ArtículosFundación MilenioIniciosemana del 4 de MAYO al 10 de MAYO

La economía se desacelera

Después de una década de bonanza, la economía boliviana se desacelera o enfría porque ya se sienten los primeros impactos de la crisis internacional. Es decir, la actividad económica reduce su ritmo de crecimiento.

La lenta marcha de la economía viene acompañada de una incertidumbre por el contexto externo, particularmente por las políticas económicas de Estados Unidos y China.

En todo caso, los analistas coinciden que la caída del precio del petróleo no tendrá un efecto inmediato y lo más probable es que la fuerza de los embates se sienta en 2016 y 2017.

Agregan que, a pesar de la inyección de capital de inversión pública que anunció el Gobierno, habrá contracción, por lo que recomiendan al Estado cautela y eficiencia en el gasto, pues lo contrario generará un endeudamiento que afectará a las futuras generaciones.

Inversión intentó un contacto con el ministro de Economía, Luis Arce, pero en su oficina informaron que estaba de viaje. No obstante, en una entrevista a un rotativo paceño, Arce dijo que la desaceleración, a causa de la baja de las materias primas, no será profunda.

Señales

Las señales de enfriamiento de la economía empezaron a sentirse a fines de 2014, cuando se registró una tasa de crecimiento menor con respecto a años anteriores, que estaban marcados por la bonanza, gracias a los elevados precios del petróleo y de los minerales.
La desaceleración se registró ya en 2014, cuando la tasa de crecimiento fue de 5,4%, menor a la de 2013, cuando la economía creció al 6,8%, explica el analista Armando Méndez.

Al primer trimestre de 2015 -recuerda Méndez y como el propio Gobierno lo expresó-, el crecimiento es de 5%.
Al mismo tiempo, aunque son estimaciones preliminares, el Banco Mundial prevé que la economía boliviana crecerá 4,5% hasta fin de año y el Fondo Monetario Internacional 4,3%.

«Son señales de que la economía se está desacelerando», dice Méndez, para quien esto no es tan malo como parece.
«Esto no es malo, porque las tasas de crecimiento anteriores eran muy elevadas. El 6,8% de 2013 y el 5,4% de 2014 son tasas elevadas para la capacidad potencial de la economía, para su aparato productivo y lo importante es crecer a la capacidad potencial de la economía», explica.
En la óptica de Méndez, el auge no es bueno para la economía, porque por principio económico todo boom en algún momento se convierte en lo contrario.

Precio del petróleo

El impacto más fuerte para Bolivia, sin duda, fue la caída del precio internacional del petróleo, que se registró en las últimas semanas, en un 50% con respecto al de 2014.

Aunque hubo un reciente repunte de los precios internacionales del petróleo, los economistas consideran que aún no es una señal de recuperación sostenida, ante el entorno de crisis externa.

Al cierre de la jornada del miércoles pasado, el precio del barril de WTI para entrega en junio ganó 1,52 dólares y se cotizó a 58,58 dólares en Nueva York.

En Londres, el barril de Brent para entrega en junio subió 1,20 dólares, a 65,84 dólares en el Intercontinental Exchange (ICE).
El hecho para la economía boliviana es que ya sufrió el impacto. «El Estado disminuyó de manera significativa sus ingresos, porque capta la mayor parte de la renta petrolera y tendrá menos recursos para gastar y al tener menos recursos debería gastar menos y la economía deberá frenarse», considera Méndez.

Según el economista, aunque el Gobierno insiste en que la economía debe crecer al 5%, lo puede lograr aumentando el gasto y endeudándose, aunque será una aceleración ficticia.

«El Gobierno debe aceptar la realidad, reconocer que vivió un boom económico largo y es el momento de ser cauteloso en el gasto público y pensar en las generaciones futuras», sostiene Méndez.

