ArtículosInicioJimmy Ortiz Saucedosemana del 14 de NOVIEMBRE al 20 de NOVIEMBRE

HAMBRE, UN ÍNDICE POCO DECOROSO

() Noticia: Bolivia, país con más hambre en la región (El Deber 12-10-16).- El estudio Índice del Hambre en el Mundo presentado ayer en Berlín ubica a Bolivia como el país de América del Sur con la calificación más alta en carencia alimentaria. Es decir, el documento considera «moderados» los niveles de hambre en el país con un índice de 15,4 puntos, el más alto de la región, delante de Guyana con 14,5 puntos, Ecuador con 13,9 y Paraguay con 10,4.

() Comentario: Esta noticia muestra lo lejos que estamos de la propaganda oficial del gobierno, la retórica populista no se plasma en la vida real. Es cuando nos comparamos con los demás países, que nos damos cuenta de la triste realidad

Recuerdo cuando el 2007 dijo Su Excelencia que seriamos igual que Suiza, estamos años luz de su promesa. Bolivia es un país donde la demagogia da al jopo.

En Suiza la gente no sufre de hambre, porque en lugar de plantar 30.000 hectáreas de coca, producen cereales, papa, remolacha, frutas y leche para alimentar a su gente, no para tenerla embrutecida con alcaloides.

En Suiza la gente no sufre de hambre porque es un país donde se respeta la democracia, los Derechos Humanos, la seguridad jurídica y la naturaleza.

En Suiza la gente no sufre de hambre porque su economía no está basada en la producción de recursos naturales, 72% del PIB esta es el sector secundario y terciario de la economía. Los suizos aprendieron a desarrollar el intelecto humano, o la economía del conocimiento como se la llama hoy, por eso tienen un PIB per cápita de 41.128 US$.

En Suiza la gente no sufre de hambre porque se fomenta el sector productivo y no se le prohíbe exportar. Sus exportaciones son 166.300 millones de US$/año.

«En criterio del analista Jaime Pérez Coronel, de la Fundación Milenio, consultado por EL DEBER, el hambre está directamente relacionada con la falta de consumo de alimentos y la pobreza en el país, que se mide por los ingresos. Es decir, los que están considerados como pobres son los que no tienen los ingresos suficientes para satisfacer necesidades básicas como la alimentación. En 2015, la extrema pobreza en el área urbana alcanzaba a 693.000 personas y en el área rural a 1.139.000, sumando en total 1.832.000 personas, según datos de la Fundación Jubileo».

Esta es la realidad boliviana. 1.832.000 personas en la extrema pobreza, que no le alcanza ni pa’ parar la olla, lo que nos ubica como el país de América del Sur con la calificación más alta en carencia alimentaria. Esto es una vergüenza para un país productor y exportador de alimentos.

Este gobierno ha sido muy suertudo en materia económica. La Divina Providencia le regaló el super-ciclo de las materias primas, que le permitió tener los ingresos más altos de nuestra historia republicana; alrededor de 180.000 millones de US$. Con esa plata debió haber erradicado al menos el 100% de la pobreza extrema. Sin embargo en Chuquisaca el 29,6% de los menores de 5 años, sufre de desnutrición crónica, de moderada a severa (El Deber 18-10-16).

El Presidente Morales y su partido no pueden desligarse de esta realidad ni de esta responsabilidad. Seguir achacando a los neoliberales y a los anteriores gobiernos, que también son corresponsables, ya es poco serio.

Debieran achacar más bien a su exceso de ideología y de odio, que les nubla la razón. Debieran achacar a la falta de capacidad técnica y administrativa de su gente, al pillerio del Fondo Indígena y a las otras tropelías de su cleptocracia. Debieran achacar a la falta de democracia, que impide un país pleno. Debieran achacar a la cadena coca-cocaína que nos estigmatiza como Estado. Y finalmente debieran achacar a los cientos de canchas de pasto sintético, millones que pudieron ser invertidos en mejorar la calidad de la educación, para sacar a la gente de la pobreza con dignidad.

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