ArtículosIniciosemana del 15 de JULIO al 21 de JULIOWinston Estremadoiro

Imaginación a contrapelo de las noticias

Entretenidas son las noticias del “cururucho” de Snowden, Evo y el “avionazo” –como llaman a la reciente odisea aérea del Presidente boliviano varado en Viena. Quizá se sumará a otras que el ingenio popular bautiza, y asesores cubanos, venezolanos y algún peruano por ahí, usan para distraer a la opinión pública. Cómplices son medios de comunicación donde vale más la nota amarilla que alborota hormonas y mejora ratings, que el reportaje analítico. A mí me distrajo con eventos jocosos que inspiró mi febril musa.

Primero soñé con el salón de situación del Palacio Quemado, poco parecido al de la Casa Blanca, empezando porque debe tener botones, pernos, corolas de flores y otros adminículos que en inglés llaman “bugs” –bichos- con los cuales, de acuerdo a su tecnología, los países espían a los países. El Vice dio la nota, pidiendo ronda de ósculos al traste del jefazo pachamamista y repitiendo la mantra: ¡Evo!, ¡Evo!, que se uniría por decreto a Jehová, Alá, Tata Inti, Oponopono y otras con que se nombra al Señor del Universo.

Luego los ministros y el Alto Mando Militar expusieron sus posiciones, como pidiendo carta rogando no pasar de veintiuno, en veintiuna o “blackjack” de opciones para oponer al agravio presidencial. Le salió un rey de sobra al fogoso que sugirió declarar la guerra al “Imperio”: el capo militar refregó que EE.UU ni mandaría aviones invisibles, ya que ni hay radares ni misiles chinos, así fueran obsoletos.

Luego soñé que el Canciller pidió que un yatiri aimara embruje a mandamases de Italia, Francia, España y Portugal, ya que a Berlusconi un embrujo de pedofilia le significó ocho años de cárcel; rebatieron la propuesta porque desde entonces sibilas etruscas, pitonisas galas, adivinas gitanas y magas lusitanas bloquean hechizos libidinosos que ni Betty Tejada anularía. Sudé frío con la última imagen.

Atribuí la pesadilla a indigestas cartas dirigidas a Evo, que mi magín urdió sobre ideas de expulsar a los enviados tanos, galos, hispanos y lusos montados al revés en burro –cual hiciera Melgarejo con el enviado de la Reina Victoria.

Pintoresca la fusión de quechuañol con italiano, que decía: “Carísimo (hablaba de costo, no de cariño) Prisidente: Ío sono de Punatta. Le iscribo porqui contingas la bronca di qui Italia no dejare pasare tuo avioncello Falconi por aires de Bérgamo, dondi laburo de tallador. Calmallawan, Tatita Evo. Dicen qui era chileno il controlatore aéreo qui chazitió que un gringo cuentero se había colado. Per favore, no me dejis sin pega nesta bella terra, qui no sería finita la casa mía sin mia remesa mensualle a Bolivia.

Otra era de España y revelaba que la interesada migró a Badajoz el año 2006; trabajaba cuidando a un viejito, que le hurgaba las tetas pero “era inofensivo nomás; peor era el patrón de la casa donde cocinaba, en Quillacollo”, decía. Su madre vivía hace años en Arlington, Virginia. Con su ayuda llevó a un hermano al sur de Francia; “mi abuelita cuida a mi hijita en Vinto, que a sus trece años es pandillera: ¿qué hago?” Más bien, digo: ¿qué harían si la potencia plurinacional rompe relaciones con esos países?

Hablando en serio. Aparte del uso propagandístico y de promover a Evo Morales como sucesor de Hugo Chávez, el tema de moda es el espionaje. No se hagan los virginales los países que hoy se quejan del espionaje estadounidense: todos espían a todos de acuerdo a sus posibilidades. En tiempos modernos, ¿acaso el espionaje militar no resbaló al espionaje industrial?

Aún sospecho que quintacolumnistas peruanos estuvieron detrás de las asonadas alteñas del “ni una molécula de gas a Chile”. No tanto porque les quitara el sueño que Bolivia accediera al mar por puerto chileno, sino porque escamotearon la exportación de gas boliviano por el Pacific LNG en Patillos, puerto chileno, por el gas de Camisea por Melchorita, puerto peruano. Y quedamos sin soga y sin cabra.

La imaginación es más importante que el conocimiento, decía Einstein. Imaginativo fue el espionaje que impulsó a los alemanes a concentrar fuerzas en Calais y descuidar las playas de Normandía, donde desembarcaron los aliados el día D. No tembló la mano de los ingleses para trapear la honra de Elías Belmonte, hacerle parecer agente alemán y tumbar gobiernos germanófilos en Bolivia. Puro espionaje. De poco servirá que los rusos vuelvan a teclear mensajes en máquinas de escribir. ¿Acaso no hay escáner?

En el juicio ante la Corte Internacional de La Haya sobre el diferendo de acceso al mar con Chile, cabe recordar que tal es asunto en que uno gana y otro pierde. En tal pulseta, un fin es rebatir la estrategia del contrario, cosa que Chile hace con perennes recaudos. Aparte del armamentismo, uno es el espionaje; quizá otro son diplomáticos como el chileno Insulza, agente que lleva agua a su molino desde la OEA.

Otra finalidad es debilitar posibles alianzas del adversario. Habría que preguntarse si en el lío de Snowden, Evo y el “avionazo”, no se hace un flaco favor a la causa boliviana en La Haya creando tanta bulla sobre disculpas de Francia, Italia, España y Portugal. Con el “Imperio”, el vitriolo del Gobierno destiñe la simpatía inicial hacia Bolivia, su Presidente indígena y el acceso al mar. ¿No se antipatiza hoy a casi la mitad de los jueces del Tribunal de La Haya, así fuera éste el único órgano de Naciones Unidas que no se acoge a la hospitalidad gringa? Quizá el efecto diferido será un saludo a la bandera, no a nuestra amada tricolor, sino a la advenediza wiphala.

(20130719)

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