenían, pero alcanzaron los 2/3 con el apoyo de los humillados, ultrajados y ejemplo de dignidad durante la Octava Marcha. No se puede confiar, ni hacerse ilusiones con nadie.

El MAS se apunta una victoria, pero ha entrado sin ayuda a la historia negra de la Patria. Con esta decisión, no queda casi nada de la CPE sin haber sido ser violada y ultrajada. ¿Podrían demostrar los del TCP y los asambleístas que no saben leer para justificar lo actuado? ¿Con qué moral se puede criticar a la CIDH? ¿Qué se busca en La Haya, si no es apegado a derecho? Se abre una gran incógnita para cualquier conciencia demócrata, en esta marcha hacia un mundo más civilizado y respetuoso de los derechos humanos, sobre la capacidad del Estado Plurinacional para respetar su palabra, reflejada en leyes, contratos y tratados. Viene a la mente, a golpes, Melgarejo, ¡El proceso de cambio ha muerto, viva Evo!

Foto: la-razon.com

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