ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 2 de NOVIEMBRE al 8 de NOVIEMBRE

Las cláusulas democráticas

En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948, se afirma, con razón, que debe ser ideal común de todos los pueblos promover el respeto a los derechos humanos y las libertades democráticas, asegurando, con medidas progresivas, su reconocimiento y aplicación universal. En los 67 años que transcurrieron desde la aprobación de la Declaración, todavía hay un gran número de países que no respetan esos derechos, sin que haya acción alguna de la comunidad de naciones.

En América hubo serias preocupaciones por la recurrencia de las violaciones de los derechos humanos y de la institucionalidad democrática. Por ello, en los instrumentos internacionales se incluyeron cláusulas democráticas, con el propósito de los países contribuyan a su vigencia. Así es que se aprobó la Carta Democrática Interamericana, y las clausulas democráticas en documentos fundacionales de la CAN, Mercosur, Unasur, Celac y Alianza del Pacífico.

Pero “del dicho al hecho, hay mucho trecho”. Esas cláusulas no fueron aplicadas imparcialmente o, simplemente, no se las aplicó. Se intentó hacerlo en el caso de Honduras, con el apoyo hipócrita de algunos impulsores que en sus países violaban —aún lo hacen— los derechos humanos, como en Venezuela y sus aliados. Se ignoró el afán continuista del nicaragüense Daniel Ortega que hizo adoptar un régimen contrario a la alternancia. Se pasó por alto el afán del ecuatoriano Correa de eliminar los órganos de prensa independientes y de intentar, también, una reforma para su permanencia indefinida al mando de su país y, por pasiva, se aceptó la curiosa interpretación de la Constitución en Bolivia para que el presidente busque un tercer mandato —todavía en curso— y que ahora esté intentando una cuarta elección.

Lo inaudito: el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro —que seguramente comparte el fundado temor de los chavistas de perder las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre—, acaba de amenazar: «Si se diera ese escenario (la derrota del chavismo), negado y transmutado, Venezuela entraría en una de las más turbias y conmovedoras etapas de su vida política y nosotros defenderíamos la revolución; no entregaríamos la revolución; y la revolución pasaría a una nueva etapa (para) gobernar con el pueblo en unión cívico — militar». Patética alocución de este  presidente.

Mientras tanto, en las Naciones Unidas, Venezuela era elegida miembro de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización. Esto aumenta la desconfianza en los organismos internacionales.

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