ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 8 de DICIEMBRE al 14 de DICIEMBRE

Alternancia y prorroguismo

La “mayoría orgullosa, excluyente, intolerante y dogmática”, característica del neopopulismo, niega que la alternancia es propia de una auténtica democracia. Esto sucede con los caudillos autoritarios de países alineados con el Socialismo del Siglo XXI. Ya lo intentó, hasta su muerte, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y lo sigue procurando su sucesor Nicolás Maduro. Es la misma conducta política del sandinista Daniel Ortega, que forzó una resolución de la Justicia nicaragüense para reelegirse. Y fue el intento que falló en favor del prorroguismo de la presidente argentina, con el lema de la diputada oficialista Diana Conti: “Cristina eterna”. Como dijo Francisco Olivera, “el kirchnerismo se sueña eterno”.

Se pensó que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, no había caído en la tentación de perpetuarse en el poder. Había dicho que éste sería su último mandato. Pronto se arrepintió. Arrogante, sostuvo que “la alternancia en el poder es teoría burguesa”, y ya está impulsando la reforma de la Constitución para habilitarse nuevamente como candidato bajo la consigna: “Si el pueblo elige… ¡El pueblo reelige!”. Por supuesto, pero frecuentemente reelige bajo presión y fraude: el del neopopulismo insaciable y tramposo.

En la historia hay ejemplos de esta práctica perversa y abusiva: la tiranía del dominicano Rafael Trujillo, la dinastía nicaragüense de los Somoza, la haitiana de “Papá Doc” y otras más antiguas. Queda Cuba, gobernada durante casi medio siglo por un caudillo comunista que, ya anciano, traspasó el poder a su hermano.

Los intentos de alcanzar la perpetuidad suelen tener finales tremendos; “sobran los ejemplos demostrativos del destino trágico que la historia les reservó (…) a los regímenes que intentaron perpetuar en el tiempo su estilo autoritario o su identificación con las funestas concepciones del pensamiento único y del absolutismo doctrinario” (Editorial. La Nación. 26.10.2009).

Esto viene a cuento, porque el Presidente de Bolivia ha instado a sus seguidores a consolidar el ‘poder del pueblo’ para que el ‘proceso de cambio’ –la plataforma del Movimiento al Socialismo (MAS) de más de una década– sea igual que en China: “Para toda la vida”. El Presidente hace más de 8 años dijo: el MAS no llegó al Palacio Quemado como inquilino; afirmó entonces que, “si es posible, (será por) 500 años en el poder”. Ahora, pide apoyo para que su permanencia sea indefinida. Parece que no se ha reparado en que “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista…”.

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