Iniciosemana del 15 de DICIEMBRE al 21 de DICIEMBRE

Mala hierba: la crisis de valores en Cuba

Regina Coyula Especial para BBC Mundo

Hace ya un tiempo, asistí a uno de los pocos sitios de debate que tiene este país.

“Último jueves”, el espacio que organiza la revista Temas, proponía la discusión ¿Valores en crisis? Todos allí parecían coincidir en que, independiente de que en muchas sociedades se habla de crisis de valores, la nuestra atraviesa una profunda crisis moral.

cuba el valor de una utopia (2)

Para los que solo tengan una mirada superficial, y sobre todo, para aquellos que solo se informan con los medios de difusión cubanos -todos estatales-, podrían no estar de acuerdo con aquella opinión general que flotaba en la reunión de “Último jueves”.

En un programa de televisión la semana pasada, un grupo de especialistas retomaba la crisis de los valores; analizaba distintas causas y apuntaba sobre todo a los padres, a la familia, como los máximos responsables de inculcar valores.

Es cierto que a la familia corresponde la tarea fundamental. Pero, ¿qué pasa en la escuela, en el transporte público, en los comercios?, ¿qué pasa cuando esos valores recibidos en el hogar tropiezan con la realidad?

Quien no quiera ver, que haga como el avestruz, pero la percepción de que esta sociedad se vuelve (¿se ha vuelto ya?) egoísta y mezquina es una desagradable sensación que me abofetea todos los días. Eso y la doble moral con que vive la sociedad.

Nada como un ómnibus de transporte público para ver la falta de solidaridad y de educación.

Es difícil encontrar a un chofer amable, pero esos son los que menos me preocupan, pues lidiar con público crispado en un ómnibus repleto cada jornada laboral, debe proveerlos de una coraza. Pero los pasajeros que se apretujan y logran subir y acomodarse, se olvidan de los que esperan en la parada.

Frases despectivas conminan al chofer a no detenerse, personas con discapacidad, ancianos o embarazadas pasan trabajo para obtener un asiento, hay que reclamarlos a viva voz y cuesta trabajo lograrlo.

Las personas reaccionan con violencia ante un empujón o un pisotón; ayer, en un ómnibus repleto, todas las ventanillas cerradas por la lluvia y en aquel ambiente asfixiante, un jovencito sentado se negaba a abrir siquiera un mínimo de la ventanilla porque se le mojaba el peinado.

En ese mismo ómnibus de la lluvia, por cortesía del chofer, podía escucharse un reguetón, pero en la mitad de la guagua, un joven llevaba otro, y en esta competencia de DJs, en esta combinación de calor y decibeles, es cuando se pone a prueba la buena (o mala) educación de los pasajeros.

¿Cuáles valores les transmitirán las jóvenes generaciones a sus hijos? Esos que vivieron en albergues en el campo durante la adolescencia y los que fueron educados por “maestros emergentes”.

Ellos, que aprendieron de primera mano que el dinero compra favores, calificaciones y hasta títulos, que robar en Cuba puede sustituirse por resolver o luchar si se le roba al Estado, si prostituirse puede tener un apelativo tan simpático como jinetear; que lo que importa es la lealtad política de viva voz, y algo que no determina, pero influye: ellos, que obtuvieron su título con una pésima docencia y unas calificaciones benévolas en consonancia con la calidad de la enseñanza recibida.

El llamado Período Especial entronizó una moral de supervivencia que no ha desaparecido, porque ya sin la agudeza de la crisis que caracterizó a la sociedad cubana de fines de siglo, las dificultades no han desaparecido, y el salario, no importa cuál sea, es insuficiente para cubrir las necesidades de una familia.

Dejo a la imaginación los lectores las variadas formas en que cada cual aumenta sus ingresos.

Para los nostálgicos del espejismo de Cuba, sepan que la sociedad se ha hecho clasista y las diferencias son cada vez más profundas.

Ese proyecto de hombre nuevo ha puesto de moda las cercas, los muros, las rejas, las alarmas, los perros de presa para protegerse del otro hombre nuevo que lo acecha.

No soy nostálgica del pasado, más bien del porvenir, pero no puedo dejar de recordar a mi primo el arquitecto Mario Coyula cuando definía que los valores denominados “burgueses” fueron defoliados luego de 1959, y en ese terreno yermo, a falta de una siembra, lo que prosperó fue la mala hierba.

cuba el valor de una utopia (1)

Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario