ArtículosIniciosemana del 24 de FEBRERO al 2 de MARZOSusana Seleme Antelo

¿Dónde le apretó el zapato al Dr. Flores?

Respuestas a EL DÍA

Susana Seleme Antelo

1.- La crisis en la justicia sigue agravándose. Renunció el presidente  del Tribunal Constitucional Rudy Flores luego de las denuncias de espionaje ¿qué se puede esperar de este conflicto?

Nada grato para la salud de la justicia en Bolivia. Y es que los hombres del régimen que preside  Evo Morales, destrozaron y prostituyeron el Poder  Judicial al haberlo subordinado al poder político. Si bien el señor Flores primero denuncia que lo “pinchan” y espían,   al día siguiente no le queda más remedio que retractarse por la avalancha de reprimendas que debe haber recibido desde Palacio Quemado. No renunció porque los medios de prensa “descontextualizaron” el tenor de sus denuncias, sino por que seguramente se vio acorralado en sus propios fantasmas. Pero como su renuncia no era irrevocable, ahora resulta que si el Ejecutivo no la acepta, se queda en el cargo… ¡Que falta de respeto a si mismo y al país! Lo mismo debe haber pasado con la renuncia del presidente de la Suprema, apenas hace un par de semanas, Gonzalo Hurtado, según dijo por “estrés”, con la diferencia que él no quiso volver . Aquí vale la frase que  dijo uno de los personajes de “Don Quijote de La Mancha”, el ventero: “A otro perro con ese hueso, como si yo no supiese cuántas son cinco, y a dónde me aprieta el zapato.” ¿Quién, “les apretó  el zapato”?

Y porque no existe independencia de poderes, hoy la justicia está sometida a un vergonzoso juego de prebendas, clientelismo, corrupción,  mora y extorsiones.

2 Con la queja del presidente, quien se declaró decepcionado del poncho, la pollera y el sombrero ¿se pone fin al discurso indigenista?

Vayamos por parte. Hoy, el Poder Judicial es un apéndice del Poder  Ejecutivo, que lleva consigo, además, el sello populista al haber sometido la conformación de los órganos de ese poder del Estado a una pantomima  electoralista. Los hombres de Morales eligieron primero a su libre arbitrio a todos sus afines, entre militantes y simpatizantes sin tomar en cuenta la meritocracia. Fuimos a elegir entre los elegidos por el poder político, que así mató la independencia del Poder Judicial, donde el mérito brilla por su ausencia, salvo raras excepciones. Que en esa elección hubiera ganado el voto por el NO con amplia mayoría, es la mejor prueba de que Bolivia toda rechazaba esa maniobra a todas luces populista y demagoga.

3 Pero qué opina  de la queja del presidente…

 Ahora voy a su pregunta. Solo por haber lanzado dardos muy duros contra los hombres y mujeres del “poncho, la pollera y el sombrero”,  Morales merecería ser sometido a la Ley Contra Toda Forma de Racismo y Discriminación. Algunas y algunos de ellos, y otros también sin poncho, pollera y sombrero, no tenía los méritos suficientes para administrar justicia. De ahí que el único culpable del caos, de la crisis del Poder Judicial y todos sus órganos es el poder político, que politizó la justicia para tenerla a sus pies, sin importar años de estudio, formación, méritos y ética en el ejercicio  de la profesión. Amén claro, de la retardación de justicia, con unas moras terribles, y la corrupción que corre sin frenos. Una prueba de la subordinación de la justicia al poder político, es la del Poder Electoral y la del mismo Tribunal Constitucional que avalaron la  re-reeleción de Morales para las elecciones de 2014,  violando la Constitución, porque así se lo impusieron  desde el Ejecutivo. Y lo aceptaron sin pestañear porque se trata de la reproducción en el poder a cualquier coste. Retomo su primera pregunta: si al señor Flores no le aceptan su renuncia  y vuelve a la presidencia del Tribunal Constitucional ¿ será porque él aprobó la re-reeleción del autócrata Evo Morales?

4 ¿Pero, porqué falló la inclusión indígena?

Porque nunca fue, verdadera, ni honesta, ni universal.  Que hay mayor inclusión que antes, si,  porque se ha visibilizado el tema indígena, tanto desde el punto de vista real, como instrumental. Mucho por influencia del Vice, a los hombres del régimen sólo les importó la trilogía “originario-indígena-campesino” como propaganda electoral. ¿O acaso se oyó a Evo Morales, cuando era sindicalista cocalero y diputado de oposición, hablar de indígenas, a no ser a favor de los campesinos cocaleros, que no son todos indígenas? Morales ha tenido problemas con los pueblos de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) a la que ya dividió para someter a quienes se dejen someter, tanto  por representación política en el parlamento, como por la represión en el TIPNIS. También tiene problemas con el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyu (CONAMAQ), con el magistrado Gualberto Cusi, indígena aymara, y con otros dirigentes indígenas que se oponen a ser manipulados en aras al apetito personal y al narcisismo político de  Morales, el Vice y los demás.

5 ¿Es la única explicación?

Bueno, está la determinante económica en última instancia, que suele ser la primera, aunque no se excluyen.  Porque ya sin ambages, al menos en el mundo aymara y el quechua, la penetración de la economía de mercado es un hecho rotundo. Es decir, la presencia del capitalismo, con mayor énfasis  en la esfera comercial o de la circulación de mercancías. En gran parte, muchos de esos indígenas, son  parte de una burguesía como cualquiera otra. Como decía el economista Carlos Toranzos, son la “burguesía chola”, cuando aludía, hace ya algunos años,  a los comerciantes de las calles Uyustus y la Buenos Aires en La Paz. Aquí, hoy serían los de la Ramada, Los Pozos, el Abasto  como los hay  en otras ciudades y todas las fronteras de Bolivia: Yacuiba, Bermejo, Desaguadero, Tupiza, por Pando y demás. O lo que Gonzalo Rodríguez Amurrio llama NUEVAS CASTAS OLIGÁRQUICAS, “… ligadas a la economía del narcotráfico, al contrabando, a la actividad financiera sobre todo informal, a la minería que, con el rótulo de cooperativas, niega derechos laborales, así como al actual usufructo de las empresas e inversiones estatales”. Es el desarrollo del capitalismo de naturaleza ilegal, digo yo, más allá de cualquier otra consideración de clase.  Rodríguez Amurrio afirma que “Lejos quedó la ilusión respecto a que se podía lograr significativos niveles de justicia social, que cambien favorablemente las condiciones de vida de las familias bolivianas que viven de su trabajo lícito, o así buscan hacerlo.” Coincido con él.

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