ArtículosDestacadosInicioSusana Seleme Antelo

Descripción objetiva sociológica

Susana Seleme Antelo

En conferencia de prensa en la que el vice hablaba sobre un dudoso caso de “racismo y discriminación” en Santa Cruz, al que el oficialismo le ha dado un revuelo descomunal, una periodista le preguntó si él no había cometido discriminación cuando habló de la ‘clase media decadente’.

Como no podía ser de otra manera, su respuesta fue altanera. Explicó que cuando “calificó de decadente a la clase media, en especial a algunos sectores tradicionales, estaba haciendo una ‘descripción sociológica objetiva’ sobre ‘clases medias ascendentes y clases medias descendentes’ por sus ingresos económicos. Eso no es una valoración, es una descripción estrictamente sociológica. Si usted no conoce eso, lo entiendo, pero una googleada sobre la descripción sociológica, sobre lo que es ascendente y qué es descendente, le aclara perfectamente la preocupación…”. La arrogancia suele ser estúpida, pero la del ‘vice’ es además abominable.

Luego aclaró que “las clases medias tradicionales bolivianas han preferido optar por una actitud reaccionaria que las arroja aún más a la decadencia.”  Esa clase media tradicional está siendo “desclasada hacia abajo por qué se ha visto ‘invadida’ por una nueva clase media de origen popular, que tiene vínculos con el Estado.”

¡Eureka! Ahí está la clave: la determinante económica. Aunque, como ya dijo Jon D. Wisman, es la política la que determina en última instancia la desigualdad. Las causas de la desigualdad económica se explican por la combinación de una educación inadecuada, cambios tecnológicos, globalización y demografía, pero muy pocas veces se reconoce la determinante política y de los políticos para explicarla.

¿Acaso con esa clase media ascendente se ha eliminado la desigualdad, que también es una forma de racismo y discriminación, pan de cada día en todo el país, amén del desprecio y el insulto con que los políticos oficialistas acosan al pensamiento diferente?

¡Claro que existe una clase media que no coincide con la ideología populista del régimen! En democracia, con ciudadanía social plena, discrepar y debatir no sería delito como lo es hoy con Morales, el vice y los demás.

En 12 años, y serán 14 cuando cumplan su mandato, el régimen no ha implementado una política económica centrada en el crecimiento de las fuerzas productivas, empleo seguro con cobertura social y consolidación de un sindicalismo obrero –no cocalero ni informal- con independencia de clase. Tampoco implementó políticas de desarrollo innovador y competitivo a largo plazo, para salir del extractivismo.

Se le sumó y suma el clientelismo, vinculado al poder con prebendas y otras canonjías para amarrar vasallajes políticos. ¡Esa es la clase media popular vinculada al Estado! Es la nueva burguesía comercial y los miles de informales gracias al ‘populismo cambiario’ -como apunta Gonzalo Chávez en El Día, Santa Cruz,18.03.18- que facilitó las importaciones y el hiperconsumismo, a costa del aparato productivo nacional y de los exportadores no tradicionales, sometidos al contrabando, al centralismo y limitados cupos de exportación. Este patrón de acumulación estatal, se soportó en la bonanza de los precios de materias primas, reflejadas en la renta gasífera, minera, comercial y la renta del narcotráfico, esa sí ‘ascendente’ -para seguir las elucubraciones del vice, a pesar del fin de la bonanza- todas con groseros índices de corrupción.

Esas son descripciones objetivas no solo sociológicas, sino políticas y económicas. Amparados en el populismo económico de estos años, impostores sin redención, se convirtieron en eximios globalizadores comerciales, pese al discurso antineoliberal, originario-indígena- campesino y nacionalista de Morales y compañía.

Un eventual fallo favorable de La Haya para que Chile se siente a negociar de buena fe con Bolivia su cualidad marítima, más que la soberanía en un pedazo de tierra y mar, no los salvará del reclamo de las ‘oportunidades vitales perdidas’ por no haber invertido en educación de calidad.  En la era de la información, la comunicación y las tecnologías, para Morales y compañía la educación no fue ni es prioritaria, tanto que el nivel académico y la meritocracia no valían ni valen nada. Más importante fue y es la actividad de sindical cocalera o informal y la lealtad política, aunque nadie sepa dónde queda La Haya.

El despilfarro y la corrupción no dejan facturas, pero el oficialismo hizo gas los recursos que podían haber resuelto en gran parte los déficits en salud, educación, infraestructura, crecimiento y desarrollo. Tanto como los déficits en igualdad, inclusión y tolerancia.

El uso de la violencia en la Calancha, Porvenir, Hotel Las Américas, en el TIPNIS, Palmasola, en el manejo del poder judicial como politización de la justicia, entre otros casos, serán ‘descripciones objetivas sociológicas’ a tomar en cuenta, para juzgar el comportamiento político del actual régimen y sus mandamases.

Etiquetas
Ver más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Ve también:

Close