ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 20 de MARZO al 26 de MARZO del 2017

EVITAR LA PROVOCACIÓN Y PROMOVER LA UNIDAD

S. E. ha expresado durante la recordación del 23 de marzo que Bolivia evitará caer en la provocación con Chile, lo que, sin duda, es algo muy positivo si realmente se lo piensa hacer. Ha expresado el Jefe de Estado que está seguro que transitamos «por un buen camino, este camino es el llamado de Bolivia a Chile para sostener (una) negociación objetiva de buena fe y con resultados». Todo esto, dijo, «para que dos naciones hermanas hablen de frente y sin negar sus asuntos pendientes». Justamente para eso está la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya donde Bolivia y Chile han decidido arreglar su pleito más que centenario.

Escribíamos ayer en la prenda cruceña, que presentada la réplica boliviana en La Haya el martes pasado, que ha sido algo de rutina sin necesidad de mayores aspavientos, y transcurrido el Día del Mar, también con su habitual parafernalia, se abre un espacio en el que debe imponerse la mesura y acabarse las estridencias. Eso vale tanto para Bolivia como para Chile, porque unos y otros nos estamos agrediendo de una forma poco conveniente donde el twitter está jugando un rol diabólico. El twitter – sobre todo en el caso de S.E. – está supliendo de forma improvisada, al calor del momento, todo lo que la diplomacia debería procesar analizando concienzudamente. Pero bueno, comprendemos que a S.E. no lo vamos a poder callar con algunas notitas de prensa.

Decíamos que todos los bolivianos sabemos que la Corte Internacional de Justicia de La Haya no nos va a dar mar, así su fallo sea favorable a la demanda nacional. Sabemos que las decisiones de la Corte son muchas veces salomónicas, y que tratan de dejar conformes a las partes en litigio. En el caso que nos atañe con Chile, lo probable, si todo marcha bien, es que los magistrados de La Haya convoquen a unos y otros a negociar de buena fe una salida soberana al mar. Para que eso suceda es obvio que no podemos estar en pie de guerra, lanzándonos agravios, aunque bien es cierto que existen muchas actitudes de nuestros vecinos que son abusivas, intolerantes, desinformadas, como el incomprensible caso de los compatriotas que hoy están detenidos en una cárcel chilena.

Todos estamos persuadidos en Bolivia de que el retorno al mar es una política de Estado o que tendría que serlo. Si es así el partido oficialista, el MAS, debería guardar consideración con quienes son independientes u opositores, con la población en general. El Gobierno no debería apropiarse de la cuestión marítima montando escenarios donde se «aimarizan» los actos, exhibiendo símbolos y ceremonias paganas que no llegan a conmover al conjunto de la nación. El mar está en el alma de todos los compatriotas, efectivamente, y si el mar nos une que el MAS no nos desuna. En una política de Estado la ecuanimidad tiene que imponerse por encima de todo.

El discurso de S.E. en la plaza Abaroa estuvo dentro de lo prudente, aunque al enumerar los compromisos de Chile, se olvidó de algunos hitos en los esfuerzos de retorno al Pacífico, como las fundamentales notas del 50 y la negociación de Charaña, bases de nuestra demanda en La Haya. ¿Un olvido intencional? Además de eso, que es responsabilidad de quienes le escriben sus discursos a S.E., el final de su alocución con el «Patria o Muerte», no es un mensaje que en una fecha tan especial cohesione el sentimiento nacional.

S.E. y el Gobierno deben de tener en cuenta que estos no son tiempos de slogans partidistas y que es la Cancillería, es decir la diplomacia, la única responsable de lo que suceda, y nada tienen que ver aquí ni el Conalcam, ni las bartolinas, ni los cocaleros, ni el Che Guevara. Ni siquiera los parlamentarios – oficialistas y de oposición – deberían interpretar a su gusto el problema con Chile y menos lanzar sentencias temerarias que no van a contribuir a una solución. Esto, esperamos, debería suceder también con algunos iracundos parlamentarios chilenos, que en su afán de aparecer como grandes patriotas,  son rápidos para ofendernos con embustes y una lamentable mala memoria.

No hay duda que el apoyo nacional seguirá siendo rotundo a las acciones del Gobierno si el tratamiento al tema marítimo es sincero, sin otros móviles que no sean los que lleven a un éxito en La Haya. Es correcto que todos los bolivianos estamos unidos en la meta final de retornar al Pacífico, pero a la menor sospecha de que se quiere encaminar mal ese sentimiento, de que se lo quiere politizar de azul, la unidad se habrá perdido como ha sucedido a lo largo de nuestra historia.

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