ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 15 de FEBRERO al 21 de FEBRERO

EL GOBIERNO EN SU PROPIA TRAMPA

Si bien el Gobierno del MAS ya estaba mostrando agudas señales de descomposición desde hace algún tiempo, hoy será el día en el que, al final de la tarde, S.E. se dará cuenta de que el pueblo boliviano “ya no lo quiere”. S.E. tiene la idea mesiánica y nada democrática de que su permanencia en el poder depende del amor del pueblo y no de lo que señala la Constitución. Pero como no faltan los comedidos que han querido darle gusto al “jefe” en su deseo de aferrarse al mando, le sugirieron el peor de los consejos, el de convocar al referéndum de este domingo.

El 13 de diciembre del año pasado publiqué en El Diario una nota titulada “¿Conviene al Gobierno el referéndum?”. Ahí afirmaba que el error ya estaba cometido y que no había vuelta atrás. Que aunque ganara el “sí”, al MAS le esperaban cuatro años muy complicados con movilizaciones, marchas, y exigencias de sus bases ante la posibilidad de que llegaran forasteros al Palacio el 2019. Decía entonces: “Es tan mala la idea del referéndum que puede producir el triunfo de una oposición virtual, desorganizada, oposición amorfa, pero que está en el ambiente. No se la ve pero vota. Es la oposición fantasmal del boca a boca y el cuchicheo, que está en las calles, ferias, plazas, mercados, a la que no se le exige candidato presidencial … Sabemos que esta no es una elección presidencial y que S.E. gane o pierda seguirá gobernando durante los próximos cuatro años. Pero, lo más probable, como se pintan las cosas, es que gobierne derrotado. Sabemos que cuatro años de disfrute del poder es mucho todavía. Corresponde nada menos que a una gestión completa de los períodos anteriores. Mas el susto no va a permitir ese disfrute del mando, ya que aparecerán traiciones y arrepentimientos, porque todos van a querer estar limpios para lo que pueda venir el 2019. Y gozo con miedo no existe. Eso conduce a la deserción pura y simple”.

¿Quién sería el de la idea de un referéndum tan precipitado y deschavetado? No lo vamos a saber nunca. ¿Sería iniciativa de S.E.? No lo creemos porque S.E. tiene un instinto de ardilla ante el peligro. Pero finalmente lo han embarcado en esta aventura de lo más riesgosa que ni ganando le va a dar satisfacciones y las malas ideas en política no tienen autor, se diluyen entre los colaboradores. Aunque por un prodigio divino o del fraude ganara el “sí”, quedará a la vista una nación perfectamente dividida en dos partes. La Bolivia evista o masista ya pasó a la historia. Y con las arcas del Estado cada vez más vacías por los caprichos del mercado de las materias primas y del derroche, el cuento del “milagro boliviano” se mostrará desnudo, como desnudo quedará el ministro Arce Catacora y sus saberes, que hizo creer, hasta a los extranjeros, que en Bolivia se había producido un prodigio de nuevo modelo económico digno de imitarse por otras naciones.

A estas alturas es muy fácil ver cómo la jerarquía del partido oficialista está perdiendo los estribos. Todo se debe a la derrota que se producirá hoy. Hasta a S.E., que vive fuera del Palacio, ausente de los grandes temas nacionales en su afán de mostrar “gestión”, se lo ha notado nervioso e irascible. En cuanto al Vicepresidente, ha entrado en una etapa de paranoia avanzada que debe ser tratada clínicamente porque muchas veces queda al mando del país y eso es peligroso. Los ademanes e invocaciones de carácter hitleriano del segundo hombre en el poder son como para asustar a cualquier observador. Está pasando de la melancolía a la euforia con una facilidad asombrosa. Comienza sus exposiciones con algunos silencios que invocan a buscar la atención del populacho y de repente se dispara con unas elegías al “jefe” y maldiciones contra una presunta derecha opositora, que espeluznan. Que yo recuerde – y algo de historia he leído – ni a Stalin ni a Hitler, ninguno de sus más amantes y fanáticos seguidores los habían comparado con Cristo. He ahí que ahora S.E. no es más la reencarnación de Pachacutec, sino de Jesús. Parece que lo telúrico ya no es rentable para el redentor de los desposeídos.

La década de S. E. en el gobierno es un récord, nada más. No puede ser que un récord de estadía en el poder se festeje como una hazaña memorable cuando es, además,  inconstitucional.  Se anunció con gran alegría que había superado en tiempo a Andrés de Santa Cruz. Ese récord sólo le interesa a S.E. y a sus aduladores porque en una década se puede, realmente, transformar  una nación o articularla como pretendió (y logró en buena medida) el Mariscal. Pero transformarla en serio y no con enunciados de inexistentes grandezas y con embustes para iletrados.

Entre tanto escándalo de faldas, denuncias de atracos a instituciones del Estado, muertes en El Alto inducidas políticamente, ineficiencia administrativa, derroche, hay algo que es recuperable en las últimas horas: el anuncio de S.E. de que respetará los resultados del referéndum gane quien gane. Si es así, es probable que empiece a forjarse una nueva era política en Bolivia, donde todos los bolivianos seamos iguales: indios, cholos y blanquinosos.

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