ArtículosInicioJimmy Ortiz Saucedosemana del 15 de JUNIO al 21 de JUNIO

EL PADRE MATEO, LA SALUD PÚBLICA Y EL CAPITÁN QUINTANA

() Noticia: Padre Mateo llama a caminata nacional  por el 10% para la salud (El Deber 12 06 15).- Convoca a una caminata en las plazas principales de cada ciudad. Redobla la apuesta en respuesta al ministro de la Presidencia que lo acusó de «querer matar a la gente».

() Comentario: El capitán Quintana ataca nuevamente. Siempre que el régimen necesita hacer un trabajo sucio, aparece este personaje, aunque sea en temas que competen a otros Ministerios.

Hace algunos años atacó a Leopoldo Fernández, en el golpe contra la Prefectura de Pando, donde pronunció el célebre discurso de los gusanos. En este discurso mostró todo el esplendor de su calidadhumana (youtube.com 23-08-11). Es bueno volver a ver este video; la verdad que hoy el Padre Mateo la sacó barata.

Luego lo vimos arremeter en el caso del contrabando de los 33 camiones, y su vinculación con el golpe antes nombrado (Los Tiempos 11-12-10). Posteriormente lo observamos en su larga campaña para tomar la gobernación del Beni, con el mismo talante (eju.tv 9-03-15). Estas son algunos de las muchas noticias que registran los medios, sobre la agresividad del capitán.

El capitán Quintana nunca pudo dejar de ser militar, piensa que sigue tratando con soldados, al estilo boliviano. No puede encarnar el papel de funcionario público, ni entender que está tratando con ciudadanos, que son los que le pagan su sueldo.

Una de las frases más lúcidas del Presidente Morales fue decirles a las empresas petroleras que queríamos «socios no patrones» (Los Tiempos 1-01-06). Con la misma lógica los bolivianos queremos funcionarios públicos no patrones. Necesitamos funcionarios educados y respetuosos, que sepan dialogar en democracia. Que entiendan que los ciudadanos tenemos el derecho constitucional a petición (artículo 24). Exigimos funcionarios que valoren al pueblo, que respeten sus sueños y aspiraciones.

El atropello que sufrió el Padre Mateo lo sufre a diario nuestro pueblo sencillo, en muchas oficinas públicas. Requerimos funcionarios públicos que atiendan con diligencia y una sonrisa en los labios, no necesitamos trompetas administrando el Estado. Ya estamos podridos de brabucones y atrevidos.

La disparidad de cifras que los funcionarios públicos presentaron sobre el porcentaje de gasto en salud, queriendo emborrachar la perdiz, fue notable. El Presidente dio una cifra en el Programa Que no me pierda (El Deber 13-06-15), el Ministro de Finanzas dio otra, y el capitán Quintana la suya. Lo que realmente los molestó fue que le metieron la mano al bolsillo, ante la crisis que ya comienza a notarse. Más allá de las cifras, este pudo ser un esclarecedor debate democrático, pero la agresividad innecesaria del capitán, embarró la cancha.

Lo que está claro es que el Padre Mateo tiene una causa justa;  la falta de recursos para la salud salta a la vista, este es el tema de fondo. Todos sabemos de las precariedades en que se desenvuelve la salud pública, sin políticas preventivas, con hospitales vetustos, pésimamente equipados, con una carencia absoluta de medicamentos, con médicos y enfermaras mal pagados. No hay duda, la salud pública es unadeuda social con el pueblo boliviano, principalmente para gobiernos con sensibilidad social.

La Constitución Política ordena en su artículo 37: «El Estado tiene la obligación indeclinable de garantizar y sostener el derecho a la salud, que se constituye en una función suprema y primera responsabilidad financiera. Se priorizará la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades».

Esto es lo que el Padre Mateo pide que se cumpla: tener una mayor asignación de recursos al Ministerio de Salud, antes que a los Ministerios represivos, como sucede  ahora. Pide que el gobierno cumpla elmandato de su Constitución: «hacer de la salud la función suprema y primera responsabilidad financiera». ¿Será mucho pedir, capitán Quintana?

El Padre Mateo sabe lo que dice, porque su vida está dedicada a ayudar a los  enfermos, como lo hacen varias congregaciones católicas de hombres y mujeres. Esa es su manera de servir a Dios. Este sacerdote es el ángel de los enfermos, su presencia entre nosotros es una bendición; a menudo lo vemos en la tele rogando por los más necesitados de la sociedad. Su entusiasmo es desbordante; para él SÍ, la salud es «una función suprema y primera responsabilidad financiera». Él no busca votos, busca La Vida Eterna; es mucho más ambicioso de lo que supone Quintana.

El gobierno central haría bien en sumarse a su causa, como ya se sumaron otras instancias del Estado. Para comenzar, lo primero que tenían que hacer es amarrar al oscuro capitán, que solo piensa en muerte. La batalla por la salud Pública es imparable.

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