ArtículosCarlos SchlinkIniciosemana del 9 de FEBRERO al 15 de FEBRERO

SIETE AÑOS DE ESPEJISMO INFLACIONARIO

Luego de alcanzar niveles de inflación estables en Bolivia durante casi una década 1998 – 2006 con 3,64% en promedio, el 2007 se empieza a descontrolar la inflación en el país, producto del incremento desmesurado del gasto público, gasto que no fue destinado a la inversión, falta de políticas públicas que incentiven a los sectores productivos a incrementar la producción nacional, además del crecimiento de los precios de los comodities y las materias primas a nivel internacional, alcanzando una inflación 11,73% en esa gestión.

En el 2008 se veía venir una crisis alimentaria mundial que harían presión al alza de los precios locales de los alimentos, lo que generaría un incremento aún mayor de la inflación en nuestro país, por esta razón, en abril/2008, el Gobierno decide cambiar la metodología de cálculo de este indicador incrementando los grupos de bienes y servicios de 9 a 12 grupos, disminuyendo el ponderador más sensible que es el grupo de alimentos y bebidas de 49,1% a 39,3%, además se reducen los ponderadores de vivienda, transporte y esparcimiento. También se incrementa el número de artículos de la canasta familiar de 324 a 364 artículos en los que introduce línea blanca que no se compran todos los meses, como computadores, heladeras, microondas, maestrías, pasajes de avión, etc.

Con esta nueva metodología de cálculo se pudo crear un espejismo de la inflación en la Economía Boliviana, reportando el 2008 una inflación de 11,85%. Lo preocupante del caso es que aún con el cambio de metodología, la inflación se mantuvo alta y más aún la inflación de alimentos, haciendo notar que la economía de las familias utiliza cerca al 70% de sus ingresos para alimentos y vestimenta, sintiendo una disminución fuerte del poder adquisitivo de las personas.

Afortunadamente para el Gobierno en la gestión 2009 se atravesó por una crisis financiera a nivel internacional, que permitió reportar un nivel bajo de inflación de 0,3%. El 2010, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publica una inflación de 7,2%, reactivándose nuevamente un descontrol de la inflación por alimentos, explicada por la mayor cantidad de billetes y monedas emitidas por el Banco Central de Bolivia y el casi nulo incremento en la producción de alimentos, bienes y servicios para la población. A consecuencia de esto el 2011 se reporta una inflación de la gestión de 6,9%, el 2012 de 4,6%, el 2013 de 6,5% y el 2014 de 5,2%.

Desde la gestión 2008 hago seguimiento al indicador de inflación que es muy sensible en la economía, además que el principal indicador para poder estimar los incrementos salariales en la subsiguiente gestión, y aplicando la metodología de cálculo de la inflación avalada por los Organismos Internacionales (Banco Mundial y FMI), asignando los ponderadores correctos a los grupos de medición de manera mensual, se obtiene una inflación real en el 2008 de 23,5%, para el 2009 de 3,4%, el 2010 de 15,3%, 2011 de 20,8%, 2012 de 10,7%, 2013 de 12,4% y para el 2014 de 10,8%. (Ver cuadro # 1)

siete anos de espejismo

De acuerdo con los datos del (INE), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero 2015 registró una variación porcentual positiva de 0,97%, un porcentaje mayor al registrado en similar fecha de 2014 que llegó a 0,3%, así como también la más alta desde enero 2011, explicado por el incremento de precios de los alimentos y la salud. Tomando en cuenta el ponderador correcto la inflación de enero 2015 fue de 2,4%.

Parta el sector formal de la economía que es el 35%, estos incrementos pueden que no sean significativos en muchos casos, pero para la gente que vive al día, es decir los más pobres, los incrementos por ejemplo en un almuerzo, según lo definido por el INE, ha tenido un incremento acumulado del 186%, es decir, en el 2006 un almuerzo que costaba Bs. 5, a enero de 2015 cuesta Bs. 14,3. Esto es un hecho muy preocupante, porque está afectando de manera directa y contundente a las personas que ganan “justo” para poder financiarse el alimento del día, además que representan por lo menos el 65% de la población.

El IPC es un indicador básico para la elaboración de otros indicadores económicos, como las tasas de interés, el tipo de cambio real, Unidad de Fomento a la Vivienda, y un IPC subestimado afecta la confianza en el análisis económico, ya que con esta información se diseñarán políticas públicas que incentiven la producción nacional, que generen nuevas fuentes de empleo y crecimiento económico en el País.

La subestimación de la inflación, inciden en la gente más pobre, porque cada vez tiene menor poder adquisitivo, es decir, que con la misma cantidad de dinero no compran la misma cantidad de artículos que compraba en gestiones pasadas.

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