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PRIMARIAS PARA PRIMATES

Manfredo Kempff Suarez

Cada ciudadano en Bolivia tiene una interpretación distinta respecto a la utilidad de las elecciones “primarias” y resulta difícil escuchar dos criterios coincidentes al respecto. Yo tengo mi propia opinión que no es precisamente original: las “primarias” se han establecido para meter por la ventana la cuarta candidatura recalentada de S.E. y del licenciado García Linera.

Es probable que llevar a cabo unas elecciones “primarias” al estilo estadounidense pueda ser útil, que pueda profundizar la democracia partidaria, con lo que se beneficiaría la institucionalidad en Bolivia. Pero en el país de los macacos, de los primates, todo se hace a la conveniencia del más fuerte, del cavernícola que tiene el garrote en la mano. En el tiempo presente es el MAS, como antes fueron otros, pero que eran más moderados.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) había establecido, con buen juicio, que la Ley de Organizaciones Políticas y por tanto estas dichosas “primarias” se realizaran en la próxima gestión, es decir que se aplicaran para que causaran efecto en las elecciones generales del 2024. Con un plazo razonable todo se hubiera hecho en orden, se habría presentado más de un binomio en cada partido, no hubieran aparecido los piratas de los libros de inscripción, tampoco resucitadores de muertos y no se habría desacreditado nuevamente el TSE. Pero eso no importaba a quienes tienen el mazo en la mano: había que precipitar la vigencia de la Ley para que el plato rancio y oliscoso del MAS pudiera ubicarse en el bufet de octubre próximo.

Como siempre, los masistas tienen mil pretextos para justificar sus barrabasadas. Ellos siempre aparecen como ingenuos que se han equivocado pero que no han querido hacer daño o como primates rudos de mirada bizca que hacen las cosas porque les da la gana. Nunca son responsables ni de persecuciones, ni de cárceles, ni de agresiones contra la Constitución. Todo lo transfieren a la Asamblea (donde tienen dos tercios) o al Tribunal Constitucional (donde sobornan a los togados) o al TSE (donde ya tienen mayoría). Pero, sobre todo, está el deseo de S.E., ese antojo de embarazada que tiene el jefe, a quien no se le puede defraudar. Cuando S.E. se antoja de algo se moviliza el Gobierno en pleno y hay que darle gusto porque de lo contrario cambia de humor, se enoja, y entra en crisis.

Así que ya sabemos que esto de las “primarias” es inaplicable de momento, que no lo entiende nadie, que lo interpretan a su gusto los diestros, y que es algo para que se refocilen los primates bulliciosos y tragones. Estas “primarias” van a indignar a la población, porque el pueblo no participa con su voto. Pero el pueblo ve cómo sus nombres, sus carnets, sus datos personales, bailan manoseados en unos libros que manipulan unos sujetos desconocidos que anuncian tener más de un millón de súbditos o más de medio millón y que lo que tienen son ganas de mostrar cañemo, músculo para sentirse grandes.

Yo no voy a votar porque mi partido ya no figura en ninguna de las alianzas, después de que hubiéramos construido el Pacto por la Democracia (1985), la Alianza Patriótica (1989) y la Megacoalición de 1997. ¡Eso era habilidad para conformar gobiernos! He recurrido a investigar si no me han inscrito en alguno de los libros de los distintos partidos y no estoy. Lo que no hubiera podido resistir es que apareciera como un masista más.

Estas cosas raras que suceden deprimen a los electores, porque está a las claras que habrá guerra antes que S.E. obedezca el mandato del 21-F o la Constitución. Todo lo que estamos observando es producto de las maniobras ladinas del MAS para enchufar en carrera al binomio olisqueado que ya nos tiene hartos.

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