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Nuestra Chiquitania en llamas

Susana Seleme Antelo

En 1561, a orillas del río Sutó, en Chiquitos, el capitán Ñuflo de Cháves fundó Santa Cruz ‘la Vieja’. El historiador Alcides Parejas Moreno señala que allí nació “el carácter y la cultura de frontera” entre los llegados de otras tierras y los nativos. Sostiene que “los cambios históricos y culturales, biológicos y ecológicos, provocaron verdaderas revoluciones”. Una de ellas, afirma, fue que los recién llegados “para sobrevivir tomaron elementos de la cultura indígena: la cultura conquistadora se hacía mestiza, se hacía cruceña”.

Parejas Moreno sufre porque a Chiquitos, la cuna de nuestra ‘cultura mestiza’, la cruceña, la está consumiendo el fuego y nadie ha recordado que allí están nuestros orígenes.

Con él sufrimos Santa Cruz toda y Bolivia también. Arde la Nación de los indios Chiquitos, la de las randas y pinturas murales, la de la tierra roja de las Misiones y sus Iglesias, la de la música barroca que los ‘chiquitos’ aprendieron con sabiduría de artistas para transmitirla de generación en generación hasta hoy. Su fauna, flora y especies endémicas únicas; el aire, agua y tierra en perfecta armonía entre serranías y planicies, entre bosques secos tropicales y humedales, ya son humo y cenizas. También arde parte del Chaco.

El fuego saltó de un lugar a otro, desde el 7de agosto pasado, cuando la Gobernación cruceña decretó alerta roja. De las 3.142.900 hectáreas que tiene la Chiquitania, las llamas han arrasado más de un millón. Un tercio sin que el gobierno centralista ‘Plurimaltratos’ de Evo Morales se conduela de “la Madre Tierra” a quien decía defender.

El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas Aguilera, en directo con la cadena internacional CNN (26.8.19) declaró que “La situación en Santa Cruz es crítica y estremecedora, porque pese a los enormes esfuerzos humanos, por tierra y aire, los incendios no cesan. Por eso consideramos crucial e imperioso aceptar la Ayuda Internacional ofrecida por países amigos y declarar Desastre Nacional.”

En sus casi 14 años de gobierno, Morales aprobó leyes, como la 741 para desmonte (29.9.15) que legalizó ocupaciones de áreas forestales hasta 20 Ha. Además del Decreto Supremo el 3973 (10.6.19) que autorizó el chaqueo o quema controlada, que no controlaron. Las normas de Morales incluyen la entrega de tierras para asentamientos humanos, sin que sus miembros tengan conocimiento de prácticas culturales en el nuevo entorno que, según ambientalistas, no son aptos para la actividad agrícola o la ganadería extensiva.

Para Eliana Torrico, abogada y activista de “Unidos por los bosques de Bolivia”, en entrevista con Camilo Egaña de CNN, dijo que esas medidas responden a “un patrón de desarrollo netamente extractivista que promueve Morales con acciones que incentivan la deforestación, cambio de usos de suelo y su vocación productiva para expandir la frontera agrícola, perforado leyes, la Constitución y Tratados Internacionales, que han llevado a la catástrofe ambiental actual.”

 Torrico dijo a CNN que Morales se ha negado a la Declaración de Desastre Nacional porque “no quiere que se constate la afectación directa sobre los bosques y tierra, áreas protegidas y reservas naturales que ha producido su patrón extractivista”. Apunta a que la pérdida de especies en flora y fauna acarreará devastadoras consecuencias ambientales a mediano y largo plazo, “hasta 200 años para regenerar no solo los bosques, sino todo el ecosistema endémico, como el Chiquitano, quizás irrecuperable.”

Morales y los suyos traficaron con las necesidades de gente del Occidente del país y les dotaron tierras vírgenes en la Chiquitania a cambio de adhesión política y votos.

Frente a la política de irrespetó a los planes de uso de suelo (PLUS) el Gobernador Costas instruyó a su “gabinete incorporar medidas drásticas, como una pausa ambiental en la zona devastada que impida chaqueos, quemas y asentamientos humanos”. Trabajar en un plan de recuperación, restauración, rehabilitación y reforestación para reponer los ecosistemas dañados.”

La Iglesia Católica calificó de “irresponsable” la promulgación del Decreto Supremo 3973, desconociendo que en esta época del año hay vientos fuertes y sequías prolongadas en el Oriente boliviano. En carta a la homilía dominical en Santa Cruz, Monseñor Sergio Gualberti, apuntaba que “Con mucha tristeza y dolor vemos una vez más cómo nuestra casa común está herida de muerte por los incendios forestales en la Chiquitania y el Chaco, con enormes daños a la salud humana y las formas de vida de las comunidades indígenas, biodiversidad y servicios ambientales”.

Conmueve la solidaridad de la ciudadanía movilizada llevando agua, equipos, guantes, linternas, medicinas, ropa, utensilios, recolectados en las campañas de ayuda a las zonas de desastres. También las redes sociales incansables, con información permanente desde las zonas de desastre.

El gobernador Costas Aguilera manifestó “A los guardaparques, bomberos, militares, policías que se unieron a cientos de voluntarios de Santa Cruz y otros departamentos, les agradezco profundamente por coadyuvar en estas labores de extinción para salvar nuestros bosques”.

 Seguimos unidos para rescatar, cuidar y preservar la Chiquitania y su gran Reino Animal, cuna de nuestra cultura mestiza, la cruceña.

*Parejas Moreno, Alcides. “¿Pero, dónde están nuestros hombres?” Don Ñuflo de Cháves, Nuestro Fundador. ITOS Fundación Cultural. Tumpar Diseño. Santa Cruz de la Sierra. 2018

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