ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 2 de DICIEMBRE al 8 de DICIEMBRE

Más sobre la pleitomanía

En un artículo publicado en El Deber (29.06.2011) aludí a la pleitomanía: “afección o forma clínica derivada de la paranoia por la que un individuo se siente permanentemente ofendido, injuriado y maltratado y, como consecuencia, presenta denuncias, quejas y contenciosos legales”. Aunque no hay estadísticas confiables, es notorio que este fenómeno se ha generalizado en Bolivia. Se dice, con razón, que esto se debe, en parte, a imprevisiones procesales en la reforma de la Administración de Justicia, y al uso que el oficialismo hace del Poder Judicial para imponer sus designios y “castigar” a los que piensan diferente.

Hay casos que rompen todo record por el número de juicios planteados contra una persona. El más reciente fue el del fallecido señor José Bakovic, que fuera eficiente Presidente del Servicio Nacional de Caminos, al que le llegó una incomprensible inquina. Abrumado con más de 75 juicios, este buen ciudadano ha sido una de las víctimas que perdió la vida a causa de una justicia usada como arma política o como venganza por afrentas imaginarias.

Pero esto no queda sólo en el enjuiciamiento a quienes de alguna manera son incómodos al régimen: también a los propios jueces que se atreven a dictar fallos que no satisfacen al oficialismo, automáticamente se les abre procesos por “incumplimiento de deberes” o por dictar “resoluciones contrarias a las leyes y a la constitución”.

Por cierto hay algunos ciudadanos que siguen este mal ejemplo y se lanzan a enjuiciar sin sentido ni sustento, y los jueces son el blanco en esos procesos planteados, con razón o sin ella, por litigantes perdidosos. Así se acumulan los juicios, dando lugar a una mayor retardación de justicia, probando la justeza del aforismo «justicia retrasada, justicia denegada».

Ahora se ha llegado más lejos. No solo hay jueces de menor jerarquía abrumados con juicios; los magistrados, que fueron “electos” por el voto popular –aunque por ínfima cantidad de votos– también han caído en las garras de la pleitomanía. Acaba de informarse que 24 de los 28 magistrados del Órgano Judicial boliviano tienen procesos; con nada menos que 65 demandas en su contra. Si a estos encumbrados funcionarios judiciales les toca esta manía, ¿qué les espera a los ciudadanos corrientes?

Por ello, y por más, no es extraño que el Director Ejecutivo para las Américas en el Servicio Europeo de Asuntos Exteriores, Christian Leffler, haya afirmado que “la justicia (boliviana) tiene problemas de independencia y corrupción”.

(27.11.2013)

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