Remarca que 2013 y 2014 han sido años de excesivo gasto público tanto del gobierno central como de los subnacionales.
Incertidumbre

Hay desaceleración en la economía, pero también incertidumbre por el entorno externo y el riesgo de que la economía se pueda enfriar aún más, explica el economista de la Fundación Milenio Enrique Araníbar.

Según las previsiones del FMI y del BM, los precios del petróleo continuarán bajando durante este año. «La caída es sustancial, considerando que el año pasado el valor estaba por encima de los 100 dólares el barril», alerta.

Araníbar recuerda un panorama similar que se vivió en 2009, cuando el precio del petróleo cayó de 140 a casi 130 dólares el barril y la tasa de crecimiento económico de Bolivia fue de 3,8%, una tasa por debajo de lo que estaba creciendo en esa época.

«Lo que pasó es que San Cristóbal empezó a operar en el último trimestre del 2007 con una fuerte inversión y los precios de los minerales crecieron. La minería fue un impulso y un amortiguador de la economía esos años», sostiene.

Si la caída de la economía será significativa o leve, dependerá también de las reacciones de otros países en el escenario económico, particularmente de Estados Unidos y China, advierte el analista de Milenio.

«Hay incertidumbre porque las economías se están recuperando, la Unión Europea trata de tomar las políticas que le resultaron a los EEUU y el país estadounidense parece salir de la crisis, hay mayor creación de empleo y un nivel aceptable de inflación y eso le lleva a cambiar la política monetaria», comenta.

«En estos meses, la Federal Reserve (FED, el banco central de EEUU) analiza el cambio de la tasa de interés referencial de la política monetaria. Dependiendo si lo hacen y en qué grado va a afectar al precio de los commodities y se verá el impacto en las bolsas de valores; si hay un movimiento muy brusco, podría sentirse mucho más la caída de los minerales», explica.

En su último comunicado, la FED decidió mantener sin cambios sus tasas de interés, que están cercanas a cero, su mínimo histórico, y no dio indicios de cuándo podría realizar el ajuste.

La FED indica que el crecimiento de la economía estadounidense se redujo, la inversión de las empresas se retrajo y las exportaciones cayeron.
En el caso de China, este país crece a tasas más bajas y los últimos datos de su sector manufacturero revelan que alcanzó los niveles más bajos, después de muchos años positivos. «China está cambiando su economía y era un gran comprador de minerales», dice Araníbar.

El economista Carlos Sandi complementa que el crecimiento de 5,96% registrado en 2014 amortiguará los golpes a la economía este año y, además, la baja de los minerales no será perceptible en el PIB. «No habrá una disminución drástica en 2015, la tasa de crecimiento se mantendrá en 4,5% o 5%. Sin embargo, si continúa la baja del precio del petróleo, para 2016 y 2017 sí disminuirá la tasa de crecimiento entre 2% y 3%», sostiene Sandi.

La desaceleración económica no es nueva para Bolivia, que soporta continuos descensos en su economía.

«Ahora mejoramos en la exportación de materias primas –hidrocarburos y minerales, que son alrededor del 80% de la economía-, pero no hay industrialización ni se crearon emprendimientos industriales en el país con la misma minería, con los hidrocarburos, con la agropecuaria. No pensamos que estas materias primas puedan servir al mercado interno, a tal extremo que los códigos de hidrocarburos y minería están diseñados para exportar», enfatiza Sandi.

Déficit en la balanza comercial en el primer bimestre del año

Al primer trimestre de 2015, es probable que haya un déficit en la balanza comercial. Ya en el primer bimestre del año, se contrajo el saldo comercial por la desaceleración de las exportaciones de gas y minerales. Las importaciones sufrieron también un descenso, pero en menor porcentaje, explica el analista Enrique Araníbar, de la Fundación Milenio.

Según el Instituto Nacional de Estadística, entre enero y febrero de 2015 las exportaciones sumaron 1.506 millones de dólares y las importaciones llegaron a 1.486,7 millones, por lo que el saldo comercial es de 19,3 millones de dólares.

