ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigo

Cuando se niega la evidencia

Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay acaban de firmar un documento en el que señalan la urgencia de que en Venezuela “se atienda de manera prioritaria la liberación de presos políticos, se reconozca la legitimidad de las decisiones de la Asamblea Nacional, según la Constitución, y que se establezca un cArgentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay acaban de firmar un documento en el que señalan la urgencia de que en Venezuela “se atienda de manera prioritaria la liberación de presos políticos, se reconozca la legitimidad de las decisiones de la Asamblea Nacional, según la Constitución, y que se establezca un calendario electoral, que incluya las elecciones pospuestas”. A la vez, reafirman su “compromiso con la promoción y defensa de la democracia y los derechos humanos en el marco de la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana”.

Esto, como era de esperar, provocó airadas reacciones del populismo que niega que el régimen de Nicolás Maduro sea autocrático; que no avasalla las instituciones republicanas; no fabrica juicios contra opositores y que no los apresa. Rechaza, además, que la crisis generalizada de Venezuela sea solucionada por la vía electoral.

Uno de los firmantes del documento, Uruguay, está gobernado por el Frente Amplio, que integran el Movimiento de Participación Popular (extupamaros), el partido comunista, el partido socialista y otros grupos políticos menores. A los dos primeros, la adhesión uruguaya al documento les causó sorpresa y malestar, puesto que su Gobierno fue reticente en apoyar la suspensión de Venezuela del Mercosur que impulsaron Argentina, Brasil y Paraguay. Es que en la coalición oficialista hay influyentes dirigentes –como el expresidente José Mujica– muy cercanos al régimen ‘bolivariano’.

Ahora la reacción fue airada: “Tupamaros y comunistas uruguayos coinciden en la defensa de la tiranía venezolana”, es el titular de El País de Montevideo (25.03.17) y reproduce la declaración del diputado comunista Gerardo Núñez: “Es una vergüenza la firma de este comunicado, es una posición lamentable que no guarda relación con la realidad venezolana y claramente no es la posición del Frente…”. Y los dardos principales se dirigieron contra el canciller Rodolfo Nin Novoa, a quien acusan de haber variado la posición radical del Frente Amplio.

Los gobiernos miembros de la ALBA ya se solidarizaron con Maduro: “Vamos a defender nuestra revolución, Venezuela no está sola”, afirmó el presidente de Bolivia. Es que, para ellos, la democracia en Venezuela está consolidada, pues los derechos políticos y humanos se respetan. Afortunadamente ya son menos los que creen esto y que respaldan un ostensible fracaso.defensa de la democracia y los derechos humanos en el marco de la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana”.

Esto, como era de esperar, provocó airadas reacciones del populismo que niega que el régimen de Nicolás Maduro sea autocrático; que no avasalla las instituciones republicanas; no fabrica juicios contra opositores y que no los apresa. Rechaza, además, que la crisis generalizada de Venezuela sea solucionada por la vía electoral.

Uno de los firmantes del documento, Uruguay, está gobernado por el Frente Amplio, que integran el Movimiento de Participación Popular (extupamaros), el partido comunista, el partido socialista y otros grupos políticos menores. A los dos primeros, la adhesión uruguaya al documento les causó sorpresa y malestar, puesto que  su Gobierno fue reticente en apoyar la suspensión de Venezuela del Mercosur que impulsaron Argentina, Brasil y Paraguay. Es que en la coalición oficialista hay influyentes dirigentes –como el expresidente José Mujica– muy cercanos al régimen ‘bolivariano’.

Ahora la reacción fue airada: “Tupamaros y comunistas uruguayos coinciden en la defensa de la tiranía venezolana”, es el titular de El País de Montevideo (25.03.17) y reproduce la declaración del diputado comunista Gerardo Núñez: “Es una vergüenza la firma de este comunicado, es una posición lamentable que no guarda relación con la realidad venezolana y claramente no es la posición del Frente…”. Y los dardos principales se dirigieron contra el canciller Rodolfo Nin Novoa, a quien acusan de haber variado la posición radical del Frente Amplio.

Los gobiernos miembros de la ALBA ya se solidarizaron con Maduro: “Vamos a defender nuestra revolución, Venezuela no está sola”, afirmó el presidente de Bolivia. Es que, para ellos, la democracia en Venezuela está consolidada, pues los derechos políticos y humanos se respetan. Afortunadamente ya son menos los que creen esto y que respaldan un ostensible fracaso.

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