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La mentira como arma política

Susana Seleme Antelo

El trabajo de Hannah Arendt La mentira en la política, del libro “Crisis en la política” es una aguda reflexión sobre el engaño, el autoengaño, la elaboración de imágenes ficticias, la ideologización, desviación de los hechos de la realidad y la falsificación de la verdad como certera arma política. Arendt sostiene que la fragilidad humana es la que “hace al engaño tan fácil, hasta cierto punto tan tentador” pues recurre a emociones primarias con las que el poder justifica la violencia, la represión y la dominación que ejerce sobre los ciudadanos, aún en contra de su voluntad.

La peregrina idea del régimen de Evo Morales de aprobar una ley contra la mentira, para sancionar “al mentiroso, sea autoridad o sean medios de comunicación”, tiene como único objetivo silenciar la verdad, condenarla al ostracismo y censurar la crítica. “Estoy pensando, tal vez, hay que preparar una ley contra la mentira afirmó y acusó a la oposición y a algunos medios de comunicación a los que calificó de “cártel de la mentira” y “terroristas mediáticos” por difundir mentiras para desacreditar a su Gobierno. El régimen les declara la guerra, restándoles publicidad y amenazándolos tras más de 12 años de ejercicio del poder autocrático, centralista, clientelar y violento. Emula a otros gobernantes iracundos.

La ira de Morales y su Vice apunta a periodistas, periódicos, otros medios y emisoras de radio independientes que trabajan en resguardo de la comunicación libre y de la investigación periodística, para que la información como valor compartido de forma colectiva, esté basada en evidencias fácticas, científicas e intelectuales.

Esos medios critican lo obvio de una gestión política pública ineficiente e ineficaz, corrupta y expoliadora, con gastos excesivos, superfluos y excentricidades varias, en vez de invertir en salud pública y educación, innovación tecnológica y conectividad universal, infraestructura caminera, seguridad alimentaria y seguridad ciudadana, claves del Desarrollo Humano Sustentable, tan lejos del horizonte de visibilidad en Bolivia.

La psicología de la mentira como arma política se verifica en la falsificación o invención de historias para confundir y engañar. ¿No mintieron Morales y su vice cuando dijeron que respetarían los resultados del Referéndum de 21 de febrero 2016, que dijo NO a la modificación constitucional que pretendía y pretende la reelección de ambos por cuarta vez?  “En democracia se gana con un voto” afirmaba el Vice, de quien ya conocemos sus mentiras cosmogónicas: “si Evo se va, el sol se va a esconder, la luna se va a escapar…” Tienen la tendencia morbosa a mentir y desfigurar la realidad, patología propia de mitómanos e impostores.

La ley de marras rechazada por los gremios, busca, entre otros fines, desviar las denuncias de corrupción y del crimen organizado que opera desde el Chapare cocalero y sus anexos, al amparo del Estado, que ha tomado el control de la economía informal e ilegal. No para erradicarla, sino para ponerla al servicio de los intereses económicos del propio régimen, sus socios y amigos, según Moisés Naím que hace tiempo habla de “Estados mafiosos”. Apunta a que aun existiendo, aquí y ahora “no nos hemos dado suficiente cuenta de su existencia.”

Calamitoso panorama, que no borra el 21 F. Sigue siendo vinculante, de cumplimiento obligatorio y preferente por el Referéndum que sentenció el rotundo “Bolivia dijo NO”. Es el grito unitario de plataformas y partidos políticos que se quieren libres e iguales, que buscan la síntesis para restaurar la democracia republicana, en la que el voto no sea una mercancía más, que la compra quien más y mejor roba las arcas públicas.

Bolivia dijo NO a contra pelo de la excluyente ley de Partidos Políticos, su pretendida uniformidad contra ‘las diferencias’, su aislamiento de la sociedad viva pues ignora a las plataformas ciudadanas, e impone fatales plazos para unas primarias que evocan guillotinas judiciales. La Ley fue arreglada a medida del régimen por un Legislativo y un Órgano Electoral dominados por el Ejecutivo.

Si los miembros de ese Órgano tuvieran conciencia ética, épica y estética, debieran buscar su ‘libre autodeterminación’ frente al poder que miente y engaña como arma política. Tienen ante sí el mandato del 21 F que inhabilitó al binomio de marras para su re-re-re-re. Bien sabe esa autoridad que el binomio Morales-GarcíaLinera fue viabilizado por un mafioso Tribunal Constitucional y sus mandantes políticos, ante su silencio cómplice, hasta hoy. Que no crea que somos idiotas para pasar por alto que ha obviado tanto el reglamento como el derecho a la impugnación, en su apresurado cronograma. Si acepta el ‘binomio continuista’ para las primarias, pese a estar inhabilitado de participar en las elecciones de 2019, la tensión que hoy vive Bolivia la convertirá en conflicto. Y si bien el régimen tiene el monopolio de la fuerza, se enfrentará a una Bolivia entera que dijo, dice y dirá NO.

Les recordamos a unos y otros que “La justicia prevalece, incluso si, como resultado deben morir todos los pícaros del mundo… es un derecho humano que debe considerarse sagrado”. Lo anticipó Immanuel Kant, hace más de dos siglos.

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