ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 27 de OCTUBRE al 2 de NOVIEMBRE

El que dice lo que quiere

Cuando un personaje público habla en concentraciones, declara u ofrece conferencias de prensa, se espera que lo haga para informar, anunciar acciones, aclarar conceptos, reafirmar políticas, corregir malas interpretaciones, etc. Esto, con elevado respeto y con mesura. Lamentablemente, el respeto no siempre ha sido –ni es– característica de ciertos gobernantes que no vacilan en ofender e, inclusive, insultar a sus oponentes políticos. Esto es más grave cuando el blanco de las diatribas es un país, un gobierno o un gobernante extranjeros.

Se dice con razón que el insulto es el argumento de la sinrazón. En efecto, el agravio no soluciona problemas ni aclara entredichos. Tampoco, con esta conducta, se convence al oponente a que abandone sus convicciones o modifique sus creencias. Simplemente el que injuria –que a menudo miente– carece de tolerancia y de capacidad para escuchar o considerar diferentes opiniones que pudieran ser útiles a la hora de tomar decisiones. Y lo peor: con afrentas no se reafirma la justicia de una causa ni de la pertinencia de una actitud.

Terminada la elección, en la fanfarria oficialista luego de los recientes comicios, el recién ‘tri-electo’ presidente, en su primera conferencia de prensa arremetió por tercera vez contra la Alianza del Pacífico, organización en la que participan varios países del oeste de Sudamérica, dos de ellos, Perú y Chile, vecinos de Bolivia. “¿Qué es la Alianza del Pacífico?”, dijo, y espetó: “Se juntan unos cuantos presidentes para acompañar las políticas del capitalismo o de quienes tienen un pensamiento imperialista y nuestros opositores plantean entrar a la Alianza del Pacífico, ahí está el costo político que tiene”. Está claro que el presidente nuevamente electo no cree en que sería conveniente para Bolivia acercarse a la Alianza del Pacífico que, además de nuestros dos vecinos, está integrada por Colombia y México.

Es difícil percibir el objetivo que se quiere alcanzar con las afrentas. ¿Será que el mandatario pretende ser más convincente o más firme cuando se refiere con tanta inquina a otros países y a sus presidentes? Parece que así lo cree, y agudizando la agresión inútil, añadió que “los presidentes de la Alianza del Pacífico son lacayos del imperialismo. Algunos presidentes se dicen socialistas, pero son capitalistas”. ¿Con esta agresión se va a conseguir ventajas para Bolivia?

Hay un adagio español que debería servir de advertencia: “El que dice lo que quiere oye lo que no quiere”, y esto no sirve para el trato civilizado.

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