ArtículosIniciosemana del 18 de AGOSTO al 24 de AGOSTOWinston Estremadoiro

Salpicón de ‘ulupicas’ electorales

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) alardeó de que el asfaltado de la carretera Toledo-Ancaravi arrojaba un 86 por ciento de avance. No pude evitar el recuerdo de José María Bakovic. La ABC es la sucesora del Servicio Nacional de Caminos (SNC) que mi amigo ‘institucionalizó’ (léase, ‘descontaminó’) como su primer Presidente Ejecutivo (léase, fue elegido de acuerdo a ley por la Cámara de Diputados en base a una terna de los mejores). Entonces, corcovearon los ejecutivos que se hacen ricos a dieta de tajaditas de ‘coimisiones’, patalearon los gestores multipartidarios, multicolor y multi-sigla: mi amigo se enorgullecía que en 4 años de su gestión se hicieron más caminos que en los cuarenta precedentes.

La Toledo-Ancaravi es el único pedazo de carretera asfaltada que falta en la Oruro-Pisiga; de ahí, un salto y una bajada hasta Iquique. Feliz Itamaratí, porque la geopolítica brasileña avanzaba en corredor bioceánico que llevaría su producción a mercados asiáticos por la cintura de América del Sur. Felices los matuteros de ropa usada que usarán vericuetos altiplánicos solo cuando advertidos, vía celular, que les espera el COA aduanero en tal tramo de la vía asfaltada. Felices los contrabandistas de republiquetas en Sabaya y Challapata, o de donde sea, con camiones de electrodomésticos de la Zofri, la zona franca de Iquique. Felices también los ‘chuteros’ que le pondrán una soga electoral al cuello, hasta doblar el brazo gobiernista con otra amnistía, creo que la sexta.

Entonces leí la letra fina. El avance citado era del primer tramo, Toledo-Kulliri: 14 kilómetros. Faltan 42 kilómetros del tramo Kulliri-Ancaravi. No soy entendido en la materia, pero por simple regla de tres, si 12 Km del primer tramo tomaron más de un año, los 42 Km restantes tardarán más de 4 años. Hay Toledo-Ancaravi para rato. ¿Cuestión de montañas inmensas?, no. ¿Ríos profundos?, no. Recuerdo 4 comparsas ‘originarias’ en el carnaval pueblerino, que convergían desde los puntos cardinales a la plaza de Toledo; todavía retumban en mi memoria los fuelles pulmonares del campesino cuarentón que por unos pesos me llevó en la parrilla de su bicicleta hasta Payoco, aldea que si hubiese sido Orinoca me tendría hoy de ministro. Todo plano como mesa de billar.

¿Evocación nostálgica?, no. Sirve de introito para comentar, o lamentar, la plaga de alardes de lo hecho, o lo proyectado, por mandamases en tiempo de elecciones o de efeméride cívica. Pocos indagan la letra fina detrás de titulares o noticias leídas por alguna macanuda. Imagino el memo del ministro del ramo, ordenando a subalternos alistar despachos de prensa sobre logros que mejoran la imagen del jefazo. ¿Y qué de candidatos opositores con tal sequía de ideas nuevas, que si el Presidente ofrece metro, ellos ofrecen metro y medio?

Pocos indagan la letra fina detrás de titulares, o de las noticias leídas por alguna macanuda. Los cocaleros de Vandiola amenazan si no les dejan cultivar más coca, iniciando desplome de fichas de dominó en afines del Tipnis, Yapacaní, Caranavi, Ixiamas, o de donde ‘puts’ sea. Hay 2 proyectos para suspender o revocar a magistrados del vapuleado Poder Judicial, como si curaran la tisis de la mora judicial matando al ajetreado médico.

Ya veía a Bolivia en el selecto club nuclear, ‘pepa’ anunciada por Evo Morales hace más de un año, y resulta que no sabemos si el país usará dicha energía, o la generará. No ingresará a dicho circuito, pero si sirve de consuelo, ya tenemos Asociación Nacional de Autos Indocumentados, quizá también un gremio de matuteros de ropa usada, o algún sindicato de ‘bagalleros’. Me late que pronto tendremos Asociación de Deudores del Estado, Sindicato de Asaltantes de Cambistas y Central de Violadores Anónimos.

Encima, se dan temas jocosos. Un buen escritor, amante de la buena vida y sabio gastrónomo, hoy convertido a candidato frustrado a senador oficialista, encasilla a las personas en dicotomía endeble en base a manidos, e incompletos, atributos de ‘clase’. Apela a una obra de Pierre Bourdieu sobre el gusto para definir a la izquierda “tradicional”. Yo, que apenas llegué a C. Wright Mills y a Claude Levi-Strauss, estoy confundido. ¿Soy derechista o izquierdista gustando de la ‘llajua’ con ‘quilquiña’, más que de la mostaza Dijon y el ‘escargot’ de algún nuevo rico matutero? Otra perla viene del tal vez autonombrado jefe de ‘tendencia izquierda’ de un partido dizque revolucionario. Quizá para disfrazar su reciente adhesión al caballo del Corregidor en las elecciones de octubre próximo, arremete con blablá de “indisoluble solidaridad revolucionaria” como justificativo. ¿Cuál será la letra fina detrás de ambos personajes?

Para qué deprimirse. Mejor me refugio en noticias más trascendentales. Como la del ‘rapero’ de nombre canino, que realizó la hazaña de fumar un porro en un baño de la Casa Blanca, mintiendo a ‘wachimanes’ que era para disfrazar malos olores. ¿A quién le importa? O la ‘estrellita’ de la farándula, tal vez adepta a la búsqueda de la divinidad a través del sexo, que declara haber dormido con un montón de galanes sin obtener contratos. ¿A quién le importa? Me quedo con el político candidato a alcalde en Pucallpa, en la amazonia peruana, con su disfraz de caballero Jedi, sable de luz y todo, que se autonombra Germán Wan-Kenobi. ¿Será que el gustillo me hace tan ‘nerd’ comoSheldon, de la exitosa serie televisiva “The Big Bang Theory”? ¿A quién le importa?

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