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Cambia, todo cambia

Susana Seleme Antelo

Me hace mal verlo todos los días/me molesta su sonrisa fría/me incomoda su literatura/ me deprime su minicultura… No se crea que es indispensable/no se piense eterno y durable/ no me agrada de ni una manera No, no me gusta no, no, no, no. Resistencia’ Isabel Parra/KiniMaster

Esa canción de Resistencia le cae como anillo al dedo al jefe del régimen, Evo Morales, que se cree eterno y durable y ejerce su poder sin pudor ni ética.

De ahí su soberbia, aunque se trate de una emergencia humana, como en Tupiza. Allí oyó el clamor de una señora que le pedía ayuda porque la inundación inclemente había arrasado su casa. Prepotente y airado le respondió “Evo cumple, Tupiza no cumple. Cuidado”.

Esa ruda y vengativa respuesta es porque en Tupiza el voto nulo ganó con 63% en la designación de nuevos magistrados, el 3 de diciembre pasado.  Morales cree que las/los ciudadanos somos sus lacayos. Y nadie debiera asombrase porque ni él ni los suyos fueron demócratas alguna vez. Por lo tanto, no respetan la libre determinación política de la ciudadanía en democracia, y con el paso de los años, van 12, ellos y ellas han incrementado un enfermizo odio a la democracia y a quienes la defienden.

Ahora nos fatigan con ‘colectivos’ y sus banderas rojo y negro como “soldados de este proceso” bajo el nombre de ‘Unidos venceremos’. Son copia de los colectivos chavistas, iguales a las hordas nazis y a las bolcheviques estalinistas contra cualquier disidencia.

Tampoco nos asombra porque no hemos olvidado la Calancha, la matanza en Porvenir, los asesinatos extrajudiciales en el hotel Las Américas, Chaparina en el TIPNIS, Caranavi, Challapata, la humillación a los llamados discapacitados, entre otros hechos deplorables. La práctica es la misma: matar real o simbólicamente como forma de supervivencia frente al adversario, aupados por la solidaridad de un internacionalismo, ya no proletario, sino antidemocrático, dictatorial y populista del Socialismo del Siglo XXI. Y lo hacen bajo el paraguas de cualesquiera de sus adjetivos: nacional-popular, marxista-leninista, socialista, comunista y afines, rodeados de una izquierda degradada por la corrupción, que reinventa a Marx para legitimarse ante los incautos.

Habrá que recordarles que desde tiempos inmemoriales ‘cambia, todo cambia’ y que nada es eterno y durable. Son los ciclos inevitables de la historia, aunque los regímenes, ya democracias hibridas o electoreras, o los despóticos y dictatoriales, tratan de mantenerse a cualquier coste en el poder.

Sin embargo, no les está yendo bien. Ecuador es un ejemplo porque dijo NO a la reelección indefinida y castiga a los corruptos. Marca un hito en el declive de los populismos en América Latina. ¿Se habrán percatado Morales y compañía que esa es la tendencia general en este ciclo de la historia?

En Bolivia hace cuatro meses que  la sociedad hace política sin partidos desde las calles, lucha por su libertad, por sus derechos democráticos, por el respeto al voto del 21F, rechaza la re-re-re indefinida, y está indignada por la corrupción, la ineficiencia y la mala distribución de la riqueza. Se ha dado cuenta de que la extraordinaria renta petrolera y minera extractivista durante 10 años, en el llamado “proceso de cambio” no pensó en la diversificación productiva, ni en la salud para vivir mejor, ni en la educación adecuada a la innovación, la tecnología y la informática, ni en la generación de empleos fijos, bien pagados, con seguridad y beneficios sociales, mientras la informalidad laboral era compensada con bonos, no con trabajo estable.   Por eso no le ha ido bien a Morales en las últimas encuestas. Su techo ha bajado a 22% de votos.

Y a pesar del capitalismo de Estado centralista a rajatabla, de su confusa y opaca ideología socialista–comunitaria, de una Justicia manejada con guillotinas judiciales y otros tratos vejatorios, Santa Cruz tiene sus Estatutos ya promulgados. Quienes reclaman que no son por los que votamos hace 10 años, víctimas o no del acoso judicial o del exilio, olvidan que la política es el arte de lo posible. Y lo es desde Aristóteles, Maquiavelo, Bismarck, Churchill, entre otros, como reflexión intelectual para la práctica política, determinante para la vida en sociedad.

Con un régimen de las características descritas, parece “un arte de lo imposible” que la Gobernación de Santa Cruz y sus autoridades hubieran logrado la aprobación de los Estatutos Autonómicos. Merecen un reconocimiento generoso. Bravísimo. Y hay que recordar a los críticos que las normas jurídicas no son inamovibles, como tampoco lo son Morales y los suyos.

Si la práctica es la única validación de la verdad, según los clásicos marxistas que sabían de teoría más que el Vice, machaquémosle que en ningún lugar se ha validado el éxito de la teoría socialista-comunista-comunitaria. Y Bolivia no quiere ser conejillo de Indias para experimentos políticos a costa del pueblo.

Por eso exige respeto al 21F y por eso dijo y dice NO.

Evo Morales “No me agrada de ni una manera. No, no me gusta no, no, no, no”.

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