ArtículosClaudio Ferrufino-CoqueugniotIniciosemana del 16 de DICIEMBRE al 22 de DICIEMBRE

Maravillados

Un amigo español me envía la noticia de cómo miembros del Partido de la Izquierda Europea, algo así que ni importa, habían quedado alelados ante la retórica del vicepresidente de Bolivia. Luego transcribía algunas oraciones del afamado discurso que no pasa de ser pantomima de teoría revolucionaria.
Lugares comunes, frases inexplicables, conceptos extensos, por tanto difusos, y sigue la retahíla de cuán poco cuesta en este mundo de imbéciles encandilar. De entrada habla del “pueblo europeo”. Tamaña tontería ya descarta la seriedad. ¿Qué es el pueblo europeo? Tal vez la izquierda, hábil manipuladora de palabras y circunstancias, pueda explicarlo. Mete en el saco a los alemanes de Saratov, Rusia, como a los gitanos irlandeses. A los hoscos polacos de Silesia y a los truhanes de Salónica. Pero, en esta carrera de la izquierda mundial de hacerse con posición y poder, cueste lo que cueste, que ha eso se ha reducido la dictadura del proletariado -no acepto dictadura de nadie y me abstengo de lástima por riquillos y pobrecillos-, cualquier cosa es válida y la verborrea se alaba como ciencia.
Finalmente la revolución boliviana es un éxito. Se deduce que de ella, y de las otras, dígase Kirchner, Correa, Castro, Ortega, Maduro, se obtiene la lección de que la opulencia no había sido tan mala, ni el dinero ni el capital ni las coronas. El fin justifica los medios, entre ellos el de discursear de algo en lo que no se cree con ánimo de lucrar sin descanso ni sosiego. ¿O dónde creen que terminará, ahora diputada en Chile, la princesita Camila Vallejos? ¿En un cuchitril proletario? Las pinzas, ya abrió su camino al estrellato. Lo mejor de este nuevo panorama está en lograrlo sin trabajo, sin manos callosas ni iniciativa, solo tomarlo como botín de democracia.
La cocaína, que ha reemplazado a la religión como el opio de los pueblos, léase OPIO, según dijo el barbado de Tréveris, sirve para esta gente como instrumento de poder. La base de la insurgencia actual, contrainsurgencia en realidad, latinoamericana se sustenta en ella. No es el único medio, claro, aunque con la cantidad de dinero potencial que se maneja en el tráfico bien podría serlo. Es el poder paralelo, y detrás se esconden el gran capital y las sucias finanzas; es decir que las cojudas concepciones garcilineristas no sirven para nada. Hablamos de gobiernos serviles al dinero, las multinacionales, a la riqueza extraordinaria e insultante. Y al peor elemento que se puede tener hacia las multitudes: desdén por su inteligencia, apatía por sus cualidades y capacidades. A machacar, y eso es lo que hacen, para hacer tabla rasa con quienes piensen, innoven o creen. “Proletalizar”, entendiéndose eso como mantener en vilo y pedigüeños a todos por igual. A esa “revolución” hay que derribarla, y hacerlo con sus mismas armas, por cualquier medio.
Sin cambiar de tema, revoloteando sobre lo mismo, me pregunté por qué el Apu no fue a Sudáfrica al entierro de Mandela. Porque allí no podría brillar, y porque no le iban a dar espacio de medrar con la memoria del gran hombre. Para hablar sandeces tiene muchos estrados, el europeo entre ellos, y de seguro que en Sudáfrica le negaron el discurso. Ya con ocasión del mundial de fútbol fue con la intención de dar la patada inicial, y tal vez algún cobarde rodillazo. Resulta que ni de pasapelotas lo pusieron, y se lo vio rodeado de abrigados aymaras en la tribuna regular tomando cerveza. No se lo perdonó a Mandela, y menos que el africano fuera grande en serio y no invento de gringos y oenegés como ël.
Que se maravillen del uno y del otro, del paraíso de Eva y de la hoja, que en algún momento se tendrá que reinventar la izquierda si se quiere una discusión plural.
16/12/13
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