ArtículosIniciosemana del 2 de FEBRERO al 8 de FEBREROSusana Seleme Antelo

El “socialismo comunitario” del Vice

Me asiste la certeza de que el socialismo sustentado del ‘Vice’, adolece de fallas y ausencias teóricas que no pueden obviar su personalidad narcisista, que descifra la política con una arrolladora exhibición de su acumulación intelectual, del signo que sea. Así es la mixtura de conceptos que utiliza para escucharse a si mismo, sobre todo,  y vender ilusiones a no pocos incautos.  Si su ‘socialismo comunitario’ es un “horizonte” –se olvidó de añadir “como tendencia general de la sociedad”- o puente hacia el futuro que, según él, previó Marx, quien nunca habló de utopías indianistas ni en la sociedad socialista, ni en la sociedad comunista, la última etapa de  la lucha de clases. Esa lucha fue iniciada orgánicamente con la Revolución Industrial (1760-1840), la ascendente consolidación de la burguesía y, de suyo, el incremento demográfico de la clase obrera -el proletariado- como vanguardia de la revolución.

Llegados a esa última etapa, desparecen las clases sociales  y se disuelve el Estado, por lo tanto, ¿sabe el Vice que tendría que disolverse también el Plurinacional, una de las peores obras de su creación, ya solitaria o en colaboración con otros que se creen ‘iluminados’. ¿Sabe que en la teoría marxista solo en la última etapa de la lucha de clases, es decir, en el comunismo se impone la igualdad en una sociedad ya sin clases sociales? En esa etapa superior, ya no será a “cada quien según su capacidad” como en la implementación de la socialista, sino “a cada quien según su necesidad” ¿A eso apunta el igualitario socialismo comunitario del Vice? Pero confunde ambas etapas –socialismo y comunismo- como si fueran iguales, y no los son. ¿Lo sabe, o solo manipula? Dice que “socialismo es comunismo”,  que ahora, por razones obvias, recibe otros nombres. ¿Cuáles? Seguramente los que él inventa y entrevera.

Lo llamativo del socialismo del Vice es la ausencia de las clases sociales, sin la cuales no puede haber validación de la verdad socialista porque sin ellas no hay lucha de clases. Los proletarios en Bolivia parecen una clase en extinción, quizás por eso el Vice nunca la menciona, pues el Estado no crea empleo productivo y la burguesía no tiene capacidad para hacerlo en gran escala. A tal punto, que entre 75 % y 80% de la población económicamente activa (PEA) sobrevive en la informalidad como estrategia de sobrevivencia, que muchas veces linda con la ilegalidad. Claro que el proletariado como vanguardia perdió su independencia de clase desde los inicios de la revolución en 1917, en aras de militares, intelectuales y burócratas –la ‘nomenclatura’-  que se llevó por delante tanto la igualdad como la libertad. Así pasó y pasa en todas las experiencias copias de esa hazaña contra el zarismo, en ese entonces. Hoy no hay zarismo, pero sí un poder político autocrático que subsumió a la clase,  y no como “la subsunción formal del trabajo en el capital” , según afirmaba Marx en El Capítulo VI  inédito,  México siglo XXI, 1971.

 a clase acapitla.ubsumncion ias riquezas  zaeismo adjudica alguno? Las ausencias del Vice apuntan también al “lumpen proletariado” que en Bolivia es el grupo social mayoritario. Carlos Marx utilizó ese concepto en “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”  y en “La Ideología Alemana” en colaboración con Federico Engels,  en el siglo XIX, para referirse a pobres, vagabundos, delincuentes, exconvictos y exsoldados, es decir, la población más marginada, que servía a monarquías absolutistas cuando las necesitaban. Eran el “ejército industrial de reserva”, es decir masa de desempleados permanentes, que no tenían ni tienen forma legítima alguna de ganarse la vida. En la actualidad sirve a regímenes dictatoriales y populismos autoritarios bajo el disfraz de ‘movimientos sociales’. Ellos son manipulados por caudillos y su estructura de dominación, así sea con violencia o sin ella, siempre salpicados de falacias, corrupción, favoritismo y prebendas, que atentan contra principios democráticos como las libertades civiles, el pluralismo político, la  participación ciudadana, la cultura política y respeto a los derechos humanos. Es decir, valores republicanos.

Habría que preguntarle al Vice quiénes libran la lucha en el “campo de batalla” entre “lo comunal y el capitalismo”, que siempre acecha, afirma? ¿A quiénes representan  lo comunal? ¿Son campesinos propietarios de sus parcelas, como los cocaleros, que siendo propietarios pueden ser burgueses pequeños o medianos, como Morales, dueño también de una? ¿El poderoso Sindicato de las 6 Federaciones de cocaleros del Trópico de Cochabamba, campesinos que cultivan la hoja de coca, materia prima de la cocaína no apta para el consumo humano, es una  empresa comunitaria? El jefe del régimen, Evo Morales, es su presidente vitalicio hace 18 años, y 10 del Estado Pluri, pero apunta a la reelección indefinida con reforma constitucional, pues ya no podrá violarla una vez como lo hizo en las elecciones de octubre de 2014.  Según algunos analistas, el  peso estructural del sector cocalero amenaza deformar-desvirtuar la cumbre productiva entre el sector agropecuario y el régimen. Ahí los cocaleros pretenden imponer su propia agenda, que son las del oficialismo, aunque se hagan los giles.

Y ¿qué lugar le adjudica el Vice a la empresa privada, si es que le adjudica alguno? ¿Que papel le otorga al sector privado agropecuario industrial cruceño, que es responsable del 70% de la seguridad alimentaria en Bolivia, además de exportador de productos con valor agregado?¿Y qué de las inversiones privadas extranjeras en transporte, infraestructura, hidrocarburos y otros rubros, que de comunitarias nada tienen?

Si el Vice afirma que “Los revolucionarios no luchamos por administrar mejor el capitalismo”, ¿que han hecho en 9 años de centralismo absoluto, como corresponde a todo proyecto socialista-comunista, sino administrarlo para repartir bonos, dobles aguinaldos y otras prebendas? Y todo a  título de distribución de la riqueza producto de la  extraordinaria renta petrolera y minera, que facilita la corrupción y generación de inexistentes riquezas antes del ejercicio del poder. Capitalismo de Estado a rajatabla con todos sus bemoles, y una economía neoliberal ortodoxa, imposible en el ideal socio-comunista y su economía centralista planificada, en quinquenios o decenios. Demasiadas contradicciones teóricas y prácticas, las del Vice, porque si algo han hecho Morales y compañía, sobre todo su ministro de Economía,  es aplicar el cálculo económico con la información necesaria para poder asignar los recursos y distribuir la riqueza que genera la sociedad, con cierta eficiencia social y contable, más allá del despilfarro y prebendas a dóciles militares, militantes  y civiles.

Si la práctica es la única validación de la verdad, según los clásicos marxistas que sabían más de teoría de lo que afirma el segundo mandatario, habrá que recordarle que  en ningún lugar del planeta tierra se ha validado el éxito de la teoría socialista-comunista.

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