ArtículosInicioMarcelo Ostria Trigosemana del 21 de AGOSTO al 27 de AGOSTO del 2017

El terrorismo golpea nuevamente

El último atentado terrorista fue en Barcelona; el siguiente pudiera ser en cualquier otra ciudad europea o del mundo. Por eso, José María Irujo afirma que “el desafío es escalofriante”. Es que el atentado en la Ciudad Condal se produjo pese a que en España hay “más de 1000 sospechosos (que) están en el radar de las Fuerzas de Seguridad, y al menos 259 personas están siendo investigadas judicialmente y 500 teléfonos están siendo intervenidos como miembros de ese ejército durmiente de mil cabezas”, lo que muestra lo difícil que es acabar con este flagelo terrible. La violencia terrorista hace pensar a los europeos que “Este (el de Barcelona) y los últimos ataques en Europa demuestran, una vez más, que tenemos que prepararnos para convivir con la yihad” (José María Irujo.

Esta forma violenta de lucha político-religiosa, no es nueva. Ahora ha recrudecido porque entre los refugiados del convulsionado Medio Oriente que recibieron los países europeos, se habrían camuflado ‘lobos solitarios’, cuya amenaza es muy difícil de controlar.

El Estado Islámico, como antes Al Qaeda, no tiene enemigos determinados: es toda la civilización la que pretenden destruir y así dominar el mundo bajo una sola fe impuesta y no se limitan a perpetrar atentados en un continente. El 18 de julio de 1994, en Buenos Aires, Argentina, los terroristas hicieron volar la sede la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), dejando 89 muertos (entre ellos 6 bolivianos) y 300 heridos. Y el 11 de septiembre de 2001, el más devastador: el de las torres del World Trade Center de Nueva York que causó la muerte de cerca de 3.000 personas.

El Estado Islámico está perdiendo la guerra en Irak y Siria, pero gana en la del terrorismo. Otra vez ataca una gran ciudad, causando la muerte de inocentes. Con esta clase de violencia pretende la creación de un clima de terror e inseguridad y así intimidar a los que no profesan sus creencias religiosas ni comparten sus planes políticos.

El Estado Islámico no ha renunciado, ni lo hará en el futuro previsible, a su propósito de establecer —o restablecer— un gran califato islámico que se extienda en el Medio Oriente, Norte de África y también en Europa. Reclama, por ejemplo, como tierra irredenta, a la antigua España mora —Al-Andalus— que desapareció hace más de cuatro siglos. Todo esto pone en evidencia lo que hace más de medio siglo Arnold J. Toynbee, advirtiera: “la civilización está siendo puesta a prueba…”.

Ver más

Artículos relacionados

Ve también:

Close