ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 8 de FEBRERO al 14 de FEBRERO

CONFUSIÓN CIUDADANA

En Estos días previos al referéndum modificatorio de la Constitución, la ciudadanía, en vez de encontrarse con un panorama más claro para votar por el “sí” o por el “no”, se halla más confundida todavía, debido a que ha surgido, como yapa, el enredado caso que tiene que ver con la señora Gabriela Zapata y un presunto tráfico de influencias y abuso de poder.

El referéndum se realizará dentro de una semana y hasta ahora la gente está embrollada sin saber si va a las urnas a votar por la aprobación a la buena gestión de S.E. o porque tanto él como el Vice se vayan a su casa. El Gobierno se ha ocupado de echarle un manto de notables éxitos administrativos a S.E. que desconcierta sin duda. Si todos los días se ve en la televisión, se oye en la radio, y se lee en la prensa, que S.E. y el Vice inauguran obras, y si diariamente S.E. ofrece tantos cientos de millones para Santa Cruz, tantos otros millones para Oruro, otros tantos para La Paz y para los demás departamentos, está claro que existe un afán de peligroso proselitismo electoral. Es decir que el Gobierno y el MAS han “plebiscitado” el referéndum y por tanto, si gana el “no”, nadie se imagina cómo S.E. va a poder gobernar los próximos cuatro años si ya se convierte en un mandatario derrotado. Vencidos él y su segundo.

Ese es el riesgo de haber convertido a S.E. en candidato cuando no era esa la cuestión. No existió, por la obcecación de mostrar los logros del Gobierno, quien hicieran comprender la verdad: el referéndum es para aceptar o rechazar la modificación del artículo 168 de la Constitución. La consulta es para establecer si S.E. y el Vice se pueden reelegir, por tercera vez, el 2019. En este caso, el oficialismo busca darle legitimidad a ese inédito cuarto mandato consecutivo, no ya a través de una interpretación del Tribunal Constitucional, sino del voto.

Esto no significa, en modo alguno, que si vence el “no”, como parece, se acabe con el “proceso de cambio” o con la “revolución democrática y cultural”, que enarbola el Gobierno. El MAS puede tener el candidato que quiera para el 2019 que podrá disputar el poder con un candidato opositor del que, obviamente, ni siquiera se ha pensado todavía quién pudiera ser. Lo que sucederá si gana el “no”, es que, como repite el Vice muy alarmado, como si viniera un cataclismo, “en la papeleta ya no aparecerá la cara de Evo”. Así que está muy claro: se votará para evitar o aceptar la modificación constitucional que le permita a S.E. gobernar por casi 20 años sin interrupción.

La otra confusión que ha surgido en los últimos días y que se liga ineludiblemente con el referéndum porque afecta el prestigio del Gobierno, es el “caso Gabriela”. Esto ha causado un terremoto increíble, aunque, como en el tema anterior, se debe a la locura colectiva que se ha desatado tanto en el oficialismo como en la oposición. El propósito de confundir a la ciudadanía está latente porque Gobierno y contrarios saben que el “affaire” influirá en el resultado del referéndum.

El periodista Carlos Valverde investigó y se informó que S.E. había tenido un romance con una señora y que producto de esa relación nació un niño. Eso, tal vez, sería motivo de un juicio político en otras naciones moralmente más conservadoras, pero en Bolivia, eso de que los mandatarios tengan amores extramatrimoniales es pan corriente, se convierte toda la vida en un secreto a voces. En el caso de S.E. que es un hombre soltero, libre hasta donde sabemos, no tendría por qué sorprendernos que disfrute de una pareja y más bien nos extrañaría lo contrario. El meollo está en otra cosa que Valverde ha señalado con pelos y señales: que en el amorío hubo tráfico de influencias y abuso de poder. Si el romance es algo común y a nadie le extraña, lo segundo, el abuso de poder, es grave.

Valverde no le ha dado mayor importancia al idilio presidencial porque él sabe que son cosas que suceden en nuestro medio. Pero lo que ha denunciado es que la señora en quien S.E. puso sus ojos se hubiera convertido en alta ejecutiva de una empresa china que invertía en Bolivia y que se hubiera favorecido (la empresa) con suculentos contratos, la mayoría otorgados por invitación directa.

Esto ha provocado la ira del Gobierno, naturalmente. No ha existido ni un alto funcionario del régimen que se haya callado y lanzado maldiciones contra el periodista. Todos los defensores de S.E. se refieren a una guerra sucia, al presunto fallecimiento del niño nacido de esos amores, cuando lo que importa no es que S. E. se hubiera enamorado, sino que esos amores le hubieran costado millones de dólares al Estado. Valverde ya tiene varias amenazas de juicios, S.E. ha pedido que la Contraloría investigue el escandalete, y la ganancia de méritos que buscan muchos subalternos del MAS, enturbian el panorama cuando el pueblo acudirá a las urnas dentro de una semana.

Hay confusión en el pueblo: no todos saben para qué van a votar en el referéndum y muchos creen que a S.E. se lo acusa por hacer el amor y no por la platita que eso podría haberle costado al país.

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