ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 2 de MAYO al 8 de MAYO

ABOMINABLE DISCRIMINACIÓN CONSTITUCIONAL

Hemos escrito, sin mayor repercusión lamentablemente, que los orientales fuimos borrados de un plumazo – con la complicidad de la Constitución vigente – de cualquier cargo público importante que, por ley, debe ser elegido por la Asamblea Legislativa Plurinacional. Con eso de la obligación de hablar el español, más un idioma nativo, para aspirar a la Defensoría del Pueblo, Contraloría, Banco Central, Aduana, Impuestos Internos, y otras actividades de relieve, los cruceños, benianos, pandinos, además de tarijeños, hemos quedado al margen.

El motivo – ya lo dijimos hace algunos días – es que los cambas no hablamos ni quechua ni aimara y los chapacos tampoco. Parece una tomadura de pelo vulgar y silvestre, pero es más grave que eso, porque tanto los hombres como las mujeres de las capitales de estos cuatro departamentos han sido discriminados precisamente por el Estado que se ufana de haber combatido la discriminación y que no hace más que alentarla como vemos a diario.

En los cuatro departamentos citados existen decenas de idiomas reconocidos en la Carta Magna pero que no califican porque son solamente de dominio de indígenas selváticos; son lenguas en extinción como están sus razas que van a morir más rápidamente si la Constitución sólo favorece lo que es andino. Mucho de la Pachamama, mucho de la Madre Tierra, mucho de enseñanza de idiomas vernáculos en las escuelas, pero todo hecho para mayor gloria de S.E. en las Naciones Unidas. Si tenemos 36 idiomas oficiales, cualquiera de los cuales es requisito obligatorio para conseguir trabajo, el Estado Plurinacional está la obligación de poner algo de su parte, de ordenar, de inmediato, que la Constitución sea traducida a las 36 lenguas. Quisiéramos ver al Gobierno si encontrarán quiénes puedan hacer las traducciones. De ahí parte el absurdo.

Entre los cambas, en el mejor de los casos, se habla el bésiro, guaraní, mojeño, guarayo, yuracaré y algún otro idioma, pero lo hace la gente del campo y de poblaciones rurales pequeñas que no tiene posibilidades para elaborar un expediente completo como el que exigen los diputados y senadores, aunque muchos de ellos estén rayando en el analfabetismo como lo demuestran en sus intervenciones que oírlos producen dolor de cabeza.

Los cruceños no se presentan a estas convocatorias porque se sienten aplazados de antemano. ¿O algún camba va a presentarse ante la Comisión Mixta hablando sirionó o mosetén? Los únicos cruceños que podrían terciar en las selecciones para optar a cargos públicos, serían entonces, los que han llegado de las zonas andinas y echaron raíces en nuestra tierra. La señora Nemesia Achacollo podría ser una cruceña que califique si tuviera interés en un cargo de esa naturaleza. Porque los nacidos en Santa Cruz si dominaran el guarayo, bésiro o zamuco, no irían hasta La Paz a rendir examen. ¿Quiénes serían en la Asamblea los que certificarían el conocimiento de esas lenguas?

Hemos podido ver las listas de los 38 postulantes seleccionados por la Comisión Mixta de Constitución para optar a la Defensoría del Pueblo y no pudimos advertir un solo apellido que tenga origen oriental. Desde luego que cerca de la mitad son nombres de origen netamente andino. Es natural que eso suceda por lo que decimos, en sentido de que esos ciudadanos nacieron hablando una de las dos grandes lenguas que existen en Bolivia además del español: el quechua y el aimara. Está muy bien que esas dos lenguas se preserven, que se hablen, pero que sean una condición para obtener trabajo en la administración pública es algo inequitativo.

Por ejemplo, en cuanto a los candidatos admitidos para optar por la Contraloría, existían 59 personas hasta el 28 de abril pasado, 46 varones y 13 mujeres. Nos fijamos en el origen de los postulantes a través de sus cédulas de identidad y nos encontramos con lo que ya sospechábamos: 28 de La Paz, 9 de Oruro, 7 de Potosí, 6 de Cochabamba, 6 de Chuquisaca, 2 de Tarija, uno de Santa Cruz que se filtró, y cero redondo de Beni y Pando. El feliz pero exótico candidato cruceño se llama Donald Arias Yumacales, un nombre para destacar en los periódicos. Quiere decir que de todo el oriente boliviano, que tiene un tercio de la población por lo menos, el señor Arias Yucamales es el único que ha podido completar su expediente. ¿No es como para festejarlo?

Da la sensación de que ni cambas ni chapacos hemos caído en cuenta de lo que sucede. Todavía no nos hemos enterados de que, con las exigencias existentes para ocupar lugares de importancia en el Estado, estamos dando lugar ser relegados legalmente, con la Constitución en la mano. Ni a quién quejarse.

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