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REPORTE PGnet No. 442: CAMBIOS NECESARIOS EN EL PROCESO BOLIVIANO

Ricardo Ángel Cardona, D.Sc.
Ingeniero Industrial y Energético

HACIA LA PRODUCCION, PRODUCTIVIDAD Y EFICIENCIA

La producción de alimentos en el país ha crecido sustantivamente, pero no así la productividad en la medida que se pueda declarar al proceso como tecno-socialista productivo. Hace diez años se hablaba de una producción de papa en la zona andina de 3 ton/ha, pero actualmente ya se escucha de 15 ton/ha/año, especialmente en zonas del Lago Titicaca, como Achacachi y Huarina, entre otros. En la zona de los valles cruceños y cochabambinos se ha medido hasta 50 ton/ha/año, en dos cosechas. Quiere decir que con este resultado indicador, se ha ingresado a la era de la productividad progresiva, con apoyo de centros de investigación y desarrollo de semillas, como INIAF, CIAT, e.o.. Esta era de gran productividad paralela habría comenzado en 2017, y es bueno reconocerlo. Siendo el requisito esencial para superar a países capitalistas desarrollados de Europa o Israel, donde la papa posee alta productividad. Responsable de esta revolución productiva en Bolivia sería la introducción de urea en las plantaciones, fertilizante producido por YPFB+EBIH (EEE, Empresa Estatal Estratégica).

El entramado de producción y productividad crece evidentemente y esta tendencia en alimentos en general, (papa, maíz, arroz, sorgo, trigo, cebada, quinua, soya, entre otros), es base de medida para determinar que merece continuar el proceso de cambio que desembocará en seguridad y soberanía alimentaria. Pero también la eficiencia y eficacia están de subida con la introducción de nuevas maquinarias, equipos, sistemas de riego, control de plagas, resiliencia al CC y RRHH. Existe un nuevo espíritu en técnicos y directores del MDRyT, como para implementar incentivos comerciales, seguros de producción, acceso a créditos y entrega programada de nuevas semillas mejoradas con I&D&i.

SEGURIDAD Y SOBERANIA ALIMENTARIA  Y EXPORTACIONES

Al haberse asegurado la gran producción de alimentos 2017 (17 millones ton/año), entre oriente y occidente,  se está planteando la exportación de alimentos en gran escala hacia la China en forma directa. Usando la logística del puerto Ilo-Boliviamar en Perú. Especialmente soya y derivados, quinua, carnes y café. Si la tendencia continua se podrá abastecer a China y Rusia y la India (BRICS) en soya y derivados y paralelamente a países europeos en quinua. MERCOSUR está a punto de conciliar un acuerdo comercial con la UE y Bolivia estará dentro como miembro pleno del mismo. Europa precisa de super-alientos que se puede y debe producir. En 2017 se ha producido 65 mil ton/año de quinua y se ha exportado 35 mil, habiendo ingresado 84 millones de dólares.

Si se diera una verdadera revolución agraria y agrícola en la zona andina especialmente, se podría producir al menos 350 mil ton/año de quinua en una primera fase 2019 y 3,5 millones ton/año en una segunda fase hasta 2030. Se tendría así un ingreso de 840 y 8.400 millones, respectivamente. Una masa monetaria que convertiría a la zona andina, especialmente altiplano y valles en ejemplo, en gran potencia agro-alimentaria. Muy por encima inclusive de la producción alimentaria del resto del país.  Condición previa es transformar el modo de producción andino (pre-capitalista, que el Gobierno denomina idealmente socialista comunitario originario), en sistema eficiente de producción moderna.  Basado en OECAS (Organización Económica Campesina) bien dotadas de alta gerencia productiva y RRHH con planes de negocio precisos. Justamente para este fin en junio se encontrarán los jefes de Estado de China y Bolivia, Xi Jinping y Evo Morales, para ratificar esta demanda ilimitada. En un acuerdo que podrá crecer hasta millones de toneladas/año, dado que la China necesita abastecer su demanda interna en alimentos de calidad y Bolivia necesitará compensar el déficit comercial existente, desfavorable al país.

EL PROCESO NECESITA NUEVO PROGRAMA Y NUEVOS LIDERES

El 2017 China creció 6,8%, EE.UU. 3,2% y Bolivia 4,2%. Hay que tener en cuenta que EE.UU. con un tal crecimiento se asegura una ampliación de su PIB en 650 mil millones usd/año, algo parecido a todo el PIB de Argentina anualmente. Por parte China, su PIB crecerá una Argentina y media cada año. Son dimensiones gigantescas que los países CELAC están lejos de imitar y asimilar. Bolivia crece y su modelo acelerado de 4,2% anual es un ejemplo, ya que además tiene el objetivo de acercarse a 5% en 2018 y 7% en 2019.  Meta que supera el crecimiento promedio de Latinoamérica, 2% anual. Bolivia y con seguridad toda la región, precisa de nuevos programas más ambiciosos en inversiones, producción, productividad y valor agregado. También en calidad de dirección, administrativa como política. El proceso de cambio de 12 años bajo el liderazgo de Evo Morales y García Linera, necesitará renovarse en 2019 en forma lógica y elegante. Pasando el poder a nuevos líderes del MAS-IPSP (y aliados de la izquierda nacional). Todos vienen con nuevos planes, programas e ideas más audaces en términos de incentivar el desarrollo acelerado, baja inflación y alto ahorro en la banca. La banca privada del país tiene 25 mil millones de dólares en depósitos, indicador de que la economía ha funcionado bien, pero se puede y debe ir mejor. Por la razón de que Bolivia es un país aún pobre y atrasado, y deberá igualarse a los países MERCOSUR. Se deberá quemar etapas frente a sus socios. Así, si Argentina tuviera 12 millones de habitantes, como Bolivia, no 40 millones que tiene, su PIB nacional sería de aproximadamente 250 mil millones/año.  Bolivia tiene 40 mil millones de PIB en 2017, muy lejos de la productividad argentina, que a su vez necesita mejorar.

Esta debería ser la meta, ya que Argentina como Brasil, son más productivos y eficientes, incluyendo a Paraguay y Uruguay, en términos de productividad y eficiencia por habitante. Para llegar a esta meta en relativamente corto tiempo se necesitará de un fuerte y nuevo liderazgo nacional, que una los programas y aspiraciones de oriente y occidente en el objetivo final que la producción alimentaria sea 50 millones ton/año 2025. Con programas de alianza público-privada, dentro de la floreciente economía mixta y plural, que se beneficia de las EEE. Se necesitará una verdadera revolución agraria y tecno-productiva, recién en ciernes. Y lo más importante será evitar la división del país. En forma flexible, tolerante y con desprendimiento de los líderes se podrá construir una nueva democracia con un proceso tecno-socialista productivo, eficiente y sostenible.

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