En el mismo periodo de 2014 , las exportaciones sumaron 2.049 millones de dólares y las importaciones 1.658 millones, dejando un saldo comercial positivo de 390,7 millones.

La diferencia del saldo comercial entre ambos bimestres es de 371,4 millones de dólares.

Si se compara el valor de exportaciones de gas en 2014 frente al 2013, hay una caída de alrededor del 1%, que se debe a la baja en el último trimestre del año pasado.

«Una caída mínima, pero que muestra que ya no hay la expansión casi continua de los últimos años», dice Araníbar.
Según el analista Armando Méndez, durante nueve a diez años se registró un superávit en la balanza comercial, en 2014 se registró cero y en 2015 se registrará un déficit.

«Este año es de esperar déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (flujo comercial de bienes y servicios realizados con el mundo)», asegura el experto,

Hay riesgos con el endeudamiento externo y el déficit público

El anuncio del gobierno de incrementar la inversión pública en alrededor de 7.000 millones de dólares para estimular la dinámica de la economía implicará un mayor endeudamiento externo y un incremento del déficit público, afirma el economista de la Fundación Milenio Enrique Araníbar.
«No hay datos a diciembre de 2014, pero el gobierno dijo que sí habrá déficit público y con un mayor endeudamiento, llevaríamos a incrementarlo», sostiene el economista.

De hecho, el gobierno anunció esta semana que Bolivia incrementará este año su deuda externa en al menos 1.500 millones de dólares adicionales, en el marco de las metas trazadas a mediano y largo plazo.

La deuda externa asciende a 5.736 millones de dólares al 31 de diciembre de 2014, según datos oficiales.

En todo caso, a pesar de la inversión y al estímulo a la economía que pueda dar el gobierno, lo más probable es que haya una contracción en el crecimiento y no se llegue a las tasas de crecimiento alcanzadas los anteriores años, dice Araníbar.

El experto recomienda analizar con cautela a qué sectores irá la inversión pública y ser más eficientes en el gasto. «¿El gobierno cambiará la orientación de su inversión, con diversificación o solo invertirá en proyectos productivos?».

Para el analista Armando Méndez, por el bien de las generaciones futuras el Estado debe frenar la expansión del gasto público y priorizar la inversión.

Impacto imperceptible

El impacto en la economía de los precios de los minerales sobre la tasa de crecimiento del PIB no va a ser perceptible en el corto y ni mediano plazo», aclara el economista Carlos Sandi.

El experto recuerda que en la estructura del sector del país, la minería privada denominada mediana, participa casi del 80% en las exportaciones de zinc, plomo y plata. Además, este grupo está conformado prácticamente por la empresa San Cristóbal, apoyada por las minas Bolívar, de Sinchi Wayra, San Bartolomé y San Vicente, entre otras.

En tanto, las cooperativas y la minería chica constituyen el 16 y 17% del sector y la minería estatal que tiene una participación entre el 2 y 3%.
Según Sandi, los minerales zinc, plomo y plata mantienen sus cotizaciones, quizás con una variación de un centavo más o un centavo menos. Lo mismo sucede con la cotización de la plata, que representa entre 16 y 17 dólares la onza troy. Sin embargo, las empresas mantienen su participación en la exportación, reducen sus costos, tratan de mantener el empleo, mejoran tecnología y toman sus previsiones, como producir más, para compensar las bajas.

«Grandes cambios en el impacto hacia el PIB de la minería no habrá», enfatiza el analista y de la misma forma considera imperceptible el efecto que se pueda generar por la baja del estaño. «La mina Huanuni, de Comibol, apenas genera el 50% de la producción del mineral, el otro 50% corresponde a la minería chica y mediana».

«En la minería no impacta ni los impuestos ni los precios, el efecto llega por las inversiones», agrega.

Enrique Araníbar es economista consultor de la Fundación Milenio

Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ve también:
Cerrar
Botón volver arriba