ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 21 de MARZO al 27 de MARZO

«Hay que apoderarse del alma de los niños»

Hace unos días me llegó un artículo intitulado Hay que apoderarse del alma de los niños (Credo Chile). Se recordaba que el socialista español Rodolfo Llopis (1895-1983) decía: “Para mí, el ciclo revolucionario no termina hasta que la revolución no se haga en las conciencias. Y esa es la labor que tiene que hacer la escuela. Porque yo no concibo un revolucionario que no sea algo educador, y un educador que no sea revolucionario. La escuela tiene que ser el alma ideológica de la revolución (…). Hay que apoderarse del alma de los niños. Ese es el grito, el lenguaje pedagógico de la revolución rusa”.

Pese a que sabía de estos designios para apoderarse de las mentes de las personas, descritos en la distopia “1984” de George Orwell, me horroricé, e inicialmente me negué a aceptar que aún haya propósitos de adueñarse del futuro de los ciudadanos. Pero ahí me encontré con la estrechez del panorama que yo divisaba en ese momento, e inmediatamente recordé que este peligro de que se apropien de cuerpos y almas, está vigente en muchos lugares en el mundo.

Pese a que sabía de estos designios para apoderarse de las mentes de las personas, descritos en la distopía 1984, de George Orwell, me horroricé e inicialmente me negué a aceptar que aún haya propósitos de adueñarse del futuro de los ciudadanos. Pero ahí me encontré con la estrechez del panorama que yo divisaba en ese momento, e inmediatamente recordé que este peligro de que se apropien de cuerpos y almas está vigente en muchos lugares en el mundo. También me puse a pensar que, en más de 70 años, el comunismo ruso no pudo robar del alma de las personas el ansia de libertad. Tampoco en medio siglo, en la isla caribeña de los Castro, se pudo doblegar, pese a las detenciones y torturas, a los que buscan la libertad y la democracia.

En ese tiempo de las revoluciones socialistas, la dictadura se imponía. Pero los tiempos han cambiado; los socialistas de ahora, en el juego democrático que inicialmente aceptan, se empeñan en el mismo designio perverso, disfrazándolo de muchas maneras.

En Chile, el gobierno de Michelle Bachelet, con la imposición de una reforma educativa, ha alarmado a la ciudadanía. En el mencionado artículo recibido se dice: “La reciente ‘ley de inclusión y gratuidad’ que acaba de entrar en vigencia para todos los colegios de Chile muestra que sus redactores tienen la misma concepción de Llopis. Y muestra los pasos para conseguir sus propósitos: “Arrancar de los padres el derecho de escoger para sus hijos el tipo de educación que quieren darles y cohibir a los colegios a impartir libremente el tipo de educación que establecen sus reglamentos y normas de convivencia”.

Es más, ya se introducen en Bolivia textos obligatorios con marcado tinte político, ensalzando caudillos y doctrinas autoritarias. Por lo visto, no solo se trata de luchar ahora por la libertad, sino también de cuidar que los niños sean adoctrinados en el fanatismo social.

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