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EL CASO VARINIA PONE AL DESCUBIERTO LA MAGNITUD DE LA VIOLENCIA ENTRE MUJERES LESBIANAS

Dos lesbianas y un especialista en terapias para parejas homosexuales explican cómo se activa la violencia lesbiana y qué efectos provoca en quienes viven una situación de violencia.

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Las relaciones lésbicas son duraderas pero también violentas. Foto: Micra

Dos lesbianas y un especialista en terapias para parejas homosexuales explican cómo se activa la violencia lesbiana y qué efectos provoca en quienes viven una situación de violencia.

La Paz, 5 de febrero (ANF).- Sin registros ni estadísticas, la violencia física y psicológica entre parejas del mismo sexo constituye una realidad cotidiana pero invisible, según el testimonio de dos lesbianas y un psicólogo especialista en terapias de pareja.

La muerte de Varinia Buitrago, supuestamente a manos de su pareja, puso al descubierto la magnitud de la violencia a nivel de parejas formadas por mujeres lesbianas.

Guery Zabala, psicólogo, con experiencia en terapias para parejas del mismo sexo, explicó a ANF que los celos, el control, la obsesión de la maltratadora y la falta de autoestima por parte de la víctima son comunes en los cuadros de violencia entre las parejas lesbianas.

Aseguró que la violencia entre mujeres lesbianas suele ser mucho mayor que la violencia entre hombres gay. “Las lesbianas son más apasionadas y aguerridas en sus afectos, en cambio entre los hombres la relación es más sexual que afectiva”.

Wendy Molina, activista del movimiento lésbico coincidió con esas percepciones. “En las relaciones lésbicas hay un apasionamiento muy fuerte. Una vez que entablas una relación empiezas a trazar un mundo sólo para dos, te alejas de tus amistades y de tu entorno familiar, te centras cien por ciento en tu pareja, al punto que tu relación se vuelve adictiva y termina siendo tóxica”. Y según Zabala suele ocurrir que “las relaciones lesbianas sean más duraderas porque no buscan sólo sexo, van tras la conquista de un proyecto de vida”.

Molina relató a ANF que como presidenta de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales de Bolivia (RedLB BOL) ha sido testigo de muchos casos de violencia entre parejas constituidas por mujeres –lesbianas y bisexuales– y admitió que ella misma sufrió las consecuencias de una relación violenta.

“He tenido una relación tóxica, fuerte y compleja. Cuando entras en una relación así no te das cuenta, te encegueces tanto y te haces tan dependiente, que ingresas en un círculo vicioso del que es difícil salir”. Tardó varios meses en superar la ruptura de una relación sentimental que, luego de cerca de dos años de convivencia, se tornó violenta.

María Galindo del colectivo Mujeres Creando aseguró que la violencia entre parejas lesbianas es más frecuente de lo que se cree. “Soy lesbiana y puedo dar testimonio de que el mundo lésbico, como el mundo marica en general, no está exento de relaciones de pareja sumamente violentas, atravesadas también por las mismas lógicas machistas del mundo heterosexual”, dijo a ANF. En su criterio, la idea del amor romántico que circula en el imaginario patriarcal “termina proyectando la idea de que una relación de pareja necesariamente es una ecuación de propiedad/pertenencia y abandono de la autonomía”.

Desde su experiencia en terapias de pareja Zabala explicó que “siempre hay una que adopta el rol de ‘hombre’, muchas incluso juegan fútbol, se van de farra, reproducen los roles que han aprendido en el mundo heterosexual y eso incluye el ejercicio de la violencia”.

Y utilizan los mismos recursos que se conocen en el mundo de las relaciones heterosexuales, con algunos agravantes. “Si me dejas, le cuento a todo el mundo que eres lesbiana”. Es una de las amenazas más frecuentes que se dan en estas situaciones de maltrato explicó Molina. “Es un elemento de chantaje psicológico muy potente que lógicamente no se da en los heterosexuales. En el mundo homosexual muchas viven su condición sexual en secreto y la amenaza de que les saquen del armario sin quererlo aumenta el miedo”, puntualizó.

En esas circunstancias, no es habitual que una víctima de violencia lésbica busque ayuda, “porque además no hay a quien acudir, no se activan los protocolos sanitarios, jurídicos y psicológicos comunes que sí se ponen en marcha en los casos de violencia de género”, sostuvo Galindo. Dijo que dos veces por semana tiene que intervenir para “contribuir a conciliar acuerdos de separación que incluye la división de bienes y otras medidas definidas en común para poner fin a la violencia”.

Acuerdos que no se rigen en ninguna norma “porque la ley no protege a la lesbianas. No podemos solicitar una orden de restricción, solicitar protección en una casa de acogida o acceder a asesoramiento psicológico y legal cuando queremos denunciar”, puntualizó Molina.

Fuente: noticiasfides.com

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