ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 24 de OCTUBRE al 30 de OCTUBRE

LOS TAJIBOS, UN EMBLEMA

Los Tajibos es, sin duda, el hotel emblemático de Santa Cruz, el que define la personalidad de la región, con su verdor, frondosas arboledas, corredores abiertos, canto de pájaros, y agua por todas partes. Cuando se inauguró hace casi 40 años, ya apuntaba a ser un hotel de primera por su ubicación y su estilo apropiado para el clima y con el correr del tiempo obtuvo de manera inobjetable sus cinco estrellas. Las cinco estrellas más bien ganadas. De lo que no cabe duda es que para los cruceños resultó uno de sus máximos orgullos.

Lo que me sucedió con Los Tajibos es que viviendo fuera de Santa Cruz, trabajando en La Paz, a veces llegaba a alojarme allí apresurado por una noche y no en casa de mi madre, lo  que no acontecía con mis coterráneos, que por vivir en la ciudad no tenían para qué hospedarse en un hotel. Los cruceños hemos conocido Los Tajibos, entonces, por los eventos de toda naturaleza que se desarrollan en sus salones, por matrimonios, fiestas, o simplemente por su comida. Hace algunos años, muchos ya, existió entre sus atractivos El Tucán, un bar-discoteca, a veces con música en vivo, que era formidable lugar de distracción y que lamentablemente cerró. Allí solíamos reunirnos los amigos que estábamos de paso para adorar la noche del trópico. En los últimos años el disfrute ha sido a través de buenos restaurantes como Jardín de Asia y Piegari, además del tradicional La Terraza, con sus ventiladores de techo que hacen pensar al pasajero que se está bebiendo un «dry martini» en Bombay o Bankog, lo que en cuanto al calorcito camba no está lejano.

Otra cosa que sucede con Los Tajibos es que, además, sus propietarios han sido personas muy queridas en nuestra ciudad. Unos cruceños de verdad, pero de los más convencidos. En mi caso ha sido mi amistad con Jorge Calvo Galindo, el gran pionero ya fallecido y su esposa Luz María Rojas, quien ha estado a la cabeza del hotel con gran espíritu y coraje hasta hace poco. Y mi amigo de siempre que es el incansable Ricardo Rojas Harrison con quien uno no deja de reír y divertirse. Sabemos que el hotel fue construido por don Alberto Vásquez, pero en corto plazo fueron estos muy jóvenes empresarios por entonces quienes se embarcaron en el complicado negocio hotelero. La reina Sofía, jefes de Estado, políticos, artistas, se alojaron en las habitaciones del hotel. Y salieron adelante en medio de mil dificultades que se producen en un ambiente como el boliviano, tan adverso a lo que es la inversión privada y tan presto para obstruir los emprendimientos exitosos.

Nos hemos enterado que ahora se ha convertido en propietario de Los Tajibos, con la mayoría accionaria, el empresario y político Samuel Doria Medina. Creemos que en buena hora porque pocos como él sabrán mantener la calidad de Los Tajibos y hasta mejorar sus instalaciones. Quiere decir que Santa Cruz conservará este hotel que ya es tradicional y que además tendrá el duro reto de seguir compitiendo con otros buenos hoteles que hay en la ciudad y naturalmente que con los modernos Radisson y el Marriot que pronto abrirán sus puertas.

Las mezquindades ya se han hecho notar, por supuesto. No se podía esperar otra cosa. Los políticos oficialistas han protestado porque Doria Medina ha adquirido el hotel, es decir porque ha reinvertido en el país. Es incomprensible pero aquí todo puede suceder si se trata de perjudicar al adversario.  Todo será hasta cuando los poderosos de turno vayan a hospedarse allí y vean lo bello y reconfortante que es alojarse cómodamente y ser servidos al pensamiento. Hasta ahí llegarán los reclamos inocuos y todo será disfrute y felicidad para quienes tienen el insoportable estrés de gobernar.

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