ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 7 de NOVIEMBRE al 13 de NOVIEMBRE

¿Por qué se es opositor?

Los ciudadanos que se ubican del lado de la oposición a los gobiernos lo hacen por diversas razones, entre ellas, por el extravío político del régimen, el desconocimiento de las libertades democráticas y la crisis económica que se percibe como resultado de la corrupción y la ineficiencia del oficialismo. Entonces, crece la oposición.

Pero eso no siempre sucede. Hay gobiernos autoritarios, desgastados, que conservan cierto respaldo ciudadano. Esto se debe a varias causas, como la desconfianza a una alternativa no bien comprendida o deficientemente explicada, lo que da lugar al temor a lo desconocido, haciendo prevalecer lo que sentencia un refrán popular “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

Ese respaldo a una autocracia también se debe al clientelismo: el sistema de protección y amparo con que los poderosos favorecen a quienes están dispuestos a recibir esos beneficios a cambio de apoyo y sumisión. Las prebendas, otorgadas por regímenes autoritarios que comprometen la salud económica de un país, generalmente son la concesión de bonos –muchas veces absurdos– y el reparto a sus militantes de empleos inflando la administración del Estado.

Sin embargo, la política de dádivas para retener el apoyo ciudadano se acaba cuando se agudizan las crisis y el descontento se hace general. Este es el caso de Venezuela, cuyo pueblo está sufriendo un sistema autoritario y una terrible crisis económica; pese a ello, el chavismo aún retiene cierto apoyo —por supuesto ya no de la mayoría de los venezolanos. Se trata de huestes pagadas y bien sostenidas por el régimen.

Pero cuando se agudizan las tensiones y las autocracias no pueden atajar las avalanchas de protestas, es necesario abrir caminos democráticos para recuperar la libertad, como la vía electoral. El triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias en Venezuela, el veredicto del 21 de febrero que en Bolivia negó la intención oficial de permitir una segunda reelección del presidente, y la derrota de kirchnerismo en la Argentina, han demostrado que es posible vencer en las urnas al populismo. Y, cuando este se niega a someterse a una justa electoral, o no acepta el veredicto de las urnas, no queda más recurso que la resistencia en las calles. Esto es lo que está precipitando el gobierno chavista de Maduro, y es previsible que suceda con otros empecinados en desconocer las leyes y las libertades democráticas, intentando eternizarse en el poder. Y, entonces, se sabe a ciencia cierta por qué se es opositor…

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