ArtículosIniciosemana del 29 de MAYO al 4 de JUNIO del 2017Winston Estremadoiro

Mirar a Lula y conjeturar

El mes de mayo 2017 no ha sido bueno para Lula da Silva. No se trata que uno de sus hijos haya progresado de modesta pega a multimillonario en los gobiernos de su padre: la fortuna del hijito no cuadraría incluso si vendía bichos raros del zoológico donde trabajaba a gringos platudos. Mayo empezó con el match de fondo: el juez Moro versus Lula da Silva. El uno había prendido el ventilador para que la mierda de corrupción pringue a políticos y empresarios de Brasil, salpicando a destacados personajes de países vecinos. El dos es un popular líder político brasileño. El careo terminó sin vencedores ni vencidos. Resaltó que el juez titular del Operativo Lava Jato solicitó a sus seguidores, que son multitud, que no acudan a la vecindad de la audiencia: “dejen a la Justicia hacer su trabajo”, dijo. En cambio, en Curitiba el populista Lula motivó a decenas de miles para que vociferen.

De paso, impulsen su prorroguista candidatura en las elecciones de 2018. Es su última carta para librarse de pena y condena por haber recibido de la constructora OAS $1.2 millones de dólares, un triplex con vista al mar en la exclusiva playa paulista de Guaruyá y el costo de almacenar bienes personales y trinquetes, que no fueron objeto de ningún museo en Caetés, pequeño municipio donde nació, tal vez gemelo de Orinoca. La Operación Lava Jato desnudó lo que Fiscalía llama “corrupción pasiva y lavado de dinero”. Leo Pinheiro delató que el triplex de Guarujá era de Lula y la inocente palomita pidió que no lo pusieran a su nombre hasta que acabaran las indagaciones anticorrupción: hasta hay fotos de Lula y del ex capo de la OAS inspeccionando los bienes.

Es una de 5 causas penales por corrupción, antes y durante su gestión. En otras, los fiscales aducen que Lula recibió de Odebrecht un terreno avaluado en $3.7 millones de dólares para construir la sede del Instituto Lula, más un apartamento en São Bernardo do Campo valuado en $156.000 dólares, en el mismo piso donde vive el ex presidente. La tal sede nunca se construyó. El inmueble está a nombre de otra persona: ¿un “palo blanco”?, pensé; fue ocupado por la familia de Lula, que jamás pagó alquiler.

Lava Jato también acusa de intentar comprar silencio de uno de los delatores de Petrobrás, según testimonio de un ex senador del Partido de los Trabajadores (PT), del mismo Lula. La operación Zelotes sindica de tráfico de influencia, lavado de dinero y asociación ilícita en un esquema  a través del cual uno de sus hijos conseguía incentivos fiscales ante el gobierno de Dilma Rousseff. Empresas pagaron $800.00 dólares a la firma del hijito… El Operativo Janus trata de la influencia en el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Compromete a Lula en uso de su “muñeca” en tráfico de influencias, asociación ilícita, lavado de dinero y corrupción pasiva en el BNDES y otras agencias gubernamentales para lograr préstamos y contratos en Angola para la empresa Odebrecht. El ex presidente habría sido “retribuido” con $9.4 millones de dólares, a través de falsas conferencias de Lula y contratos “chutos” con la empresa de un sobrino.

Jano, que en latín y portugués es “Janus”, toca al tráfico de influencias de Lula a través del  Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), y sobornos millonarios que repartieron entre capos de muchas naciones para que obtuviesen contratos esas que José María Bakovic llamara “empreiteiras”. Odebrecht en América Latina los tenía en México, República Dominicana, Guatemala, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, y por supuesto, Brasil. Listan 77 políticos brasileños pringados, incluidos el Presidente Temer, a la Rousseff, y a Lula. Toledo, Humala y García en Perú, Martinelli en Panamá, Juan Manuel Santos y su rival, sucesor de Álvaro Uribe, en los últimos comicios en Colombia, Funes en El Salvador, capos de la era Kirchner en Argentina, ¡hasta allegados a Macri!

¿Es Bolivia una isla impoluta? No lo creo. El puchichi reventará algún día. Especulando, tal vez nuestro país no figuraba entre favoritos de Odebrecht por el reparto de obras entre empreiteiras. Sin embargo, el mismo modus operandi mencionado en la Operación Janus vincula a Lula, el BNDES y la OAS, empreiteira que heredó carreteras en Bolivia como Uyuni-Potosí, Potosí-Tarija y Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Tal vez la doble vía La Paz-Oruro (que no se adjudicó a la OAS), completaba los mil millones de dólares que el BNDES aprobó para el país, con influencia del padrino Lula y alegría del ahijado Evo y su entorno.

Mi opinión (a la manera de Oppenheimer). Es endémica la corrupción en América Latina, y sus políticos son abanderados del mal ejemplo. El momento es un punto de inflexión ideal para combatir la pudrición. No creo que se lo aproveche. El actual lío que impugnaría (“impeach”) al Presidente Temer es distracción que favorece a Lula. Primará la torva solidaridad de los corruptos y le darán largas al asunto hasta enterrarlo. Lula da Silva será reelegido: el vulgo preferirá a un populista que por lo menos derramó migajas del banquete; quizá también Evo Morales, prorrogado por borregos tal vez cegados porque más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Ojalá me equivoque.

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