ArtículosIniciosemana del 30 de JUNIO al 6 de JULIOWinston Estremadoiro

Habrán más ‘choquehuancadas’

Entre curiosidades de este ‘Gobierno del cambio’ está el Canciller Choquehuanca, no sé si inventor o solo cronista del ‘sexo entre las piedras’, cuyas variantes talladas en granito de Comanche quizá pronto serán descubiertas por algún huaquero altiplánico. Aparecerán en manos de algún turista europeo, quien quizá las compró pensando hacer sombra a Los cincuenta matices de Grey, traducción más acertada, en mi opinión, del éxito mundial Fifty Shades of Grey.

Sea lo que fuere, casos de ‘bondage’-disciplina, dominación-sumisión y sadismo-masoquismo del tropezón afortunado de la novela de E. L. James, tienen equivalentes en la cultura aymara de más de 5.000 años, según fantasean. Se exhiben en la forma en que lían a los bebés como si fueran “t’anta guaguas”, ¡eso sí que es ‘bondage’! La dominación-sumisión yace en la práctica de la ‘justicia comunitaria’, desde chicotazos a quemazones en vivo, que viniendo de un saber ancestral de más de cinco milenios, retrocede cinco siglos en la cultura occidental, evocando casos de la Inquisición. ¿Quién negará el sadismo del degüello de canes por otro mandamás ‘originario’ en Congreso? ¿Acaso no hay masoquismo en la congresista del partido de gobierno, que echa culpa a la cerveza para disculpar a un asesino ‘originario’?

De lo que estoy seguro es que menudearán ‘choquehuancadas’, quizá para tapujar ‘evadas’ que restan crédito al saber ancestral de quien va en veintena de doctorados ‘honoris causa’ de universidades adulonas. La última ‘choquehuancada’ fue salir en la defensa de un reloj al revés del frontis del Palacio Legislativo, en lugar de reconocer la chambonada de algún contratista gubernamental. Vaticino que será éxito de turistas sacarse fotos con ese fondo, como recuerdo que era el letrero de Pico Boulevard para chilenos en Los Ángeles.

Hay más en el morral, ¿debería decir ‘ch’uspa’?, del ‘gobierno del cambio’. La radio cocina chismea que desde España llegó una propuesta de modificar la ortografía del idioma de Cervantes. El objetivo es competir con el inglés, exitoso al incorporar palabras de otros idiomas sin vejetes académicos pontificando.

La primera sugerencia es grafiar con la letra ‘K’ todo lo que hoy confunde con las ‘C’ y ‘Q’: kasa, keso, Kijote. Luego arremeterán con la ‘C’ y la ‘Z’ que separa a españoles de hispano-americanos: se dirá “el sapato de Sesilia es asul”. La doble ‘C’ será reemplazada con la ‘X’: ¿no es menos accidentado decir “tuve un axidente en la calle Oxidente’? ¡Ah!, se fundirá la ‘V’ con la ‘B’, ¡no más afectación de la ‘uve’, ‘v chica’ o como se la llame!: la propaganda oficial dirá “en Bolibia kon Ebo bastará para ke todos bibamos felices komiendo perdises”. Inflados con el Papa Francisco, Maradona y, Dios no quiera, otro Maracanazo rioplatense, los bonaerenses aplaudirán cuando se anule la ‘LL’ por la ‘Y’: “yévame a Yica, maestro Biyar, ¿biste?”. La ‘H’ será suprimida, para tranquilidad de escribidores que confunden la preposición ‘A’ con el indicativo del verbo ‘haber’: “ablaremos de mote de abas y alcool Kaimán”. Se renunciará a la ‘R’ por la ‘RR’: “RRoberto me rregaló una rradio”. Fusionarán la ‘G’ y la ‘J’: “La jirafa del jeneral enjulló los jeranios”. Anularán la calamidad de las tildes o acentos, dejando a la sabiduría ancestral callejera descifrar: “Komo komo komo komo”. Quizá seguirán el ejemplo los idiomas que confunden con garabatos como ‘Ç’, ‘Õ’, ‘Û, etc. También suprimirán las consonantes ociosas para solaz de los cambas; ¿no es más fácil decir “la mita de los aorros son de Ajusti”? y evitarán confusión al preguntar al Canciller: ¿qué hora es en su reloj?; ahora será ‘relo’, que se escribirá al ‘verres’ en La Paz: ‘lorre’. Como en el latín, idioma padre, no existen los artículos, serán suprimidos así todos hablemos como futbolista croata. En fin, nos acostumbraremos, porque “profesores terminaran benerando a akademicos que an desidido acer rreforma klave para ke seres umanos ke bibimos en nasiones ispanoablante gosemos berdaderamente del idioma de Cerbante y Kevedo…”

Dicen que autoridades plurinacionales, quizá acostumbradas a gafes, errores y horrores de los mandamases ‘originarios’, respaldan las reformas propuestas. Sin embargo, hay unas que han merecido sugerencias. Por ejemplo, la palabra “guitarra” se pronuncia con doble ‘RR’ en el “cambao”, mientras que en el occidente boliviano la pronuncian “guitazza” o como se pronuncie la ‘RR’ sibilante. También reclaman que la supresión de consonantes ociosas favorece a los cambas, que se las comen. Concuerdan con los españoles arguyendo que no se toque a la letra ‘Ñ’, quizá porque afectaría el ‘Ñan’ aymara, que no sé qué quiere decir.

Pobrecitas las maestras de pre-básico. Ya era cosa difícil enseñar la lógica del tic-tac, al musitar al revés el “reloj, no pases las horas, porque voy a enloquecer… ”. La reforma educativa escrutará más de cinco milenios de cultura aymara, con casos prehistóricos de sabios midiendo al revés las fases de la luna, y el movimiento solar de oeste a este. ¿Qué los andinos no habían inventado la rueda hasta el arribo de los hispanos? Tal vez su reloj era cuadrado, como la cabeza de uno que bien haría en preocuparse de las relaciones exteriores, en vez de oficiar de yatiri ridículo, cuya próxima ocurrencia puede ser descubrir la cuadratura del círculo. Lo peor con la ‘choquehuancada’, dice un amigo teutón, es que en Alemania ríen con Karl Valentín, un comediante que hace décadas inventó el reloj al revés para sacar carcajadas del público.

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