ArtículosIniciosemana del 24 de FEBRERO al 2 de MARZOWinston Estremadoiro

Entre alardosos y arrogantes

Si me preguntaran por qué Bolivia no consolida una curva ascendente de progreso, entre otras cosas hurgaría que los gobernantes pegan tiros en el pie al progreso del país por alardosos y arrogantes. Se apoyan en posturas que han dejado de tener vigencia a la luz del veredicto de la historia o nuevos avances tecnológicos. Son alardosos porque pavonean características, o logros, poco reales; arrogantes porque les enceguecen rasgos de lo que en la sabiduría popular se conoce como ‘borrachera de poder’.

La tan mentadas “nacionalizaciones” del gobierno de Evo Morales destacan tales deformaciones.

Es un ejemplo la confesión de Evo Morales sobre el enfado de Lula da Silva por la llamada ‘nacionalización’ de hidrocarburos. ¿Qué boliviano patriota puede estar en desacuerdo con el recuento del Presidente?: “ponte en mi caso, compañero Lula, piensa en mí, piensa en mi pueblo, no estoy expulsando, sean socios, pero no van a ser dueños de mis recursos naturales, los recursos son de los bolivianos”. Sin embargo, una exitosa renegociación de contratos con empresas petroleras resbaló a show mediático, a insulto de abuso de poder al que se añadió la injuria de un Evo Morales mussoliniano a la cabeza de tropas militares ocupando instalaciones privadas de Petrobras.

Pero las acciones acarrean reacciones. Póngase en bandeja de una balanza tal abuso, agravado aún más por la requisa de aviones brasileños o la descortesía a enviados del vecino país, incluyendo a su actual mandataria. En la otra bandeja, el costo a Bolivia de la migración de capital de inversión y transferencia tecnológica de Petrobras; el capital intangible del encono de Dilma Rousseff; la espada de Damocles de reducción de ingresos brasileños por el gas; el bypass brasileño en corredores bioceánicos, en especial al feudo cocalero; la supresión de esclusas en hidroeléctricas brasileñas, que darían acceso al mar a Bolivia por el río Madera y el gran Amazonas.

Causa risa que alardoso sea el Gobierno al anunciar procesos a responsables si se pierde arbitrajes de las ‘nacionalizaciones’. Debe quitar el sueño al Procurador del Estado que ya salió pele el primero: Bolivia debe pagar $41 millones de dólares a un inversionista británico, en laudo de la ONU que es definitivo y vinculante, por la ‘nacionalización’ de la generadora eléctrica Guaracachi.

¿Cuánto dinero se perderá en los arbitrajes? Aparte de lo que significa en presupuesto para mantener la burocracia necesaria, quedan pendientes casi una docena de procesos, sin el cobro a Brasil de la “deudita” (calificación del Presidente) por enviar gas ‘rico’ (con etano, butano, propano, pentano, hexano y heptano) en sus exportaciones de metano. Solo el proceso de la Pan American Energy, por la ‘nacionalización’ del 100% de acciones de la estadounidense Amoco, casi llega a millardo y medio ($1.493 millones de dólares).

¿Y los procesos arbitrales de canadienses en Mallku Khota, chilenos en Quibórax, británicos en Air BP, españoles en Abertis Infraestructuras, Iberdrola de Inversiones SA, y Red Eléctrica Internacional (REI); indios de la India, no ‘originarios’, en el Mutún? Falta nomás que la Pdvsa venezolana inicie un proceso arbitral contra su socio YPFB para tapujar su incompetencia en Lliquimuni. Hoy que continúa el auge de precios de materias primas, con final seguro aunque de fecha incierta, cabe preguntarse a cuánto ascenderá el arrogante costo de la farra ‘nacionalizadora’, cuya recurrencia cada 1 de mayo es otra ocurrencia demagógica de éste Gobierno, que poco le debe al análisis de costo-beneficio para el país.

¿Qué semejantes arrogancias pusieron a Bolivia en el mapa? No, hombre. Un amigo me trajo la edición 2014 del Pocket World in Figures (Libro de Bolsillo del Mundo en Cifras) de la reputada revista The Economist. A diferencia de seis países sudamericanos destacados, Bolivia no figura en 50 indicadores de ranking de naciones, incluyendo el menor (o mayor) gasto en salud o el listado descendente en producción de ‘commodities’, como el gas natural. Bolivia no existe en el listado de perfiles de país, donde sí figuran potencias como Zimbabue y Bangladesh. ¿Es desdeñosa la mirada del mundo a Bolivia, o inexistente la alardosa figuración de Bolivia en el mundo?

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer; mi esposa acota que más que una gran mujer, hay un gran sacrificio. Por mi parte, cavilo que en nuestra historia, y quizá la de toda sociedad humana, detrás de la audacia del mandamás están las neuronas de algún cabezón, empezando quizá porque atrasito de un valiente jefe tribal había un chamán, quizá contrahecho, pero poseedor del saber. En la historia republicana, atrás de la audacia de Melgarejo, ¿no estaba pegado el cráneo de Muñoz? Sospecho que detrás de Evo Morales está la ideología obsoleta de Álvaro García Linera, aunque el concepto inicial nació en el Foro de San Pablo, el capital de arranque vino del petróleo venezolano y que el libreto provino de la fiebre megalómana del padrino bendito Hugo Chávez y su hoy desvencijado socialismo del siglo 21.

Pero el pato de la fiesta nacionalizadora lo pagará el país. Cuando los recursos no renovables del gas natural y del litio sean reemplazados por la energía limpia y renovable del hidrógeno, ¿habrá sentencia para los cráneos culpables de la farra nacionalizadora boliviana? En hospitales bien equipados, ¿curarán enfermedades que agobian a los bolivianos con aspiración de ventosidades térreas, o cataplasmas de litio del Salar de Uyuni?

(20140223)

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