ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 17 de ABRIL al 23 de ABRIL del 2017

La unión de los opositores

Dos ex presidentes, un ex vicepresidente, un gobernador, un alcalde municipal y un jefe de partido político, han suscrito un documento en el que señalan el deterioro institucional y democrático en el país. Esta coincidencia podría marcar una nueva etapa en la política nacional que con mucha frecuencia mostró una gran dispersión de partidos y tendencias.

El documento de este grupo del opositores al gobierno del MAS no establece una estrategia común de acción política, ni muestra coincidencias programáticas. Quizá, por ello, el gobernador de Santa Cruz, líder de un partido político, aclaró que no se había concertado una alianza, pues sólo se refiere -y en ello se interpreta el sentir general-  a la precaria situación de la democracia, a la  legalidad prevaleciente y a que no se respetan los derechos de los ciudadanos.

En este intento de unificar acciones para promover el cambio, aún no se cuenta con la participación de otros sectores de la actividad política que también han seguido una línea coherente de oposición, lo que hace que se corra el peligro de cuestionamientos que, una vez más, resultarían en la dispersión política, a la que obviamente juega el oficialismo.

Hay un antecedente que muestra lo precario de este tipo de uniones partidistas o de aspirantes a caudillos si no se tiene una clara estrategia política:  La Mesa de Unidad Democrática (MUD) de Venezuela, pese a haber triunfado ampliamente en las elecciones parlamentarias, no ha tenido la efectividad esperada para cambiar el curso de la política venezolana restaurando la vigencia del Estado de Derecho vulnerado por la autocracia chavista. Por ello, nuevamente ha elegido la vía de la protesta callejera y la presión internacional.

Por supuesto que no hemos llegado al nivel de la aguda crisis venezolana, pero a eso nos encaminamos; las señales son claras: intención continuista en el ejercicio del poder, uso de la administración de justicia como instrumento de represión y un inquietante futuro económico, pues ya terminó la época de las “vacas gordas”, o sea la de los altos precios internacionales del gas y de los minerales.

Lo positivo: El primer paso ha sido bien recibido. El desafío, ahora, es ampliar la participación opositora con agrupaciones consecuentes con los postulados de la democracia, buscar apoyo internacional para la protección de los derechos humanos, conformar cuadros eficientes para vigilar la opción electoral y concertar una estrategia eficaz y compartida para la recuperación de la legalidad.

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