ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 14 de JULIO al 20 de JULIO

OPOSICIÓN SOJUZGADA

En la recta final de las elecciones generales que se realizarán el próximo 12 de octubre podemos afirmar que la llamada oposición – o grupos opositores – no ha sido capaz de unirse ni siquiera para reclamar sus derechos más fundamentales. El desconocimiento de la Constitución (mala de nacimiento) y el sometimiento de las instituciones a la voluntad del poder en boga, hacen de estos comicios venideros un juego de fuerzas donde todas las ventajas estarán a favor del prorroguismo oficialista como nunca ocurrió durante el proceso democrático que empezó en 1982. Hay que tomar en cuenta que en la presente etapa democrática se produjo la renuncia forzada de un mandatario (el Dr. Siles Suazo) y se derrocó a otros dos (Sánchez de Lozada y Carlos Mesa). Esto sólo para recordar que los festejos que se hacen cada 10 de octubre como aniversario del retorno democrático no dejan de ser una farsa.

A ese paso, tras un sistema averiado de nacimiento y por el temor de los partidos ante las amenazas de los movimientos sociales e indígenas azuzados por caciques aimaras y una taimada clase chola, con algunos magos blancoides manipuladores entre medio, se decidió burlar la Constitución que ellos mismos – el Movimiento al Socialismo (MAS) – habían elaborado. La Carta Magna fue violada cuantas veces quiso S.E., pero la peor de las violaciones fue la re-reelección. Pese a que estaba claramente establecido por la letra constitucional y por la palabra empeñada del jefe de Estado, que no se presentaría a un tercer período presidencial, lo hizo. Lo hizo sin mover un nervio de la cara y la oposición se quedó atónita. Reclamaron algunos opositores pero el Tribunal Constitucional, afín al MAS, ya había dado su parecer: procedía la re-reelección.

Ahí debió darse una verdadera batalla política y jurídica a fondo, recurriendo a instancias nacionales e internacionales para denunciar el atropello. Se debió movilizar a la gente descontenta con los abusos del MAS, crear un escándalo de proporciones, a la par de lo escandalosa que fue la burla. Pero lo cierto es no aconteció nada importante, se dejó pasar el momento oportuno. S.E. expresó que él no había dicho lo que dijo, que la Carta Magna decía lo que él entendía, y sanseacabó. Comenzó el sinuoso camino hacia prorroguismo perpetuo.

Lo otro inconcebible es que en unas elecciones generales no se haya dictado una amnistía política irrestricta. ¿En qué clase de democracia vivimos? Hasta en la dictadura del presidente Banzer, aunque fuera con presiones, se otorgó una amnistía general sin restricciones cuando llegó el momento de votar. ¿Cómo es que en plena democracia, según dicen, se producen comicios con un millar de bolivianos en el exilio? La oposición ha hablado muy tímidamente sobre la necesidad de una amnistía general. Hasta ahí llegó el asunto. Lo que sucede es que así como a S.E. le gustó la re-reelección, no le gustó para nada dejar que los bolivianos retornen a Bolivia para sufragar. Sacó cuentas y se fijó en que regresarían, no Goni ni Sánchez Berzaín, sino los exiliados por el caso de terrorismo-separatismo. Esos ciudadanos sí que podrían echar por los suelos su enfermiza ambición de ganar en el oriente. Sánchez de Lozada y Berzaín están en un proceso de extradición, con responsabilidades no extinguidas, y su situación es distinta. Ellos no vendrían porque sería entrar en la boca del lobo. Pero un millar de los otros bolivianos no podrán participar de unas elecciones amañadas, montadas por esta democracia venal de los plurinacionales. Nunca, desde 1978, se había acudido a unos comicios sin otorgar amplias libertades a todos los compatriotas.

Entonces estamos ingresando a una etapa electoral donde el Gobierno tiene todas las cartas en la mano: el dinero, la justicia, los tribunales electorales, los medios, el garrote, pero sobre todo cuando se re-reelige faltando a la Constitución, cuando muchos bolivianos viven en el destierro y donde se produce algo más, incompatible con toda democracia: S.E. no quiere debatir. ¿Y por qué no quiere debatir con sus adversarios? Por la misma razón que se re-reelige y que no permite la amnistía general: no le da la gana. Doria Medina ha manifestado que S.E. no quiere debatir porque no sabe cómo va a explicar los miles y miles de millones del gas que su administración ha despilfarrado. Pero hasta ahí llegó la cosa. Si S.E. no quiere abrir la boca, entonces, amén. ¿Por qué todos los opositores no piden amnistía y debate? No se atreven o no coinciden.

S.E. está bueno para inaugurar obras, para aparecer en la tele como un gran realizador, como incansable servidor del pueblo, pero no desea que le pregunten quiénes y cómo han manejado la inmensa fortuna gasífera que le ha permitido “vivir bien” en estos últimos ocho años y medio. S.E. está vaciando velozmente los campos de gas para gastar en locuras megalómanas. Y el vientre profundo de la adorada Pachamama se está quedando sin gases.

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