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Desnudos ante el gas

Humberto Vacaflor

La verdad tenía que salir a la luz de todos modos. A partir de ahora, Bolivia exportará a Brasil y Argentina la mitad del gas natural que estuvo exportando: pasó de vender 50 millones m3/d a vender 25 millones.

Lo dice Siglo 21 cuando recuerda que los contratos anteriores obligaban al país a enviar 30 millones a Brasil y 20 millones m3/d a Argentina, lo que el país no pudo cumplir debido a la caída de la producción como resultado del agotamiento de los campos productores.

Si Bolivia produce menos gas, es inevitable que exporte menos gas. Una verdad que estuvo prisionera de mentiras y engaños, que crecieron con la llegada del año electoral.

Las lecturas de esta adenda fueron muy contradictorias, pues el gobierno decía que el país había salido ganando pero los departamentos productores daban cifras sobre la caída de los ingresos por IDH a raíz de este cambio.

La verdad es que no tenemos gas para exportar. No importa lo que diga el gobierno, que está en campaña electoral para marear la perdiz: los contratos revelan que el país no puede seguir vendiendo 50 millones m3/d de gas a los vecinos y sólo puede entregar la mitad de ese volumen. Punto final.

Las consecuencias son complicadas. Según Francesco Zaratti, esta disminución en las exportaciones provocará que caiga la producción de líquidos. Una de las dos unidades de la planta de separación de Yacuiba ha dejado de operar, lo que significa que allí se produce la mitad del GLP que se producía cuando las exportaciones cubrían los contratos.

Y luego viene el problema de la gasolina y el diesel. Ahora el país importa 80% del diesel que consume y 56% de la gasolina, lo que da una factura muy grande. Eso tiene que ver con la producción de petróleo, una producción que está cayendo tan rápido como los volúmenes de gas. Es probable que deba cerrar una de las dos refinerías, ya sea la de Santa Cruz o la de Cochabamba.

La importación de combustibles del año pasado fue por 1.324 millones de dólares, mientras que en 2017 había sido de 937 millones.

Hay una crisis en el sector de los hidrocarburos pero el gobierno ha optado por ignorarla y esperar que los bolivianos no la observen, sobre todo los que votarán en las elecciones de octubre.

Fuente: hoybolivia.com

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