ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 7 de SEPTIEMBRE al 13 de SEPTIEMBRE

SOBRE LA NEGRITUD

A Bolivia le esperan días negros luego de que S.E. se ha emperrado en quedarse de presidente. Al decir “días negros” corro el riesgo de que  el viceministro de Descolonización y presidente del Comité Nacional Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación (CNCRTFD), don Félix Cárdenas, pueda censurarme. En ese caso, para eludir la censura, podría decir que a Bolivia le esperan días oscuros o grises cuando la democracia reciba su estocada de muerte una vez que se modifique la Constitución aprobando la prórroga. Así será entonces, nos esperan días oscuros y grises, no negros.

Esta Bolivia del Estado Plurinacional nos está llevando a extremos de inconcebible paranoia. Los loquitos están sueltos por todos lados. El machacón complejo de inferioridad de algunos jerarcas del Gobierno está provocando situaciones que son de carácter siquiátrico. La defensa contra del racismo y la discriminación está tomando perfiles preocupantes, lo que hace cómico algo que es serio y que los bolivianos también hubiéramos tomado seriamente si no fuera que se dicen tantas tonterías para su aplicación. Un extremo es que la utilización del adjetivo “negro” o “negra”, provoque ira y reclamos entre algunos fundamentalistas del MAS.

En medio del desbarajuste del peor fútbol que se juega en Sudamérica, que es el nuestro, un prestigioso periódico paceño se lamentó porque los equipos nacionales pierdan en su propia cancha. Decía: “Aurora sella una semana negra”. Fue suficiente para que se activara la paranoia oficialista. Se acusó al matutino de todo lo habido y por haber, como si lo de la semana “negra” hubiera sido un insulto a la etnia afroboliviana, que requiriera de disculpas, aclaraciones, y explicaciones públicas por haber vulnerado “la dignidad del ser humano”. ¿Pero es posible que esto venga del viceministro de Descolonización? ¿Y qué se podría decir de la tunda de 7-0 que nos dio la Argentina la semana pasada? ¿No fue una noche negra? ¿Cómo calificar esa paliza sin ofender a los afrobolivianos? ¿Vamos a decir que fue una noche oscura para el fútbol nacional? ¿Que fue gris? ¡No! ¡Fue una noche negra! ¡Negrísima! Y si aunque de noche oscura se tratara, también ofenderíamos al 90% de los bolivianos que somos oscuritos nomás.

La estupidez y el fanatismo han llegado al límite. Si el adjetivo “negro” o “negra”, que como todo adjetivo es parte de una oración, se lo mira con lupa de antropólogo, entonces estamos delirando. ¿Por qué son tan racistas los del viceministerio de Descolonización, los del CNCRTFD, para asociar todo lo que sea color negro con nuestros afrobolivianos? El periódico acusado de racismo – nada más injusto – señaló en su defensa ejemplos muy claros, obvios, que provenían de las propias autoridades del Gobierno, donde el adjetivo “negro” y “negra” habían sido utilizados normalmente, como es natural. “Octubre negro” es una de esas palabras que está en boca de toda la nomenclatura masista. Fecha de muerte, además, no de fútbol. ¿Se podría decir “Octubre oscuro” u  “Octubre gris”? No. Porque ese sería un octubre con mal tiempo, lluvioso, brumoso, y estaría bien que lo anunciara los del Servicio de Meteorología. ¿Y estar en la “lista negra” de los militares sería lo mismo que estar en la “lista oscura” o en la “lista gris”? Es que hay que tener ganas de fastidiar a la gente, caramba.

Tantas veces hemos dicho o leído sobre aquel que tiene el alma negra. ¿Sería lo mismo decir que Fulano tiene el alma oscura?  Y la noche negra, el pan negro, el dinero negro (que abunda en Bolivia), la peste negra (que asoló Europa y amenaza con asolarnos pronto a nosotros), la oveja negra, el vómito negro. ¿Alguien entendería si oyera por ahí que Fulano resultó ser la oveja gris de la familia? ¿O que se ha deleitado comiendo un jamón de Jabugo pata oscura?

El viceministro de Descolonización y presidente del CNCRTFD está pasándose de la raya con eso de que el adjetivo “negro” es despectivo. No es cuando no se lo está utilizando contra una persona. Si a un individuo se lo llama de negro en cualquier lugar, merece una censura. Y hasta ir a la cárcel si al término “negro” se le agrega algo más que sea ofensivo. Pero una “semana negra” de fútbol no puede incluirse en la muy respetable defensa de quienes son víctimas del racismo y la discriminación.

Es mejor por lo tanto, que el viceministro de Descolonización y presidente del CNCRTDF, busque otras qué hacer, que no exagere con las negritudes dramáticas y que no trate de incursionar en la semántica del idioma español; que no la confunda, porque el lenguaje que utilizamos viene de muchos siglos, no de hace diez años.

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