ArtículosCarlos Dabdoub ArrienIniciosemana del 24 de FEBRERO al 2 de MARZO

La fundación de Santa Cruz de la Sierra

Esta historia seguramente comenzó hacia 1527, cuando Carlos V, rey de España, recibió el informe de Sebastián Caboto -navegante italiano- sobre un gran río donde lugareños en sus riberas ostentaban ornamentos de plata. Rápidamente se expandió la noticia y aquel gran torrente, llamado por los indígenas Paraguazú, fue conocido después como el ‘río de la plata’. Al mismo tiempo se creaba una leyenda, la del gran Paitití o El Dorado.

Atraído por el mito, parte el primer adelantado don Pedro de Mendoza rumbo hacia estos parajes, fundando Nuestra Señora del Buen Aire en 1536. Después llegaría a Asunción la expedición de don Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1541), trayendo a un joven extremeño llamado Ñuflo (o Nufrio) de Chaves, a quien en 1558 le encomiendan la misión de encontrar un camino hacia Potosí. En esta travesía funda Nueva Asunción (1559) a orillas del río Guapay, encontrándose luego con el grupo serrano de Andrés Manso, con quien se enfrenta por la posesión de esas tierras. Ambos deciden que Chaves viaje a Lima para que allí se tome la decisión. Así fue que se creó la Gobernación de Moxos (1560), que después pasaría a llamarse Santa Cruz de la Sierra (1570). Ante la ausencia de García Hurtado de Mendoza, hijo del virrey, que era la autoridad titular designada, queda don Ñuflo a cargo de la misma. Nueva Asunción no pudo sobrevivir por el acoso constante de los indígenas, por lo que Chaves se dirige hacia el naciente, más próximo al río Paraguay. Es cuando funda Santa Cruz de la Sierra el 26 de febrero de 1561.

Su visión fue la de convertir esta verde llanura en una nueva unidad político-administrativa, situada en pleno corazón de Sudamérica. Al haberse distanciado de Asunción y estar tan alejado del poder limeño, se constituía un ente gubernamental, que sumado a las prerrogativas de su cabildo -como elegir autoridades- le daban a esta nueva provincia plena autonomía. Sin embargo, años después, para quitarle poder a Santa Cruz y el gentilicio de llamarse cruceños, el ‘centralismo charquino’ fundó otra ciudad (San Lorenzo, 1591), sin alcanzar estos innobles objetivos.

En 1561 nace la nueva identidad mestiza cruceña y se cumple el designio de Chaves (poblar y desencantar la tierra). La conquista de la selva y la defensa contra los invasores portugueses hicieron que al fundarse Bolivia, la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra abarque una extensión de casi 1.600.000 km², más del 60% que tenía el país cuando nació en 1825. Como vemos, el aporte cruceño a la heredad boliviana siempre fue inconmensurable y desinteresado.

Esta es historia con verdad de vida. No podemos verla simplemente como un libro de difuntos o el recuerdo de anécdotas extraordinarias. Para amar el terruño debemos conocer su pasado y mientras más lo escarbemos, mayor será la lealtad y nuestro respeto a él. En estos 453 años no debemos seguir oteando El Dorado, pues ya lo descubrimos. La tierra que hoy nos cobija generosamente y el viento que refresca el espíritu cruceño es el ansiado Paitití que buscó don Ñuflo hasta su muerte.

(20140226)

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