ArtículosInicioManfredo Kempff Suárezsemana del 21 de AGOSTO al 27 de AGOSTO del 2017

¿ALFOMBRILLA O VIRUELA?

Creo que todos los niños que ahora tienen mi edad se han enfermado de alfombrilla, un mal contagioso que provoca fiebre, tos, y unas manchitas rojas, pero que cura con un poco de cuidado materno.  Lo otro, la viruela, también era de mis tiempos, aunque sabemos que ahora ya está controlada. La viruela asoló el mundo durante siglos y mató a poblaciones enteras. Se presentaba con fiebre alta, dolor de cabeza, vómito, y una manchitas rojas – como en la alfombrilla – pero que en este caso se llenaban de líquido, se convertían en pústulas y finalmente en costras. Si el individuo no moría, cuando caían las costras deformaban el rostro con pequeños agujeros que persistían durante el resto de la vida.

A lo largo de estos casi diez años que hemos vuelto a vivir en Santa Cruz, nos preguntamos si nuestra ciudad padece de alfombrilla o de viruela. Y como esto no se sana hasta ahora ya estamos empezando a temer que sufrimos de lo peor, es decir de una peste que dejará una huella eterna, imborrable, en el rostro más hermoso de la República. Porque los paros, huelgas y bloqueos, raros cuando llegamos hace una década, aparecían como la alfombrilla, molestosa pero pasajera, curable; no invasiva ni mortal. Ahora que hemos tomado las malas costumbres de los inventores confesos de los bloqueos, nos tememos que la viruela nos ha sido contagiada y que nuestra ciudad y nuestro departamento, como todo el país, quedaremos desfigurados o tendremos que luchar heroicamente para no morir apestados.

Lo hemos dicho veinte veces desde los periódicos y lo diremos las veces que sean necesarias, pero no es posible hablar de modelo económico, de desarrollo, de bienestar y progreso, si nuestra ciudad y todo el territorio cruceño está paralizado, no ya desde el Chapare que siempre estuvo latente, sino que nuestros propios caminos viven bloqueados produciendo inmensas pérdidas en nuestra producción y en nuestras exportaciones. Pero además las calles de la ciudad se trancan abusivamente por cualquier reclamo. Esto lo lideran los políticos masistas mayormente, porque los vemos, los oímos. Y no se trata de asuntos de vida o muerte, sino porque desean echar a un alcalde, al gobernador, o porque se disputan puestos en un mercado o no se admite la clausura de una chichería o boliche.

Esto va a empeorar, démoslo por descontado. El contagio ha sido brutal y cuando se tolera un mal se acaba conviviendo con él. La condescendencia es total en Santa Cruz, y al parecer la terrible viruela no piensa soltar a su víctima.

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