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El narcotráfico y la CIA buscan alejar de Bolpebra al viceministro Felipe Cáceres

SE NACIONALIZA LA LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO | Cáceres Buscó alianzas con Perú y Brasil para bloquear la ruta intermediaria de Pando y ejercer un mejor control aéreo y fluvial en la triple frontera…

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Felipe Cáceres desplegó creativamente una logística que le ha permitido nacionalizar esta lucha, estableciendo alianzas estratégicas con Brasil y Perú. | Foto Archivo

Uno de los objetivos de aquella confabulación buscando la caída de Felipe Cáceres era además de desprestigiar a Evo Morales, mantener intactas las redes de narcotráfico especialmente en la ruta que atraviesa el norte amazónico de Bolivia para el tráfico de cocaína peruana hacia el Brasil, negocio que en Pando estuvo durante la última década bajo control de una banda de sicarios encabezadas por Mauro Vásquez Guerra, protegido por policías como Fabricio Ormachea…

© Wilson García Mérida | Redacción Sol de Pando

EdicionImpresa1El 19 de mayo del pasado año 2013, el periodista Jaime Salvatierra publicó en el semanario La Época una impecable investigación advirtiendo que el Viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, era objeto de una confabulación digitada desde la Embajada norteamericana para acusarlo de tener vínculos con fabricantes y traficantes de cocaína. Desacreditando a Cáceres, el gobierno de Estados Unidos tendría los “insumos” suficientes para estigmatizar al gobierno de Evo Morales como un régimen que apadrina al narcotráfico.

Según la investigación periodística de Salvatierra, “los planes de la Embajada norteamericana en La Paz pretenden utilizar a ex miembros y a algunos oficiales activos de la Policía como supuestos testigos y denunciantes contra el viceministro Cáceres”. Varios de esos policías pagados por la Embajada norteamericana, según constató Sol de Pando, forman parte del grupo policial organizado por el entonces capitán Fabricio Ormachea para tomar puestos decisivos de mando en su institución, incluso infiltrándose políticamente en el partido gobernante.

Uno de los objetivos de aquella confabulación buscando la caída de Felipe Cáceres era además de desprestigiar a Evo Morales, mantener intactas las redes de narcotráfico especialmente en la ruta que atraviesa el norte amazónico de Bolivia para el tráfico de cocaína peruana hacia el Brasil, negocio que en Pando estuvo durante la última década bajo control de una banda de sicarios encabezadas por Mauro Vásquez Guerra.

La banda del “Mauro” gozaba protección de policías como Fabricio Ormachea, quien fue jefe de Operativos de la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (Felcn) cuando el general René Sanabria ejercía el comando de dicha fuerza policial antidroga, cargo desde el cual, en febrero del 2011, Sanabria fue capturado en Panamá transportando 200 kilos de cocaína hacia el Golfo de México trabajando con una banda infiltrada por la DEA.

La estrategia del descrédito

La estrategia de Estados Unidos tras la expulsión de la DEA, consiste en promover el incremento del narcotráfico en esa ruta del Perú que atraviesa la amazonia boliviana con rumbo al mercado negro brasileño, y de ese modo conflictuar al gobierno de Evo Morales con el Brasil, además de militarizar la lucha antidroga para desplazar a la policía de esa tarea.
Sin embargo, Felipe Cáceres ejerce desde el año 2006 una gestión anti-droga cada vez más eficiente.
A pesar del drástico recorte presupuestario emergente de la expulsión de la DEA y la salida de las NAS, a través de la Unidad Ejecutora de Lucha Integral Contra el Narcotráfico (Uelicn), Cáceres desplegó creativamente una logística que le ha permitido nacionalizar esta lucha, estableciendo alianzas estratégicas con las policías de Brasil y Perú, acción que la DEA intentó desbaratar mediante sus agentes infiltrados en el propio gobierno boliviano, con el fallido plan para incriminar a Cáceres como protector de las mafias de la cocaína.
Una fuerza trinacional opera desde mediados del 2013 especialmente en Bolpebra y Cobija, Pando.
Según informes de la Felcn, Bolpebra se ha convertido en el eslabón más débil del control fronterizo anti-droga, donde se han detectado una treintena de pistas aéreas clandestinas usadas para transportar la cocaína peruana al Brasil.
Estas pistas generalmente están ubicadas a orillas del río Acre.

Una lucha aérea y naval

Angel-Roca-Rivera

El piloto beniano Ángel Roca Ribera tras ser acribillado en la selva peruana cuando recogía 300 kilos de droga para volar al Brasil, el 25 de noviembre del 2013, después de la captura de Ormachea en Miami. Estando Fabricio tras la rejas, el contacto entre los policías peruanos y bolivianos que protegen esta actividad en la frontera falló trágicamente para el piloto. Roca Ribera intentó hablar con el enlace peruano de Ormachea antes de morir camino al hospital. | Foto Archivo

El punto neurálgico de la lucha antidroga pasa por el control aéreo. Cáceres logró una ley que faculta a sus fuerzas derribar narco-avionetas y recientemente ha tomado contacto con la empresa Thales España que fabrica los aviones no tripulados (drones) “Fulmar”, diseñados especialmente para control fronterizo.

El viceministro anunció asimismo la adquisición de radares más sofisticados para detectar vuelos ilegales, contando con la asistencia técnológica del gobierno brasileño.

Pero los traficantes en los últimos meses han optado por “bombardear” paquetes flotantes de la droga elaborados con plastoformo, que son lanzados desde las avionetas hacia el río Acre, con lo que las naves ya no necesitan aterrizar.

Cáceres sostiene que a partir de esa innovación del tráfico, la lucha se lleva también a cabo mediante patrullas navales, los Diablos Azules, que se movilizan con lanchas patrulleras “Zodiac” y “Piraña” cuya adquisición y mantenimiento corren a cargo de la Uelicn.

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