ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 4 de AGOSTO al 10 de AGOSTO

BIOPSIA ELECTORAL

Una biopsia produce miedo y una encuesta, terror. Las encuestas preelectorales producen en los opositores actuales la sensación de una mala biopsia. Se quedan a la espera de los resultados con el resuello tan agitado que no lo pueden controlar. Pero cuántas veces las biopsias se equivocan. Cuántas veces el paciente se desespera, vende sus pilchas, hipoteca su casa, se endeuda en el banco, y se interna en una clínica cara o se manda mudar al exterior.  Y con frecuencia para que le digan que está sano, que el bulto era sebáceo. O que está enfermo pero que va a sobrevivir con un tratamiento adecuado. Pero claro, la tal biopsia, hecha a la ligera, sólo tomando una muestra del tejido o del tumor para el análisis, ha quebrantado en ánimo del paciente. Y no sólo que además lo ha entrampado en su economía, sino que ha provocado en él y en su familia un daño sicológico y moral muy grande. Eso son las encuestas para la oposición: miedo a un diagnóstico mortal.

Hay que luchar contra los tumores si son ciertos. El MAS es un tumor peligroso, confirmado, del que hay que cuidarse. Mientras tanto, hay que recurrir a buenos médicos, repetir la prueba para obtener diagnósticos reales y claros. Hay que tratar de cortar los abscesos de raíz si son incipientes. Eso es lo que se debe hacer con las encuestas que están sentenciando a muerte de antemano a la mitad de los bolivianos.

Si no se puede vencer a S.E. por lo menos hay que derrotar ampliamente a las encuestas. ¡Qué más da! Las encuestan dicen que el MAS nos va a pulverizar y lo afirman dos meses antes de las elecciones. Los ánimos no deben decaer, porque el despilfarro oficialista perturba hasta a las estadísticas y posesiona a S.E. como innegable y absoluto ganador, cuando bien sabemos que puede ser una engañosa “fotoshop”, ahora tan de moda.

¿De dónde se sacan que, por ejemplo, una plaza como el Beni pueda ser arrasada por los votos del MAS y quede con un solo senador? ¿O que en Santa Cruz el MAS vayan a darnos una memorable paliza y quede con otro senador o con ninguno? Con sólo esos dos ejemplos podemos imaginar entonces cómo viene la mano y por qué las encuestas de Mori,  auspiciadas por El Deber, pueden llegar a señalar que la oposición se quedará con seis senadores en toda la república, mientras que el MAS obtendrá 30. Nos resistimos a creer que el MAS arrolle con el voto beniano y cruceño y dudamos que suceda lo mismo en Tarija, Pando y Chuquisaca.  Así como nada tenemos que objetar de lo que se predice para La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba, lo tampoco significa admitir que en esos departamentos los oficialistas se lleven todos los senadores porque algunos pueden quedar para el MSM o UD.

Para las malas encuestas, para las encuestas irresponsables, no existe otra sanción que la crítica sensata. Sería absurdo que cada partido o frente político hiciera sus propias encuestas para rebatir a las que los desfavorecen. Eso es engañarse a sí mismo. Es perder tiempo y dinero. Entonces, lo mejor es no decaer, no desmoralizarse, y comprender que en una campaña que recién se ha lanzado con mil trabas para la oposición, es natural que el MAS – que hace propaganda millonaria desde hace nueve años – lleve la delantera.

Queda todavía la esperanza de una unión de última hora. Entre Doria Medina y Tuto Quiroga, quien tenga menos posibilidades, debe darle campo al que tenga más. Entonces veremos si es cierto lo que dice Mori. O tal vez Mori, con absoluta razón, cambie las estadísticas en su próxima muestra, porque puede variar el panorama político, cuando las candidaturas de la oposición se consoliden. Hay que derrotar a las encuestas como están planteadas, hacerlas  cambiar, todo con trabajo que se convertirá en votos, demostrando que las mediciones estadísticas iniciales  están equivocadas o les faltaron elementos de juicio fundamentales.

Seguiremos insistiendo en que si Samuel y Tuto no hacen una “maniobra envolvente” – como le gusta decir al Vicepresidente – el espectro electoral puede ser funesto. Sería imperdonable que ambos candidatos se quiten entre ellos los votos con que se puede ir a una segunda vuelta. De ser así, ninguno volverá a aparecer en otra candidatura presidencial porque la gente aprecia el desprendimiento. Sin embargo, confiamos en la experiencia de los dos aspirantes opositores, en su inteligencia, en su patriotismo. Uno tiene que dar el paso al costado y sumarse más bien al rival para dejarlo seguir hasta el final. Porque según están planteadas las elecciones en la actualidad, las minorías están sentenciadas a no tener ni una gota de agua.

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